Ante esta situación, la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) solicitó la inhabilitación de su licencia ante la jurisdicción correspondiente, al considerar que puso en riesgo su vida y la de terceros. El organismo puede pedir la suspensión preventiva de la licencia cuando detecta posibles condiciones de ineptitud para conducir.
El procedimiento contempla la notificación del conductor y su sometimiento a una reevaluación, con exámenes destinados a determinar si se encuentra apto para manejar en la vía pública.
En términos judiciales, este tipo de conductas puede encuadrarse en la figura de “culpa temeraria”, que habilita sanciones más severas aun sin intención directa de causar daño, al entender que existe un desprecio evidente por la seguridad ajena.
El Código Penal prevé para estos casos penas de entre seis meses y tres años de prisión, además de la inhabilitación para conducir.
Operativo e infacciones
Durante el último verano, más de un millón de vehículos fueron controlados en operativos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. En ese marco, se detectaron 3.672 conductores con alcoholemia positiva y se labraron 23.527 infracciones. También se retuvieron 6.421 licencias y se inmovilizaron 1.605 vehículos por distintas irregularidades, entre ellas la falta de revisión técnica obligatoria, patentes adulteradas, falta de uso del cinturón de seguridad, ausencia de seguro y documentación.