El caso es investigado por la Oficina Fiscal N°2 de Las Heras, que busca reconstruir con exactitud cómo se produjo el hecho y en qué circunstancias actuaron los adolescentes.
Un agresor con un largo historial delictivo
La figura de Joaquín Soto no era desconocida para las fuerzas de seguridad: contaba con un amplio prontuario que incluía homicidio, robo agravado con arma impropia, evasión y múltiples causas por violencia de género.
Incluso, según informaron fuentes judiciales, la madre de los adolescentes lo había denunciado en reiteradas ocasiones por ataques y amenazas. La noche del crimen, todo indica que la agresión hacia la mujer volvió a desatarse, y sus hijos intervinieron desesperadamente para protegerla.
El caso reabre el debate sobre los límites de la legítima defensa y el impacto de la violencia familiar en los menores, mientras la Justicia avanza para definir el destino procesal de los hermanos.