También llega dos días después de la advertencia lanzada por el ex presidente y ex gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde, sobre la posibilidad de que la actual crisis derive en una "anarquía" y sea "peor que la del 2001". Hasta especuló con la posibilidad de "un golpe de Estado", lo que generó duras réplicas desde la Casa Rosada y todo el arco oficialista.
Fuentes del peronismo también salieron a deslegitimar las declaraciones del ex gobernador bonaerense, y aclaran que no hay una amenaza cierta hoy, sobre un eventual levantamiento de fuerzas militares o de seguridad.
Un veterano dirigente del PJ, dijo a A24.com que se terminó la era de los golpes militares. Aunque admitió que tras imponerse la cultura del ‘Nunca Más’ con el regreso a la democracia en 1983, la únicas instituciones que podrían estar en condiciones de hacer un golpe por el grado de poder que controlan son las fuerzas de seguridad y policías locales.
Recordó los levantamientos policiales que en medio de la crisis y saqueos ocurridos en diciembre de 2013, con acuartelamientos de efectivos de las policías en las provincias de Córdoba y Buenos Aires, que pusieron en vilo en su momento, al gobierno de Cristina Kirchner.
Sin embargo, en el oficialismo descartan vincular la desaparición de Facundo Astudillo o la actual ola de inseguridad que afecta a las grandes urbes como la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, con algún tipo de presión de las fuerzas de seguridad.
El caso Astudillo Castro generó un nuevo distanciamiento entre los ministros de seguridad nacional y bonaerense.
Mientras Berni dijo desde un primer momento que la Policía Bonaerense no tuvo nada que ver en la desaparición de Facundo, la madre del joven fue recibida esta semana por el propio presidente Alberto Fernández en la residencia de Olivos, y le llevó al Presidente sus sospechas sobre el involucramiento de efectivos de la Bonaerense.
En la Casa Rosada, admiten en cambio que las policías locales se ven con cierto malestar al verse desbordadas por las nuevas tareas de controlar la circulación de personas para hacer cumplir la cuarentena, mientras crecen los hechos de inseguridad en la pandemia.
Con el lanzamiento del plan de seguridad en el Conurbano, la Casa Rosada intenta contener una crisis creciente desatada por la ola de inseguridad, y da respuesta a un reclamo recurrente que vienen formulando los intendentes propios y opositores, que el martes mantuvieron una reunión con Alberto, en Olivos, de la que también participaron Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa y Santiago Cafiero.