"Tenemos la más alta estima por el embajador Julio Bitelli y esperamos que luego de estas consultas retorne lo antes posible para seguir desarrollando la extensa agenda bilateral", señaló.
El funcionario remarcó además que la Argentina decidió mantener separados los desacuerdos políticos de la relación institucional entre ambos países. "Hay una diferencia muy grande del lado de Argentina, que no elevó este tema a nivel institucional. Separamos el carril político e ideológico del carril institucional", explicó.
El origen del conflicto
La tensión se profundizó luego de que Milei participara el fin de semana en un acto político en San Pablo para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, donde calificó a Lula de "ladrón" y "presidiario".
Como respuesta, el Gobierno brasileño convocó al embajador argentino en Brasilia para pedir explicaciones y llamó a consultas a su representante diplomático en Buenos Aires.
Pese al endurecimiento de la postura de Brasil, Quirno insistió en que la relación entre ambos países continuará desarrollándose con normalidad. "Tenemos diferencias políticas e ideológicas muy marcadas con Lula, pero eso no significa trasladar esa discusión al plano institucional", sostuvo.
El Canciller planteó: “Ese es el marco de la discusión, el Presidente participó de un acto partidario, evidentemente apoya a la familia Bolsonaro en Brasil. No vale la pena entrar en la situación de ‘quién dijo esto, quién dijo lo otro’“.
El canciller también recordó que, según la visión del Gobierno, Brasil intervino en la campaña presidencial argentina de 2023 y afirmó que el vínculo entre ambos países ya atravesó otros momentos de tensión política sin afectar la relación bilateral.
En ese contexto, dijo: “Acá pasamos del ‘no se puede influenciar en las campañas electorales de cada país’, y Brasil lo hizo. Olvidémonos de este gobierno, en su momento también se llevaron mal los gobiernos de Alberto Fernández y de Bolsonaro, evidentemente hay una diferencia ideológica muy marcada".