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Alberto busca suspender las PASO para evitar riesgos electorales y apuesta a la "epopeya de la vacunación" para la campaña 2021

Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio |
Alberto busca suspender las PASO para evitar riesgos electorales y apuesta a la epopeya de la vacunación para la campaña 2021

El Gobierno perfila este fin de año las elecciones legislativas de 2021. El presidente Alberto Fernández acordó con 22 gobernadores el tratamiento exprés en el Congreso de la suspensión el año próximo de las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) para evitar una derrota en agosto. Y dedicará todo el año a una campaña épica de vacunación contra el Covid, a la que Alberto imagina como una “epopeya” para ganar en octubre.

Según pudo saber A24.com, el Presidente y los gobernadores presumen que al suspender las PASO podrían ahorrarse una posible derrota en agosto, por los efectos recientes de la crisis económica y sanitaria, y tendrían mejores posibilidades de ganar después, en octubre.

Sin embargo, la suspensión de las PASO abriría una grieta con el kirchnerismo. Cristina Kirchner y su hijo, el diputado Máximo Kirchner, no quieren suspenderlas, según confiaron sus allegados. La Cámpora quiere competir contra los intendentes del conurbano y contra algunos gobernadores con listas propias.

También profundizaría el enfrentamiento con Juntos por el Cambio y con el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. La oposición necesita las primarias para sumar aliados y ordenarse en varios distritos.

“No es solamente Horacio, es Juntos por el Cambio como espacio que no está de acuerdo con suspender las PASO”, dijo un allegado de Larreta a A24.com. Sin embargo, los otros gobernadores de JxC respaldan la medida oficial.

El de Corrientes, Gustavo Valdés, aprobó la iniciativa; el mendocino Rodolfo Suarez sugirió esperar a marzo; y el jujeño Gerardo Morales viene apoyando al Gobierno. Los tres, incluso, firmaron el Pacto Fiscal al que escapó Larreta.

El jefe de gobierno porteño no aceptó retirar sus reclamos por la quita de coparticipación ante la Corte Suprema, ni quiere comprometerse a no endeudarse por un año en dólares, ni a que las competencias transferidas tengan su financiamiento desde el poder central.

Según colaboradores del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, mañana entraría a Diputados el proyecto firmado por los 21 diputados de los 21 gobernadores que apoyan la iniciativa. Se giraría a las comisiones y se comenzaría a debatir.

El Presidente sólo quiere ver en 2021 por esos meses una postal épica de médicos, enfermeros y soldados vacunando en todo el país para vencer al “enemigo invisible”. Es la “epopeya” con la que imagina ganar las elecciones de octubre, sin las PASO.

La campaña electoral de Alberto en 2021 será la propia vacunación, con movilización de 80.000 agentes, efectivos militares, fuerzas de seguridad, hospitales de campaña, médicos y funcionarios.

Para marzo, estima que habrá vacunado a 10 millones de personas y en octubre a más de la mitad del país. Quiere levantar la bandera de ser el “Presidente que venció al coronavirus”.

Para eso era necesario suspender las PASO. Lo acordó el viernes último en la Casa Rosada con los gobernadores peronistas: el relato dirá que las primarias distraen esfuerzos y entorpecen la vacunación, que son un riesgo de contagio, y un costo económico sin sentido: unos $14.000 millones.

Pero el mundo lo contradice. En Estados Unidos, Chile, Venezuela y otros países hubo elecciones pese al Covid. ¿En la Argentina se pueden hacer velorios masivos, abrir los casinos y los bingos, pero no votar? La vacunación no impide abrir las urnas. Se podrían duplicar las mesas de votación para evitar el contagio y el costo económico podría aliviarse con la boleta única de papel en unos $3000 millones.

Pero, según pudo saber A24.com, las necesidades perentorias son otras: ahorrarse una derrota posible en agosto porque la crisis económica no estará aún superada para ese momento y posiblemente no haya acuerdo con el FMI. En cambio, en octubre podría haber una incipiente reactivación, estima, más el posible rédito de haber “vencido a la pandemia”.

Además, sin PASO, les impediría ordenarse a los frentes opositores. Y se ahorraría, además, el efecto arrastre que toda PASO tiene en posteriores elecciones generales: un revés en las primarias suele ser más grave en octubre.

El gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, dijo ayer que mañana llegará al Congreso el proyecto de ley de suspensión de las PASO. Y comenzará a tratarse en comisiones en un trámite “exprés”. La idea es sancionarla antes de fin de año. Si queda para el año próximo, sería mucho menos prolijo cambiar las reglas de juego sobre la marcha del cronograma electoral que comienza en febrero.

La sanción de las reformas electorales requieren el voto de la mayoría absoluta del total de los miembros de ambas cámaras. Esto es 37 votos de piso en el Senado y 129 en Diputados.

Desde el entorno de Máximo Kirchner enviaron una señal contraria a la suspensión de las PASO. “Es una cuestión a debatir con todas las fuerzas políticas. Hay que analizar en qué estado de la pandemia y la vacunación estamos en ese momento. Máximo no cree en el argumento económico para la suspensión. La democracia es muy importante para ponerle un tema de costos. Se necesita una discusión amplia sobre un tema tan importante”, dijo un allegado al jefe del bloque de diputados del Frente de Todos.

“Es cierto que dentro de todos los temas que Cristina le impuso en los últimos días, Alberto conversó la suspensión de las PASO con los gobernadores y no les consultó a Cristina y a Máximo. ¿Será el principio de una jugada para marcar distancia?”, señalaron fuentes allegadas al Presidente. Aún asoma difuso el futuro del proyecto.

Fernández se subordinó a todas las iniciativas kirchneristas de los últimos tiempos: el impuesto a la riqueza; la ley de manejo del fuego; la quita de coparticipación a la Ciudad; la ley de Ministerio Público; la reforma judicial; las críticas a la Corte Suprema por el fallo que condena a prisión al ex vicepresidente Amado Boudou; el impulso al desplazamiento de jueces; y la reforma a último momento de la nueva ley de jubilaciones.

Dicen que Cristina Kirchner y Máximo enfriaron su relación con el Presidente porque querían tener resuelta su situación judicial para fines de este año y no arriesgarse a que una derrota en las legislativas de 2021 estimule a los jueces a avanzar nuevamente con las causas judiciales. Cristina interpreta que Alberto podría haber hecho más por la reforma judicial que lo que hizo. Y un año electoral no será buen escenario para domesticar a los jueces. Sabe que estos pueden mover expedientes según las encuestas.

En medio de estas tensiones, un kirchnerista puro como Juan Grabois, del Movimiento de Trabajadores Excluidos, lanzó ayer un dardo envenenado contra Alberto. “Se podría haber evitado el aumento de la pobreza, si no se puede hay que cerrar la Casa Rosada”.

Para calmar a los más radicalizados en el Frente de Todos, Alberto Fernández quiere aprobar en trámite exprés el proyecto de legalización del aborto pasado mañana en una sesión maratónica en Diputados y antes de fin de año en el Senado. Le serviría para mostrar una bandera progresista frente al fracaso de la cuarentena, la crisis sanitaria con 40.000 muertos por Covid, 4.000 enfermos en terapia intensiva, una pobreza que trepó al 44% y una indigencia del 10%, según la UCA.

En medio de eso, algunas voces en el albertismo aseguran que luego de algunos logros económicos y sanitarios, el Presidente buscaría, al igual que con las PASO, plantear un escenario de resistencia al kirchnerismo. Al menos eso hablan entre sí los hombres y mujeres más duros del entorno de Alberto: Gustavo Beliz, Vilma Ibarra, Marcela Losardo, Julio Vitobello, Alberto Iribarne y Jorge Argüello. “Plantean que en algún momento habrá que ejercer alguna resistencia y dar pelea, pero por ahora es Alberto el que se resiste a la resistencia”, dijo uno de los hombres más cercanos al Presidente.