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Berni vs. Frederic: nunca se reunieron, plantean sus diferencias en público y generaron un impensado rebote en la relación con Estados Unidos

Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio |
Berni vs. Frederic: nunca se reunieron, plantean sus diferencias en público y generaron un impensado rebote en la relación con Estados Unidos

Son los máximos responsables de la seguridad en el país y en la provincia más caliente. Son parte de la misma coalición de gobierno. Los dos responden a Cristina Kirchner. Pero la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, y el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, hablan mal uno del otro y aún no se vieron las caras para diseñar políticas conjuntas para proteger a los ciudadanos de a pie.

Mucho antes de lo previsto, los cruces ideológicos dividieron al gobierno de Alberto Fernández de la gestión bonaerense de Axel Kicillof en materia de economía y seguridad.

Las contradicciones cruzadas complican, además, la relación de la Casa Rosada con los Estados Unidos, pese a que Alberto Fernández busca una línea razonable con el gobierno de Donald Trump, que le permita negociar mejor la deuda con el FMI y los acreedores privados de acá a marzo. Frederic comenzó a ser una piedra en el zapato.

“Ella ha sido desautorizada cuando correspondía”, dijo ayer a A24.com una alta fuente de la Casa Rosada. La ministra cometió una serie de atropellos diplomáticos. Desde antes de asumir, consideró que la agrupación terrorista Hezbollah no debió haber sido calificada por el gobierno de Macri como una “organización terrorista” porque eso era “comprarse un problema” que “sólo le interesa a la OTAN”.

Luego de asumir, pidió revisar la pericia judicial de la Gendarmería que determinó que el ex fiscal de la AMIA Alberto Nisman fue asesinado en enero de 2015 por dos sicarios y que no se suicidó.

Otras perlas de Frederic contra el “imperialismo yanqui” fueron: impulsar el debate sobre la legalización de las drogas y del cultivo de cannabis; disolver la Subsecretaría de Lucha contra el Narcotráfico, y remover las patrullas de controles dinámicos de Gendarmería en la frontera Norte. “En materia de legalización de las drogas emitió su propia opinión que puede ser mayoritaria, no la del Gobierno”, decían ayer en la Casa Rosada.

El canciller Felipe Solá desautorizó sus declaraciones sobre el Hezbollah. Y fuentes de alto nivel de la Casa Rosada descartaron tajantemente que el Presidente pueda impulsar una revisión de la pericia del caso Nisman, que sólo es competencia del juez federal Julián Ercolíni. La antropóloga no conoce el principio de independencia de poderes.

Fue nombrada allí por la ex presidenta Cristina Kirchner y responde al CELS, de Horacio Verbitsky. En su pacto con Cristina Kirchner, Alberto Fernández debió ceder ministerios y se garantizó el manejo exclusivo para él de toda el área económica. La vicepresidenta puso otros cargos sensibles que le podrían traer al Presidente dolores de cabeza. Algunos amigos de Alberto Fernández señalan que aún debe afirmarse en el poder.

Pese a que militan ambos en el kirchnerismo puro, Frederic todavía no se reunió con Berni para coordinar políticas de seguridad. Berni habla en privado con desprecio de Frederic. “No tiene ni idea de lo que dice, puras b…”, les comentó a sus colaboradores. “Ya habrá tiempo de reunirse, esto recién empieza”, les aclaró a quienes le preguntaron si no lo tenía en la agenda.

“Lo de la pericia de Nisman es una boludez. Es potestad del juez. Y es mentira que se quiera estudiar la legalización de las drogas, no se está estudiando nada”, revelaron a A24.com fuentes de su ministerio. “La legalización del consumo y la tenencia de drogas es de hecho, por el fallo Arriola de la Corte Suprema”, repitió ayer luego de que lo había dicho públicamente. “Pero no se está estudiando”, agregó.

Berni había señalado la semana última que había que sincerar ese fallo y legalizar “no solo la marihuana” sino “todas las drogas” porque el modelo de lucha contra el narco fracasó en el mundo.

El Presidente reprendió públicamente a Berni el viernes último: “Es un tema un poco más complejo que no hay que hablar con tanta ligereza”, dijo el jefe del Estado. Pero Berni redobló la apuesta después: “El consumo de droga en la Argentina ya está legalizado, guste o no”, dijo Berni, que tampoco habla con Alberto Fernández.

El ministro, en este punto, tiene la misma postura que Frederic. Si bien Fernández no lo dijo, su correctivo a Berni fue también un tiro por elevación para Frederic. Hubiera sido incómodo reprender a su propia ministra. El conflicto encierra un enfrentamiento latente entre Cristina, jefa de Berni y Frederic, y Alberto.

La ministra había planteado la necesidad de abrir “un debate serio” sobre “un modelo argentino sobre la legalización de las drogas blandas, no de las drogas duras”. Y disolvió la Subsecretaría de Lucha contra el Narcotráfico. También había disuelto el Servicio Cívico Voluntario, la doctrina Chocobar, y prohibió el uso de pistolas Taser, algo que Berni vapuleó en apariciones televisivas donde la trató de ignorante del problema de la seguridad.

“El costo para el Estado de la persecución por tráfico de marihuana es altísimo y el daño que causa es menor que el que causa el alcohol”, dijo Frederic para defender la legalización, que Alberto le criticó con ferocidad a Berni.

La Subsecretaría de Lucha contra el Narcotráfico trabajaba con agencias internacionales, tenía estadísticas de procedimientos y seguimiento de causas judiciales. El gobierno y esas agencias antidrogas de los Estados Unidos suelen tomar nota de esos gestos.

No fue el único contrapunto del gobierno de Alberto Fernández con el de Axel Kicillof. En la Casa Rosada deslizaron que el paquete impositivo que intentó sancionar el gobernador en la Legislatura la semana última no fue consultado con el gobierno nacional. Es una superposición de subas de impuestos provinciales a los “ricos” sobre los tributos nacionales ya aumentados la semana anterior. Hubo cierta complacencia en Balcarce 50 por la “derrota política” que significó el fracaso de la sesión del Senado.

Kicillof expresa al kirchnerismo puro y casi no designó ministros que respondan a intendentes del peronismo bonaerense que sí tienen buen vínculo con Alberto Fernández y presencia en su gabinete.

También el Frente Renovador, de Sergio Massa, fue marginado del gobierno bonaerense. La Casa Rosada también cruzó a Kicillof junto a todos los intendentes cuando el gobernador intentó introducir en la ley de emergencia hace dos semanas el artículo 34 que intervenía sobre los fondos que la Nación les gira directamente a los municipios.

La fuerte presión de los intendentes, a través de sus legisladores, hizo retroceder al gobernador que responde a Cristina. El conflicto ideológico entre Alberto Fernández y Axel Kicillof promete nuevos capítulos.

El gobernador bonaerense y varios dirigentes del kirchnerismo puro no respaldan del todo al ministro de Economía, Martín Guzmán. Consideran que su Ley de Emergencia y Solidaridad, que aumentó los impuestos a la clase media, al campo y congeló las jubilaciones, tiene un criterio fiscalista que no permitirá el crecimiento de la economía.

La ex presidenta y el diputado Máximo Kirchner avalaron el recorte del artículo 85 de esa ley que le otorgaba superpoderes al jefe del Estado para intervenir 65 organismos descentralizados sin pasar por el Congreso. Era demasiado poder para Alberto.

El Presidente desautorizó a su ministra de Seguridad y al ministro bonaerense en dos asuntos que lo enfrentan al gobierno de Donald Trump. Desde Washington también hicieron notar preocupación por la relación de la Casa Rosada con Venezuela y por la posibilidad de que Evo Morales haga campaña desde la Argentina para las futuras elecciones en Bolivia. “El conflicto está planteado y va a crecer”, dijo un dirigente cercano al Presidente