Aquí va un fragmento editado de lo conversado con Alconada Mon.
¿Cómo se explica que “el mecanismo” estructural de corrupción que describís de forma descarnada en tu libro “La Raíz de todos los males” siempre sobreviva?
Porque el sistema tiene reglas propias. Es un sistema que protege a los suyos, es un sistema de corrupción e impunidad que se ha ido perfeccionando en los últimos veinte años que incluye jugadores estables, que se retroalimenta, pero que al mismo tiempo tiene claro algunos aspectos: el sistema va a proteger a sus jugadores, pero si un jugador se termina convirtiendo en un activo tóxico, están dispuestos a encapsularlo o incluso soltarlo para preservar el sistema.
Vamos a dar un ejemplo concreto: Oyarbide. El ex juez Noberto Oyarbide fue parte de un sistema y porque era parte de ese sistema lo protegieron durante veinte años... sino explicame cómo un juez federal como él pudo seguir ejerciendo su cargo durante veinte años sin que el Consejo de la Magistratura lo destituya: la respuesta es que lo protegieron porque era funcional. No era una anécdota, era parte del sistema de corrupción e impunidad. Ahora, cuando Oyarbide se convirtió en un activo tóxico, demasiado tóxico para el propio sistema de corrupción e impunidad, decidieron soltarle la mano y le dijeron "date maña Norberto, si sobrevivís, sobrevivís y sino, a los leones".
En el caso Oyarbide, tomándolo como ejemplo o concepto, también es importante la participación de la sociedad civil y los cuestionamientos sobre la existencia de un juez como él…
Yo creo que eso es esencial.
Pero acá no pasa mucho eso, ¿no?
Esto no es un capricho mío. La inquietud surgió hablando con los referentes de Perú, de Brasil y de Italia que afrontaron sistemas de mega corrupción sistemática: en Perú con Fujimori y Vladimiro Montesinos, en Brasil con toda la historia del Lava Jato y Italia con el Mani Pulite. Entrevisté a cuatro hombres, cuatro referentes, los cuatro por separado y sin que mis preguntas indujeran sus respuestas, los cuatro me dijeron que la clave es la presión social, cuando los ciudadanos te dicen "esto no puede seguir así".
Antonio Di Pietro, referente del Mani Pulite, un hombre que se la jugó toda, que cuando mataron a dos jueces él se tuvo que esconder en otro país con otra identidad, me dijo "el día que empezó a cambiar todo en Italia, fue el día en el que los italianos dijeron basta", hasta ese momento era “dale, dale, fiesta, fiesta”.
Y acá es lo mismo, cuando los argentinos se han involucrado, forzaron los cambios. Ejemplo, el asesinato de María Soledad Morales, que con las marchas de silencio lideradas por una monjita se cargaron un régimen Feudal como el de los Saadi, si querés la 125, la defensa de Campagnoli.
Once...
Once, el 2x1. O ahora, con el debate por el aborto: los legisladores llamaron a un debate que ni ellos iban a los debates en comisión y de repente vieron que los que estaban a favor y en contra se empezaron a movilizar, empezaron a meterle presión desde afuera hacia adentro del Congreso y estos hombres y mujeres se dijeron "más vale que empecemos a tomar esto en serio y evaluemos qué voto vamos a tener porque después cuando vuelva a mi casa, me agarran en la confitería y me preguntan qué voy a votar" y se dieron cuenta que esta no era un votación más que les iba a salir gratuita y que los iban a hacer responsables durante los próximos veinte años sobre ese voto.
Cuando la sociedad se involucra...
Pasan cosas...
Sí.
Ahora, vos estás diciendo todo esto y el mundo ideal que quisiéramos tener. Después vamos a la práctica de los argentinos que parecería que le gustan más los derechos que las obligaciones. ¿Qué tiene que ver la Justicia en la creación de ese hábito de querer más derechos que cumplir obligaciones, que cumplir la ley?
Los argentinos tenemos una relación media rara con las leyes. Esto es tanto en el Poder Judicial, como en general. Estamos más acostumbrados a los derechos que a las obligaciones.
En Estados Unidos es notable que su pelea por ser independientes empezó por una pelea por impuestos, y cuando vos en Estados Unidos te querés definir como un hombre que tiene derecho decís "I'm a taxpayer" es decir, "yo pago mis impuestos" y porque pago tengo derecho a reclamar. Pero acá con el tema de los impuestos es otra historia, este es un eje.
El segundo eje es que en Argentina esta dinámica de "yo tengo derechos" pero esto de las obligaciones...era algo el papá de María O'Donnell, Guillermo O'Donnell, señalaba como los riesgos de la democracias delegativas: vos creés que alcanza para ser ciudadano de este país con ir a votar cada dos años. No! Eso es apenas el comienzo, hay que meter mucha más presión, asumir mucho más compromiso político, ciudadano.
La gente se sorprende porque doy charlas una vez por semana o cada dos semanas en colegios o universidades públicas, es parte de mi obligación. Parte de mi obligación se llama "soy egresado de universidad pública", es una forma devolverlo. Pero, ¿dónde están todos los demás que aprendieron en la Universidad Pública o en los colegios nacionales? Ahora, después cuando pedís que vayan a dar clases o una charla a un colegio público... “mucho biri biri de que sos egresado del Colegio Nacional” pero después no apareciste nunca más...