Tanto Fernández, como Kicillof y Larreta son conscientes de que cualquier medida de limitación de la circulación u otro tipo de restricciones necesitan de cierto aval de la sociedad. “No se puede controlar con el poder de policía a todo el mundo”, explican. Es por eso que en la Casa Rosada apuntan a que la posibilidad de un toque de queda sanitario sirva como disparador para que la sociedad deje de relajarse.
A eso se la suma cierta autocrítica por parte de las autoridades nacionales. En la última semana el grupo de infectólogos que asesora al Presidente empezó a mencionar al velorio de Maradona como disparador y primer acontecimiento en este rebote de contagios que se vive en el AMBA.
Con ese margen de maniobra, Fernández tiene en mente tres medidas:
- Restricción de las actividades a partir de las 22 horas
- Modificaciones en la cantidad de personas que utilizan el transporte público
- Refuerzo de seguridad en las calles.
Ninguna de las tres medidas, según reconocen puertas adentro, podría llegar a funcionar si no hay acatamiento por parte de la sociedad. La ecuación es simple: la cantidad de personas es mucho mayor a los efectivos de seguridad.
En cuanto a la provincia de Buenos Aires, que durante el año pasado fue la que pidió por mayores controles en plena cuarentena, también dejaron trascender que la posibilidad del toque sanitario es real. Ayer por la mañana el jefe de Asesores del Ministerio de Salud, Enio García, habló sobre eso.
"Hay medidas que sabemos que funcionan más y otras que tienen más defectos. Uno sabe que es un conjunto de medidas, no se trata de una sola. Se está hablando de toque de queda sanitario, puede ser una opción, es una carta dentro de la baraja, pero no tendría que ser la única", manifestó en una entrevista con Radio Rivadavia.
García asimismo manifestó que durante esta semana se tomarán las medidas que considera necesarias, pero no profundizó sobre las mismas. "Esta semana debemos tomar medidas para frenar los contagios. Se debe regular la circulación de las personas. Debemos regular más a los que vacacionen, se debe cuidar mucho al interior porque además el sistema de salud es mas chico”, consideró.
En la Ciudad ya se expresaron en contra de tomar cualquier tipo de medida antes del 10 de enero. El titular de la cartera sanitaria, Fernán Quirós, quiere esperar a ver cómo sigue la curva de contagios. Cerca de él, sin embargo, se muestran muy preocupados por los números que están viendo.
“El mayor problema es el hastío de la clase media/media alta y su relajación inevitable. Es muy difícil que se puedan tomar medidas en este contexto, pero la situación es complicada”, expresó una alta fuente oficial. Un dato no menor es que desde hace más de tres semanas empezaron a tener filas de personas en las UFUS, las unidades dentro de los Hospitales y los centros de asistencia médica para medir la temperatura y testear casos.