La convivencia en Gran Hermano Generación Dorada sumó su primer sobresalto fuerte a apenas días del arranque. Divina Gloria debió abandonar la casa por un incidente de salud que encendió las alarmas y cambió por completo el clima puertas adentro.
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A solo dos días del inicio de Gran Hermano, la casa no cesa de contratiempos. Ahora, Divina Gloria tuvo que abandonar el reality por un fuerte problema de salud. Cómo se encuentra.
Divina Gloria salió de la casa de Gran Hermano por un tema de salud y hay preocupación: "A pedido de los médicos..."
La convivencia en Gran Hermano Generación Dorada sumó su primer sobresalto fuerte a apenas días del arranque. Divina Gloria debió abandonar la casa por un incidente de salud que encendió las alarmas y cambió por completo el clima puertas adentro.
Primero estalló la fuerte polémica tras la demanda que Zoe Bogach presentó contra su expareja, Manuel Ibero, actual integrante del reality, por mencionar a su persona durante las primeras horas de su estadía. A ese cimbronazo se sumó luego la obligada salida de Daniela de Lucía, quien debió abandonar la competencia tras la muerte de su padre. Como si fuera poco, la difusión de un video íntimo de Brian Sarmiento generó repudio y volvió a colocar al programa en el centro de la conversación pública.
Y cuando parecía que nada más podía sacudir el tablero, llegó la salida de la actriz por un problema de salud. Su partida terminó de alborotar una casa que, en apenas días, pasó de la euforia del estreno a un escenario conflictivo.
El conductor Santiago del Moro compartió en sus historias de Instagram detalles sobre lo que ocurrirá con la participante. “Divina Gloria será llevada hasta una clínica cercana a la casa para hacerse unos chequeos a pedido de los médicos que atienden a los jugadores. Obviamente se mantendrá el protocolo de aislamiento como ya sucedió en otras ocasiones”, explicó.

Para muchos, la imagen de Divina Gloria está asociada a la risa irreverente del under, a las plumas y al brillo compartido junto a Alberto Olmedo. Pero mucho antes de consolidarse como figura del espectáculo, vivió un episodio que marcaría su vida para siempre y que ella misma definió como “el infierno”: siete días y siete noches detenida en la cárcel de mujeres de Ezeiza, cuando apenas tenía 18 años.
Todo ocurrió en Ramos Mejía, en la casa que compartía con su primer novio, un joven apodado “Loquillo”. Una mañana, al intentar salir, fueron interceptados por ocho policías de civil que irrumpieron en la vivienda y la revolvieron por completo en busca de droga. “Parece ser que buscaban un kilo y medio de marihuana”, recordaría tiempo después la actriz. Sin embargo, según su relato, lo único que encontraron fue una “tuca”, el resto de un cigarrillo de marihuana. Aun así, terminó detenida.
La experiencia fue tan abrupta como traumática. Pasó una semana en condiciones precarias, durmiendo en una litera sin colchón y atravesando el encierro entre lágrimas y desconcierto. Apenas una adolescente, no lograba comprender la dimensión legal de lo que estaba viviendo.
En medio de esa oscuridad, encontró un pequeño refugio en la lectura: Flores robadas de los jardines de Quilmes, de Jorge Asís. Con la tenue luz que se filtraba por una ventanita que daba a la ruta, intentaba sumergirse en sus páginas para escapar, al menos por momentos, del encierro.
La escena ante el juez fue casi surrealista. Cuando le preguntaron si tenía abogado, respondió con ingenuidad: “¿Un qué? Yo soy una niña de escuela, de teatro y purpurina”. Esa frase resumía el contraste brutal entre la joven artista que soñaba con los escenarios y la realidad que estaba atravesando.
Siete días después recuperó la libertad, aunque nunca tuvo del todo claro quién gestionó su salida. Lo que sí quedó grabado para siempre fue el impacto emocional: el olor de la cárcel, diría más tarde, jamás se borró de su memoria.
Paradójicamente, tras esa semana de sombras, la vida dio un giro radical. Del encierro pasó casi sin escalas a la exposición masiva: fue convocada para integrar el elenco de No toca botón y grabó su primer disco, Desnudita es mejor. Así, la misma joven que había dormido en una celda en Ezeiza comenzó a transitar el camino del éxito rutilante que la convertiría en un ícono excéntrico y libre del espectáculo argentino.
