Así, también, los gobernadores podrán poner en funcionamiento las actividades liberadas por Kulfas en la resolución 179 de su ministerio el viernes último. Son rubros vinculados a la exportación y a la producción de insumos para industrias y servicios. Deben pedir autorización a Desarrollo Productivo para que este las apruebe.
Comprenden a industrias que tengan por finalidad la producción de bienes destinados a la provisión directa de las siguientes actividades: ferreterías, garrafas, servicios básicos (agua, electricidad, gas, comunicaciones), petróleo y gas, transporte y distribución de energía eléctrica, combustibles líquidos, centrales nucleares, biocombustible, construcción, curtiembres, aserraderos y productos de madera, fábricas de colchones y de maquinaria vial y agrícola, mantenimiento y reparación de automotores, motocicletas y bicicletas para transporte público, fuerzas de seguridad, fuerzas armadas y personal de salud; informática, ópticas, o industrias de procesos continuos.
Se suman a esto las profesiones liberales y la construcción privada liberadas para 9 provincias la semana última.
En Córdoba, por ejemplo, el Centro de Operaciones de Emergencias definirá como excepciones algunas actividades en las zonas blancas, que son las poblaciones que se encuentran libres de contagios. Las propuestas surgirán de los municipios. Pero por lo demás seguirá vigente el aislamiento social obligatorio.
En la última reunión por teleconferencia, el gobernador Juan Schiaretti le pidió a Alberto Fernández la eliminación de aranceles de importación e IVA de insumos sanitarios. Y también propuso que se abra un pool de aviones para traer los insumos del exterior y se repartan en las provincias. No hay aviones de carga para abastecer hospitales del interior, sobre todo en provincias con activa circulación del virus.
Según confiaron a A24.com fuentes provinciales y de la Nación, Fernández aceptó “el pool como buena idea”. Y Alberto prometió que iba a llevar adelante lo del IVA y aranceles de importación; luego Kulfas se lo ratificó al ministro de Industria de Córdoba, Eduardo Accastello.
En el caso de Misiones, el gobernador Oscar Herrera Ahuad dejó trascender que pedirá las excepciones para la construcción privada, las inmobiliarias y las actividades profesionales. Ya tiene activos a los sectores de la yerba, madera y forestal.
El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, habilitará el ciclismo desde el miércoles y, según sus allegados, “de a poco, con protocolos estrictos, todas las profesiones liberales y otras actividades”.
En lo estrictamente sanitario, las provincias del interior dejaron de ser una preocupación para la Casa Rosada. Muchas de ellas casi ya no registran nuevos casos y tienen una curva de contagios muy aplanada, aunque aún quedan con muchos enfermos en curso Córdoba, Santa Fe, Chaco, Tierra del Fuego y Río Negro, como focos principales.
La preocupación principal sigue siendo Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires, cuyos contagios se concentran básicamente en el conurbano. Entre ambas, concentran el 60,07% de los casos positivos de todo el país. En el nivel nacional, los contagios de COVID-19 se están duplicando cada 17 días; en la Ciudad también cada 17 días y la provincia cada 11 días.
Medido de otro modo, en los últimos 15 días, que equivale al plazo que el Gobierno les impuso a cada etapa de la cuarentena, los casos positivos nacionales crecieron 76,26% (hoy 3892; hace 15 días 2208); en la provincia (conurbano), 144,67% (1331-544), y en la Ciudad de Buenos Aires, 74,22% (1007-578). Los fallecidos crecieron el 102,1% (192-95), las altas médicas 121,35% (1140-515) y los enfermos en curso 60,20% (2560-1598).
Los casos entre la provincia y la Ciudad suman 2338: el 60,07% de los 3892 casos nacionales
Es por eso que el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, dijo que la curva en provincia y en Buenos Aires se está disparando, por lo cual no convenía habilitar las salidas recreativas para adultos mayores, adultos y niños. “Justo ahora que está creciendo la tasa no podemos liberar los paseos”, dijo Santilli en la intimidad de la gestión porteña. El anuncio del Presidente fue la primera desinteligencia profunda con el jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.
La novedad es que también sumó tensiones con gobernadores de su signo político, el peronismo, como Schiaretti, Omar Perotti, de Santa Fe, y Axel Kicillof, de Buenos Aires. Para defenderse, el Presidente minimizó las tensiones, pero dijo que en la teleconferencia del viernes último algunos gobernadores pedían habilitaciones más peligrosas como la actividad de la industria automotriz. Se defendió atacando.
En el Gobierno aseguran que las actividades que se exceptúen de aquí en más deberán tener en cuenta el grado de aislamiento de la propia actividad y un ajuste en la logísitica y en el transporte de mercaderías y de personas. “No hay que hacer locuras, no podemos pagar la reactivación económica en términos sanitarios”, dicen cerca del Presidente. Mientras tanto, hay cierta preocupación -tanto en el Gobierno como en los sectores económicos- por las demoras en la instrumentación de la ayuda.
Todavía no se pagaron ninguno de los sueldos de abril con el programa de Asistencia para el Trabajo y la Producción que inscribió a 420 mil empresas para asistirla con el 50% de sus salarios hasta el tope de 37.000 pesos. Tampoco se terminaron de poner en marcha los créditos al 24% que anunció el Gobierno en una línea de 350.000 millones de pesos de los cuales el Banco Central informó 120.000 millones y con reticencias de los bancos. Sigue la pulseada entre Alberto Fernández y el sector financiero.
“Falta la instrumentación, en eso está trabajando el gabinete económico”, señalaron en la Casa Rosada. Cerca del Presidente, eso sí, aseguran que tiene la firme voluntad de acordar con los acreedores de la deuda privada, más allá de las tensiones que generó Guzmán por la oferta insuficiente de reestructuración. “Será dura, pero habrá negociación”, se dijo en los pasillos de Balcarce 50.
Por otra parte, el retiro de la Argentina de las negociaciones comerciales del Mercosur no es un retiro del bloque, aseguran los albertistas. “Pero no se podía negociar cuando no sabemos cómo quedará la economía en el país y en el mundo después de la pandemia. Será otro mundo diferente, habrá otro paradigma”, dijo un funcionario allegado al Presidente.
Otros sectores se preguntan si la pandemia no comenzará a ser una excusa del Gobierno, y del ala kirchnerista, para darse los gustos que acercarían al país a Venezuela: aislamiento del mundo, ausencia del Congreso, gobierno por DNU y liberación de presos para la conformación de una nueva militancia social.