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La preocupación de Alberto vuelve a centrarse en la evolución del virus en el conurbano

Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio |
La preocupación de Alberto vuelve a centrarse en la evolución del virus en el conurbano

En las horas previas a anunciar la prórroga de la cuarentena por dos semanas más, posiblemente hasta el 10 de mayo, el presidente Alberto Fernández comenzó a temer profundamente una disparada de la pandemia del coronavirus en el conurbano bonaerense.

También, en el gobierno nacional temen que la postal desoladora en los geriátricos de la Ciudad se multiplique por todo el país. Son las dos amenazas más peligrosas al logro que obtuvo hasta ahora de “aplanar la curva” con una positividad del 9,20%.

Pero también atormenta al Presidente el temor a que la pandemia y la cuarentena tornen insostenibles la economía y la situación social, según pudo saber A24.com de altas fuentes del Gobierno. Esto provocará en horas la liberación de dos de las actividades más sensibles en todo el país: las industrias vinculadas a la exportación y a la provisión de insumos básicos para otras actividades.

También la vida familiar y la de los niños se hace cuesta arriba. Por eso, Alberto Fernández analiza con su equipo del comité de crisis la liberación de ciertas actividades recreativas para que los mayores puedan salir a caminar por sus barrios y para que los niños puedan tener paseos hacia las plazas, siempre resguardando el distanciamiento social para prevenir el contagio del COVID-19.

En medio de eso, se comenzarán hoy estudios de vigilancia sanitaria con un muestreo de “testeos rápidos” –parte de los 170.000 que llegaron de China por donación de ese gobierno- por las terminales ferroviarias Constitución, Retiro y Once. La primera será Constitución. Será para medir la circulación comunitaria del virus: no son test de diagnósticos PCR.

En Olivos, el jefe del Estado, al mando del comité de crisis de la pandemia, reunió ayer al ministro de Salud, Ginés González García, a la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, y a todos los infectólogos que lo asesoran. Los números de la evolución del contagio en el conurbano son alarmantes en comparación con la evolución en la Ciudad.

La última medición hasta la hora de la reunión de Olivos era la de ayer, 23 de abril: en la CABA había 800 casos positivos y en la provincia, 1036, pero casi todos concentrados en el conurbano.

La diferencia de 236 casos implica un 29,5% más. Pero lo preocupante es la tendencia creciente. Si nos remontamos a siete días atrás, el 17 de abril, los números eran 648 y 729, 12,5% de diferencia; el día 18, 663 y 759, con un 14,4% de desequilibrio; el 19, 677 y 794, con un 17,28%; el 20, 706 y 873, con 23,65%; el 21, 728 y 915, con 25,68% y el 22, 761 y 975, con 28,12% de diferencia entre la provincia y la Ciudad.

Allí está el foco del problema porque en el conurbano están las zonas más vulnerables”, dijo uno de los especialistas ante el Presidente. El olfato político de Alberto Fernández coincide con la opinión científica. Otro de ellos confió luego que “lo vimos muy bien al Presidente”.

Alberto Fernández está convencido de que la cuarentena debe continuar, aunque liberó a nueve provincias con algunas actividades. Y posiblemente libere algunas más: hay insumos que no pueden seguir esperando. La cuarentena se hace insostenible económicamente.

El gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, le planteó por ejemplo al ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, que para levantar la cosecha del algodón se necesita un insumo de alambre, que se produce en La Matanza. Allí hablaron con el intendente Fernando Espinoza y en pocas horas tendría que salir un decreto para liberar actividades vinculadas a las exportaciones y a la provisión de insumos locales.

Tampoco podemos tener a los chicos encerrados tanto tiempo. Algún tipo de paseos hay que largarles”, dijo un funcionario, que al mismo tiempo sostuvo que las clases en los colegios y escuelas no volverán por mucho tiempo y serán las últimas actividades en reanudarse.

El problema del conurbano fue el tema central en la reunión de anoche del Presidente con los movimientos sociales en Olivos. Por un lado, ese sector del AMBA es el más vulnerable en la pobreza, pero también es el que menos respetó la cuarentena y el que más urgencias económicas de reactivar la actividad tiene.

Es posible por ello que haya un endurecimiento focalizado de la cuarentena en el conurbano. ¿Qué significa “focalizado”? Lo están definiendo por estas horas en Olivos.

La prórroga de la cuarentena que vencía el domingo 26 de abril será por dos semanas, hasta el 10 de mayo, posiblemente. Pero quizás haya que seguir postergándola después, de acuerdo a la evolución de los números sanitarios y de la economía.

“La gran pregunta que se hacen en el Gobierno hoy es cuándo es el momento en que la gente empieza a percibir como inaguantable la pandemia económica antes que la sanitaria. Ese cruce de variables todavía se está estudiando”, señalan en las primeras filas del gobierno de Alberto Fernández a A24.com.

No habrá cambios en la definición de caso para el test PCR: por ahora seguirá la fiebre de 37,5° como requisito excluyente, más alguno de los síntomas como tos, dolor de garganta, dificultades respiratorias o perdida del olfato y del gusto.

El Gobierno está preocupado por el avances del virus en los geriátricos, pero también remiten a que es un asunto de la Ciudad de Buenos Aires. En estas horas saldrá un nuevo protocolo de la Ciudad para los geriátricos.

Se ajustarán las normas de seguridad sanitaria. Se impondrán los testeos para el personal de enfermería, servicio doméstico y asistentes que trabajen en esos establecimientos con test PCR, no rápidos por ahora. Se está averiguando si el desastre del geriátrico de Belgrano R obedeció a una enfermera peruana y un asistente boliviano que volvieron de sus países de vacaciones y no hicieron la cuarentena urgidos por el trabajo.

Por ese motivo, entre otros, las nuevas normas de seguridad contemplarán nuevas pautas para el ingreso y egreso del personal, enfermeros, asistentes, personal de cocina. Este punto se asocia al espacio físico que tengan los geriátricos y la disponibilidad para que el personal pueda pernoctar por períodos largos.

Es que se establecerían turnos de una semana o 15 días, pero no hay definición todavía porque es muy difícil de instrumentar por la disponibilidad de los geriátricos y de las propias personas que trabajan en esos centros de los adultos mayores.

Funcionarios nacionales y de la Ciudad no son nada optimistas con el futuro cercano de este sector: en las ciudades donde el COVID-19 hizo estragos se observaron situaciones desoladoras y afirman que no tendría por qué ser diferente en poco tiempo en nuestros centros urbanos.

“Nosotros trabajamos con la expectativa de que no empezó lo peor. Perece que estamos logrando manejar el problema pero esto no va a ser siempre así: podemos tener fotos muy complicadas en breve”, señalo un hombre que está atrás del problema en la Ciudad a A24.com.

El Presidente no quiere que se escape el virus como una chispa y genere un incendió en el aplanamiento de la curva que viene logrando el sistema de salud, al costo de poner en vilo a la economía, a las empresas y a los propios empleos de los argentinos.

Es por eso, que ahora Fernández comenzó a tomarse en serio la necesidad de ir liberando a sectores de la economía y descuenta que en algún momento habrá que convivir con el virus y la actividad casi normal de la economía. Aunque no será ahora ni dentro de tres semanas. Pero para ese momento el principal desafío es el transporte público. En todas las ciudades europeas el COVID-19 viajó en los buses y en los metros de las urbes más desarrolladas.

El gran debate en el Gobierno es si liberar por regiones o por actividades económicas. Por ahora hay un mix de ambas. El Presidente es consciente que inauguró un nuevo sistema económico al igual que otros países del mundo. Casi duplicó la emisión monetaria en dos meses –por las ayudas a trabajadores, planes sociales, provincias y empresas- y aumentó la masa monetaria en un 2,9% del PBI.

El Presupuesto vigente de 2020, prorrogado del de 2019, era de un gasto primario de 4,86 billones de pesos hasta el principio de la pandemia. Con los 850.000 millones de pesos que se le sumarán quedaría en 5,7 billones de pesos, un 17,5% más.

El problema es si esta cuarentena prolongada aunque focalizada nos aguanta en la tolerancia social. Es un experimento social el que estamos haciendo y no sabemos cómo va a salir. Una cosa es festejar los muertos que no tuviste, y otra tener que explicar la caída de la economía que vamos a tener. Y tener un plan de reactivación para después”, señaló apesadumbrado un funcionario en la Casa Rosada en el bucólico y despoblado Patio de las Palmeras.

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