Una adolescente denunció a su madre por publicar fotos suyas en Tinder: "Me sentí..."
La joven acudió a la Justicia tras denunciar que su imagen fue difundida sin su consentimiento en plataformas de citas para adultos.
Mendoza: una adolescente demandó a su madre por publicar fotos suyas en Tinder
Un caso sin precedentes en la provincia de Mendoza puso bajo la lupa los límites de la exposición de menores en el mundo digital. Una adolescente decidió demandar a su propia madre luego de que esta publicara fotografías suyas en aplicaciones de citas para adultos, como Tinder y Happn, además de difundirlas en redes sociales y servicios de mensajería como WhatsApp.
La situación escaló hasta la Justicia de Familia, donde la jueza Carina Santillán emitió un fallo contundente. Ordenó el “cese inmediato” de la difusión de cualquier imagen, fotografía, video, audio o representación gráfica de la menor en redes sociales y servicios informáticos, y la eliminación de todo contenido en el que aparezca su rostro. Según la denuncia, la madre había subido fotos en las que aparecían ambas sin el consentimiento de su hija.
En el expediente, con fecha del 10 de febrero, la adolescente, quien contó con el patrocinio de abogadas y el acompañamiento de su padre, presentó además capturas de pantalla de las publicaciones como prueba del accionar de su progenitora.
El impacto en su vida cotidiana fue devastador: compañeros del colegio accedieron a las imágenes, lo que derivó en reiteradas situaciones de acoso escolar. Las publicaciones en apps destinadas a adultos generaron comentarios ofensivos y situaciones incómodas en su ámbito educativo.
“Me sentí expuesta y humillada, porque mis compañeros del colegio empezaron a burlarse de mí”, declaró la joven ante la Justicia, al relatar el malestar que le provocó la sobreexposición de su imagen en plataformas de citas.
El fenómeno del “sharenting”
sharenting
El caso se encuadra en lo que los especialistas denominan “sharenting”, un término que combina share (compartir) y parenting (crianza). Refiere a la práctica de padres o adultos responsables que sobreexponen la vida de sus hijos en internet, lo que puede afectar su privacidad y dejar una huella digital permanente sin el consentimiento del menor.
En sus fundamentos, la magistrada Santillán recordó que los niños y adolescentes tienen derecho a la dignidad, reputación y propia imagen. “El derecho a la dignidad y a la propia imagen de niñas, niños y adolescentes está protegido por la ley y debe ser respetado en cualquier circunstancia”, sostuvo la jueza en su resolución.
El fallo se apoyó en el artículo 22 de la Ley 26.061, que protege la intimidad y prohíbe la difusión de imágenes que vulneren esos derechos.
reexposición digital, que puede derivar en pérdida de intimidad y graves consecuencias emocionales para los menores.