icons
Cotización dólar:
Compra
--
Venta
--
BUENOS AIRES
T. --
H. --
POLÍTICA

Los 5 momentos en la comunicación del presidente Alberto Fernández

Los 5 momentos en la comunicación del presidente Alberto Fernández
Alberto Fernández anunció el Fondo para el Fortalecimiento Fiscal de la Provincia de Buenos Aires (Foto: Télam)

Pasó un año desde que asumió el gobierno del Frente de Todos y existen al menos 3 particularidades propias de la coalición que no habían sido vividas en nuestro país anteriormente e influyen directamente en el modo de comunicación:

A.- El enorme poder de la vicepresidenta.

Si bien hubo rispideces entre Víctor Martínez y Alfonsín incluso peleas que terminaron en renuncia como la de “Chacho” Álvarez con De la Rúa, nunca fue algo ni parecido a lo que sucede hoy en día. No hace falta recordar que la designación del candidato a presidente allá por mayo de 2019, la hizo la propia Cristina Fernández

B.- Agendas heterogéneas.

El frente que gobierna prometió en campaña tomar el camino de la moderación, el centro político y un estilo acuerdista con la oposición. El candidato a presidente generó una especie de contrato con los ciudadanos en este sentido. Sin embargo, al llegar al poder se despliega una tensión (quizá natural) entre las agrupaciones que la conforman y sus agendas.

C.- Dirigentes re-unidos

En esta coalición de fuerzas distribuidas, hay personas y personalidades que se volvieron a encontrar. Enemigos o rivales, ahora íntimos con mucho más pasado que el que quisieran.

A partir de estas situaciones tan complicadas, el Presidente debe intentar no solo conducir al país sino articular al frente. En la dinámica tan complicada que se vio en el año 2020 con la pandemia inclusive, podemos definir 5 momentos que definieron las posiciones en los que se colocó (o tuvo que colocarse) Alberto Fernández.

Los cinco momentos

El primer momento: “Alberto Presidente”

Alberto, Cristina y Massa en la asunción de Alberto
Alberto, Cristina y Massa en la asunción de Alberto

Desde su asunción hasta la apertura legislativa, desde diciembre a marzo, se posicionó como el presidente de todos, un líder que vendrá a zanjar las diferencias de hace 200 años y tender puentes que cierren grietas.

En sus mensajes resaltó el valor de la palabra empeñada con el objetivo de llegar a la primera magistratura para unir.

Marcó el rumbo del consenso y buscó ser el líder que finalmente pide este país. El que deje de pelear y mire a la Argentina por las próximas décadas.

Decía:

  • "Vengo a convocar a la unidad de toda la Argentina en pos de la construcción de un nuevo contrato ciudadano social".
  • "Los vengo a convocar sin distinciones, para poner a la Argentina de pie".
  • “En la Argentina de hoy la palabra se ha devaluado peligrosamente. Parte de nuestra política se ha valido de ella para ocultar la verdad o tergiversarla.”
  • “Necesito que la palabra recupere el valor que alguna vez tuvo entre nosotros”

Segundo momento: “Alberto, Piloto de Tormenta”

Alberto Fernández y Ginés González Garcia
Alberto Fernández y Ginés González Garcia

Cuando se decía que la gestión no arrancaba, que estaba demorada, sin designaciones... llegó la pandemia por Ezeiza y luego de algunos desajustes discursivo en el gabinete, apareció el Alberto fascinado con su rol central, desplegando en cada aparición sus habilidades discursivas que lo tentaron a explicar hasta lo más insignificante.

Fueron muchos meses en los cuales, el Presidente creyó que saldríamos airosos de la crisis sanitaria y que nuestro país lograría demostrarle al mundo la mejor de las cuarentenas.

Hubo consenso sostenidos con gobernadores de la oposición y el “amigo” Horacio Rodríguez Larreta. Respaldo médico y una conducción muy personalista.

Las encuestas colocaban a Alberto Fernández en la cima con aprobación superior al 75%. Ese número le permitía manejarse con más márgenes de maniobra.

Decía:

  • “El coronavirus es un enemigo invisible e indescifrable, pero no tengo dudas de que tendremos éxito”
  • “Si seguimos por este camino, no tengo dudas de que tendremos éxito”
  • "Quiero que entiendan que no tenemos que enojarnos con el remedio, sino con la enfermedad. El problema es la pandemia, no la cuarentena. Estamos cuidando la vida, la economía se deteriora, pero se recupera. Pero los mil muertos no los recuperamos".

Tercer momento: “Alberto, vocero de sí mismo”

Alberto Fernández Axel Kicillof Horacio Rodríguez Larreta en Olivos
Alberto Fernández Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta en Olivos

El presidente decidió encabezar casi toda la comunicación del gobierno. Sintió que debía hacerlo por los errores constantes de su gabinete.

Pero equivocó el camino, la ciudadanía buscaba más horizonte que relato de lo que sucedía. Previsibilidad y certidumbre más que datos.

Hubo un de la repetición de la misma escena, las conferencias de prensa con prórrogas de 15 días más. Resultados preocupantes en cuanto a los contagios que no bajaron, comparaciones innecesarias con países o regiones que serán por siempre un problema de archivo y falta de respuesta en lo económico o educativo.

Se sumaron declaraciones innecesarias con elogios desmesurados a Hugo Moyano o críticas a Paolo Rocca. Por citar solo dos ejemplos.

La hiperactividad comenzó a ser contraproducente, las encuestas que naturalmente mostraron un descenso de la aprobación de la gestión de más de 25% en pocos meses. El equipo que no supo o no quiso acompañarlo opacado por el alto perfil del Presidente y por la ausencia de figuras de peso con decisión propia que pudieran tomar el “toro por las astas”.

Incluso el arreglo con los acreedores por la deuda del país duro lo que un fósforo en un océano de conflictos.

Decía:

  • "La ocupación de camas es un dato determinante para cuidar la vida".
  • "El plan funcionó y está funcionando, pero el riesgo siempre existe"
  • "Una economía que cae siempre se levanta, pero una vida que termina no la levantamos más"
  • “La cuarentena va a durar lo que tenga que durar para que los argentinos estén sanos y no se mueran, lo demás son debates estériles”
  • “Somos uno de los países que más preservó el empleo”

Cuarto momento. “Alberto, director ejecutivo”

El presidente Alberto Fernández participó de manera virtual desde la Quinta de Olivos en el acto organizado por Movimientos Sociales en el día de San Cayetano.
El presidente Alberto Fernández participó de manera virtual desde la Quinta de Olivos en el acto organizado por Movimientos Sociales en el día de San Cayetano.

Hubo desorientación post cuarentena o lo que quedaba de ella. La pelea por la Coparticipación y el ataque a la Ciudad de Buenos Aires en conferencia de prensa en claro contraste con la foto de los últimos meses fue consecuencia de la estrategia, no causa de lo que siguió, una vuelta del presidente al origen conocido.

El rol por el que fue colocado… la posición que lo llevó a la presidencia, el de ser el director de una compañía llamada Argentina que dirige un grupo de personas llamada Frente de Todos y cuya socia con la mayoría de las acciones se llama Cristina.

Alberto no tiene tiempo para articular internamente, encargarse de la crisis y gestionar a la oposición sea para confrontar o consensuar.

Y llegó la carta de la expresidenta que decía: “Vaya, haga, dirija, avance, no mire a los costados, ataque, Ud. es el N°1”, podemos discutir mucho sobre ese escrito, pero no es el centro de este artículo.

Y vino la hiperactividad: desalojo del predio usurpado de Guernica, proyecto de ley por el impuesto a las grandes fortunas, proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo, baja de 50 pesos del dólar paralelo a partir de medidas, etc.

Decía:

  • "Una y mil veces hicieron lo necesario para que el peronismo desaparezca de esta tierra. ¿Por qué? Porque habíamos llegado a las entrañas de ese pueblo y le habíamos dado lo que reclamaba"
  • "Pasaron 75 años y el peronismo siempre mantuvo la regla de ser leal a su pueblo"
  • “Néstor vino años después y su lealtad les permitió a muchos volver a recuperarse de una crisis tan tremenda como la del 2001"
  • “Y vino Cristina y otorgó derechos a las minorías como nunca nadie había otorgado en la democracia”
  • “Noto cierta similitud en el comienzo de todos. A nosotros también nos toca hacernos cargo en el medio de la tragedia que significa la pandemia”

El quinto momento: “Alberto, el candidato”

La aprobación en caída (de 75% a 48%), sin consensos con la oposición, magros resultados sanitarios, economía en peligro, los acérrimos rivales con capacidad de movilización en las calles, un horizonte incierto, sin equipo de lucha mediática y con la necesidad de defender la gestión… el presidente volvió al formato electoral. A la lógica del ellos y nosotros.

Entendió que sosteniendo el 48% propio, que es de todos y es con todos y todas porque lograba manejar el navío en el difícil contexto.

Había que cambiar la agenda, se viene un 2021 con elecciones, falta demasiado, pero articular el Frente de Todos contra el enemigo visible, su ex “amigo” Horacio Rodríguez Larreta es lo que mejor supo y sabe hacer.

Decía:

  • “El más inteligente de los pobres tiene menos oportunidades que el más tonto de los ricos”.
  • “Estamos mejor con Coronavirus que con Macri”
  • "Quiero dejar en claro una cosa: la Ciudad opulenta de la que hablo habitualmente no es el resultado de una gestión ni de Horacio Rodríguez Larreta y ni siquiera de Macri. Se fue construyendo a lo largo de décadas a partir del modo en que se construyó el país"
  • “No disfruto de la Ciudad de Buenos Aires cuando pienso lo desigual que es al resto del país”

Conclusiones

5 momentos con 5 posiciones diferentes en un solo año es realmente mucho. El Presidente tiene tantas funciones que parece no lograr consolidar una identidad definida y eso siempre es un riesgo.

Hubo búsqueda de consenso. Manejo de crisis. Exaltación ante los primeros resultados de modo apresurado. Negación de las malas decisiones sanitarias, empuje a que los epidemiólogos quedaran como estrellas del Pop. Períodos de cierta desorientación. Luego uso de cuestiones políticas y riñas partidarias a pesar del crecimiento de todos los índices negativos en salud, etc.

Contradicciones demasiado evidentes. Una imprudencia discursiva llamativa a este nivel:

  • La vida está por sobre la economía o no podemos seguir así sin que se reactive el comercio
  • Consenso por la pandemia o confrontación pública con Larreta
  • La carta de la ex presidenta marca el rumbo o el poder es de Alberto

No se puede todo porque todo en comunicación significa nada.

El gobierno confundió informar al estilo relator de la realidad, con comunicar. Un detalle muy relevante en estos casos.

Tuvo en primer plano a un gran vocero como Alberto Fernández al que no le correspondía ese rol. Hizo de portavoz siendo presidente e intentó llenar de datos y comparaciones cuando lo necesario en momentos de crisis es reducir la incertidumbre a partir de un relato que marque el horizonte.

Sumar estadísticas no es lo que la ciudadanía buscaba, más bien un líder que determine el camino, incluso con noticias negativas que pudieran pasar, pero con la menor cantidad de contradicciones posibles entre lo dicho y lo hecho.

En definitiva, llegamos al año de gestión con una comunicación desordenada. Reactiva más que activa o proactiva. De alto perfil, con demasiadas situaciones que fueron consideradas buenas para exponerse, pero sin estrategia de largo plazo, lo que agrava la cosa.

No se puede ser operario con el megáfono y líder estadista a la vez, por temor al poder de al lado. No se puede timonear el barco, coordinar la cocina y estar en el carajo (este último término es un pequeño sitio en lo alto del mástil que sujeta la vela en los buques y permite la visibilidad a mayor distancia).

La hiperactividad parece remitir más a un acto reflejo de los movimientos de la ex presidenta y la oposición que a la propia dinámica presidencial.

Como decía un amigo malabarista: “El mejor equilibrio es el dinámico, en movimiento, hacia adelante”. Más bien pidiendo perdón que permiso.

El balance es no positivo, sin embrago, como siempre decimos en Argentina, podría haber sido peor.

Slavinsky-removebg
por Gabriel Slavinsky
En esta nota:
SUBIR

NWS

Ovación

Show