Sectores cercanos al presidente Alberto Fernández, y a los otros precandidatos, Daniel Scioli y Agustín Rossi, hasta último momento ratificaron sus fórmulas para competir en las PASO del 13 de agosto con la lista considerada "oficialista".
Las negociaciones seguían -hasta ese momento- también por el resto de las listas de candidatos a diputados y senadores nacionales, gobernadores, intendentes y concejales, en la oficialista Unión por la Patria.
Algunos gobernadores e intendentes del PJ seguían impulsando al ministro de Economía, Sergio Massa, como precandidato a presidente para evitar la confrontación interna con una fórmula de unidad. A cambio, pedían al presidente Alberto Fernández que interceda para que Scioli acepte ir como primer candidato a senador por la provincia de Buenos Aires.
En medio de esas frenéticas negociaciones, en Casa Rosada referentes del albertismo recordaron que el plazo de inscripción de listas cerraba este sábado a la medianoche: "Esto es el peronismo, y todo puede pasar". Y pasó.
Otros dirigentes de los movimientos sociales también seguían apostando a la posibilidad de convencer a los principales líderes: Cristina Kirchner, Alberto Fernández, Daniel Scioli, y Sergio Massa, de unificar la fórmula a último momento.
Según cuentan fuentes del oficialismo a A24.com, el massismo estuvo operando hasta último momento junto a gobernadores e intendentes, por impulsar una fórmula de unidad para encabezarla.
Después Cristina Kirchnery Alberto Fernandez hablaron. Ella le pidió fórmula de unidad y que haga bajar a Scioli, como él pidió como había anticipado el jueves a los gobernadores. Pidió poner al Vice. Eligió a Rossi. En el entorno de Daniel Scioli confirmaron que él no quiso ningún lugar.
Cristina y Wado
Desde que Daniel Scioli anunció que su precandidatura era inamovible, con apoyo de vastos sectores de la Casa Rosada y el albertismo, Cristina Kirchner planteó que "un hijo de la generación diezmada" por la dictadura era su candidato.
Por eso sonaba "Wado" para encabezar la fórmula. Un leal hijo político, hijo de desaparecidos, lider de La Cámpora moderado, con buena relación con el establishment: la UIA, la CGT, la CTA, la comunidad judía internacional, el campo, pasando por los sectores de izquierda del kirchnerismo, como organismos de DDHH y movimientos sociales y piqueteros.
Apenas se conoció su precandidatura el jueves, la mayoría del kirchnerismo, incluidos dirigentes de movimientos sociales como Juan Grabois, que anunció que se bajaba de su candidatura para alinearse detrás de Wado. Finalmente, al nombrar a Massa, Grabois dijo que sigue en carrera. Otros sectores de izquierda de Unión por la Patria también plantearon reparos a la candidatura de Massa.
Wado era un precandidato propio, aunque su moderación y carrera contrareloj para hacer crecer su imagen y conocimiento público, lo llevaron algunos cruces con los sectores más duros del camporismo, que no estaban del todo conformes con la integración con Manzur como Vice, un hombre más identificado con el peronismo de centroderecha alejado de las políticas de igualdad de género.
La insistencia de gobernadores y del massismo para insistir en una fórmula de unidad, y las negociaciones por la integración de las listas de diputados, senadores y en la provincia y municipios, llevó a demorar 24 horas el anuncio formal y a poner en duda la fórmula kirchnerista. Y finalmente, cuando se anunció primó la idea de la unidad.
Mientras se negociaba, Agustín Rossi planteaba que en pocas horas habría definiciones sobre su propia candidatura. Hizo trascender que analizaba bajarse para integrarse a alguna de las listas o acudir con "lista corta", sin gobernador ni legisladores. Fue finalmente lo que pasó.
Alberto Fernández caminó desde la Casa Rosada hasta la Catedral para participar del Tedeum del 25 de mayo, pero no fue invitado como varios de sus ministros, al acto de Cristina kirchner en Plaza de Mayo. Foto Presidencia..jpg
Ganadores y perdedores de las negociaciones de Unión por la Patria
Scioli y Rossi siguen en carrera a las PASO y esperan definición de Cristina Kirchner. Foto Archivo A24.com
Eran horas decisivas y todavía los distintos sectores de Unión por la Patria se contaban las costillas hasta ver las listas cerradas el sabado a las 12 de la noche, ante la Justicia Electoral que comanda la jueza María Romilda Servini de Cubría.
Pero después de ese anuncio de unidad el viernes a la noche, continuaron las negociaciones sobre el resto de las listas. El factor Scioli dejó de ser una piedra en el zapato de la estrategia de Cristina y Massa, que impedía acordar una lista de unidad.
El silencio hermético de Alberto Fernández y de la vicepresidenta, abonaban todo tipo de especulaciones.
El cambio de estrategia comenzó el jueves al mediodía, cuando gobernadores fueron a ver al Presidente a la Casa Rosada, para reclamarle que exija a Scioli que se baje de la precandidatura para sumarse a una lista de unidad, Alberto Fernández les ofreció a los gobernadores Raúl Jalil, de Catamarca y Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, que propongan a Massa presidente, y él propondría el vice para una fórmula de unidad.
El mensaje llegó a Cristina y a Massa de manos de los gobernadores del PJ. En ese mismo momento, el kirchnerismo anunciaba en redes sociales, a través del gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, y el titular de la CTA, Hugo Yasky, la fórmula Wado-Manzur.
Un operador con despacho en el primer piso de la Casa Rosada relató a A24.com como fueron las horas más críticas de las negociaciones y que en muchos sectores no enamoró de entrada la fórmula elegida por Cristina.
Cerca del albertismo y los movimientos sociales que integran el Partido de los Comunes, tomaban con cautela el anuncio de las dos fórmulas.
Lo mismo pasaba con los intendentes y algunos gobernadores, insistían en que podría ser una fórmula floja en términos masivos, y que estaba más destinada a la interna de Unión por la Patria, para contener el voto propio del kirchnerismo y de gobernadores e intendentes del PJ, ante la amenaza de que se vayan con Scioli.
La realidad es que hasta este sábado las cartas de CFK estaban echadas, aunque como dijo una vocera muy cercana a Alberto Fernández el miércoles, "en el peronismo, todo puede pasar y puede haber sorpresas". Las hubo.