Y se refirió a su llegada al país. "Me costó mucho estudiar porque tengo enfermedades mentales, como paranoia. Luego llegó el ejército, se me explotó la cabeza y yo decidí vivir como un gato, y ahí me internaron, porque yo andaba desnudo en la calle y comía alimento en el piso, como los gatos. Entonces mi madre me dijo que me fuera a vivir a otro lado y que ella me mandaría plata", dijo.
Por último, Pereg contó también que en Mendoza lo "estafaron" mucho. "Yo hice juicios contra estas personas, mientras en mi casa seguía viviendo como gato. No podía actuar mucho tiempo como persona: media hora, después tenía que volverme gato otra vez. Entonces yo salía de mi casa, actuaba como una criatura de dos patas, y luego volvía a mi casa", afirmó el acusado.
El "hombre gato" y el doble crimen de su madre y su tía
El doble crimen de las israelíes -su madre, Phyria Saroussy (63), y su tía, Lily Pereg (54)- fue descubierto el 26 de enero de 2019 cuando, luego de días de búsqueda por Mendoza e, incluso, Chile, los cuerpos fueron hallados enterrados en un predio propiedad de Pereg, ubicado en calle Julio Argentino Roca 6079, de Guaymallén.
La búsqueda de las mujeres se había iniciado el 12 de enero, cuando Pereg, un hombre de 1.90 metros de altura, cabeza rapada, que solía vestir remera y short y que se hacía llamar en el barrio "Nicolás", denunció ante la policía la desaparición de ambas, quienes habían ido a visitarlo a Mendoza.
Desde su detención, el israelí evidenció una extraña conducta: maullaba y actuaba como felino. En rigor, en la propiedad donde encontraron los cadáveres convivía con decenas de gatos. En la primera audiencia del juicio que se lleva en su contra, el "hombre gato" tuvo que ser desalojado de la sala porque no paró de "maullar"