“Este marco fue concebido para una empresa estatal y no contempla adecuadamente las condiciones necesarias para fomentar nuevas inversiones”, argumenta el texto oficial. Según el Ejecutivo, la nueva estructura busca “garantizar la continuidad del servicio” y “mejorar la cobertura y sostenibilidad” en un contexto de crisis económica.
El contexto y la justificación oficial
En los considerandos, el Gobierno señaló que entre 2006 y 2023 el Estado transfirió más de 13.400 millones de dólares a AySA, y que pese a esos fondos, la empresa sufrió deterioro operativo, baja productividad y aumento de costos.
Por eso, la administración Milei considera “indispensable adoptar medidas inmediatas y eficaces” que permitan atraer capital privado y asegurar mejoras en el servicio sin depender exclusivamente de fondos públicos.
Cómo será el proceso de privatización
AySA fue incluida en la lista de empresas sujetas a privatización en la Ley Bases, sancionada en julio de 2024. Comparte ese listado con otras compañías como YPF, Enarsa, Nucleoeléctrica Argentina y Trenes Argentinos.
La intención del Gobierno es licitar públicamente la concesión del servicio, entregar al menos el 51% del paquete accionario a un nuevo operador, y dejar disponible el 39% restante para el mismo grupo o para cotizarlo en bolsa.
El vocero presidencial Manuel Adorni aseguró que la gestión busca recaudar unos 500 millones de dólares en esta operación, en base al valor que se pagó en un juicio por la reestatización de las acciones.
Se espera que la convocatoria a interesados se lance a fines de 2025 y que la adjudicación del control accionario se realice a mediados del primer semestre de 2026.