Policiales

Condenan a prisión perpetua a una abogada por un crimen narco en el que estaba involucrado su hijo

La abogada Julieta Estefanía Bonanno fue encontrada culpable como coautora de los homicidios de dos ciudadanos mexicanos en 2018.
Una abogada fue condenada a perpetua como coautora de un doble crimen narco

Una abogada fue condenada a perpetua como coautora de un doble crimen narco

La abogada Julieta Estefanía Bonanno fue condenada a prisión perpetua como coautora del doble asesinato de Rodrigo Alexander Naged Ramírez (59) y de su hijo John Naged Aguilar (30), quienes fueron matados a balazos en el departamento de Belgrano que alquilaban.

El Tribunal Oral Federal (TOF) 8 consideró a Bonanno coautora de los "homicidios doblemente agravados por el uso de arma y por haber sido cometido con alevosía" en un hecho cometido el 4 de junio del 2018.

Cómo fue el asesinato de los mexicanos

Naged Ramírez había estado preso en el marco de la narcocausa “Bobinas Blancas” hasta el 15 de marzo de 2018, cuando la justicia ordenó su libertad. La abogada Bonanno era quien lo asistía como defensora en el marco de esa investigación, por lo que era común que lo visitara en su domicilio de la calle Cabildo.

Para la Justicia este doble crimen está relacionado con la operación "Bobinas Blancas", la causa por el intento de contrabando de dos toneladas de cocaína descubierto en 2017. Bonanno fue condenada como coautora porque hay al menos otro implicado que fue el sicario que la abogada dejó ingresar al departamento de las víctimas y que nunca pudo ser identificado ni atrapado.

Según las imágenes de la cámara de seguridad del edificio, se observaba que la letrada tocó timbre a las 21.40 y pocos segundos después se acercó el presunto sicario vestido con un jean y un buzo con capucha y se ubicó detrás de ella.

El hijo de Naged demoró tres minutos en bajar a abrir la puerta y cuando abrió este hombre pidió permiso para pasar porque dijo que era un vecino que había olvidado sus llaves.

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A los investigadores les llamó la atención que mientras esperaba en la puerta, la abogada en ningún momento giró su vista para ver al hombre que tenía detrás suyo, como si supiera que estaba allí.

La abogada le dijo a la Policía de la Ciudad que permaneció reunida con Naged Ramírez y su hijo y cuando le abrieron la puerta para que se retire, apareció el sicario en el palier, quien los amenazó con un arma y los obligó a ingresar al departamento.

Luego, el sicario la obligó a maniatar a las víctimas y la encerró a ella en el lavadero, tras lo cual asesinó al mexicano y a su hijo de un balazo calibre 9 milímetros cada uno en la cabeza.

En la escena del crimen, la policía secuestró tres vainas servidas y un cuchillo ensangrentado. Fue la propia abogada quien, con sus gritos, alertó a los vecinos y llamó al 911 desde el teléfono del departamento.

Los pesquisas siempre dudaron del relato de la letrada, ya que no se explican por qué motivo un asesino a sueldo dejó viva a una testigo que puede llegar a identificarlo, cuando fue a cometer un crimen de este tipo.

La defensa de Bonanno

"Me hubiera gustado decir las últimas palabras antes del veredicto, que entiendo que va a ser hoy. Yo lo único que quiero aclarar es que el Estado no puede cometer delitos con el afán de obtener un resultado, una sentencia", dijo la abogada acusada de haber sido coautora de los asesinatos de los mexicanos Naged Ramírez y su hijo John.

Luego, Bonanno se refirió a una serie de peritajes que la incriminaron en el expediente como el análisis de sus teléfonos celulares y los análisis que detectaron presencia de pólvora en una de sus manos y unos pantalones secuestrados en su casa.

"Llevar los teléfonos a Estados Unidos, la pericia de los pantalones que claramente está adulterada, como la pericia de la pólvora en la mano. No creo que se tendrían que permitir todas esas cuestiones. Otras cosa no tengo para decir, le agradezco", concluyó la abogada condenada a perpetua.

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