"Al presidente no le interesa el protagonismo, quiere que todo esté bien para que la gente esté bien", reconoció el viernes la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti en declaraciones radiales, en un intento por explicar la desopilante agenda de Alberto Fernández alejada de la realidad cotidiana de la crisis.
Y Cristina Kirchner mantiene silencio, pero monitorea de cerca todas las medidas con Máximo Kirchner y Axel Kicillof como interlocutores del Palacio de Hacienda.
Eso se vio esta semana con la asunción en la AFIP para controlar los gastos de las Obras Sociales sindicales, de quien fuera ministra de Trabajo de Kicillof en la provincia de Buenos Aires.
A tal punto quedó "congelada" o paralizada la gestión en Casa Rosada que la nueva secretaria de Asuntos Estratégicos de Presidencia, Mercedes Marcó del Pont, a 15 días de haber jurado ante el presidente, no logró armar equipo. Mantuvo a todos los subsecretarios que habían formado parte de la gestión del renunciante Gustavo Beliz, pero no definió todavía qué roles tendrán en ese diezmado organismo. Recordatorio: la subsecretaría de Asuntos Económicos Internacionales que era la gran "caja" de esa secretaría, pasó a la órbita de Massa.
"Toda la gestión está congelada. En los despachos de Casa Rosada, todos le prenden velas a Massa", se escuchó comentar a un funcionario mientras deambulaba por el colorido Patio de las Palmeras.
La hermética agenda de Sergio Massa
Alberto Fernández recibió a Sergio Massa y a gobernadores de Santa Fe, vice de Córdoba, canciller Cafiero y embajador de Kuwait.jfif
Massa se despegó de los actos públicos junto al presidente y prefirió concentrarse en reuniones de trabajo cerradas. Al punto que desde el Ministerio de Economía hasta último momento evitaron confirmar la reunión del martes con los dirigentes de la Mesa de Enlace para buscar convencerlos para que liquiden las exportaciones de soja retenidas. Es algo que empezó a suceder a cuenta gotas en esta semana, según anunció el propio ministro de Economía.
¿Es posible el llamado de Massa al diálogo con la oposición?
Sergio Massa en el Consejo de las Américas.jfif
El Gobierno intenta mantener el equilibrio ante un creciente clima de violencia política y social, fomentado por el nerviosismo que genera la crisis económica en todos los niveles sociales.
A la violencia en los discursos, se sumó en el último mes un crecimiento de la violencia en las calles por la inseguridad y la ola de robos cada vez más violentos, asesinatos y tiroteos contra adolescentes en cercanías de escuelas en distintos puntos del conurbano bonaerense y en Rosario.
En el Consejo de las Américas todos coincidieron en la necesidad de dejar de lado la grieta política, y que oficialismo y oposición se sienten en una mesa a acordar políticas de Estado.
Algo parecido dijeron el viernes en la cumbre realizada en La Plata la liga de gobernadores del PJ encabezada por los cristinistas Axel Kicillof y Jorge Capitanich, que después pasaron a visitar a Alberto Fernández por la Casa Rosada.
La grieta entre el Gobierno y la CGT por los aumentos salariales
A la grieta se sumó la CGT que llamó a movilizar esta semana en contra de los empresarios que remarcan los precios y la inflación, y le reclamó al Gobierno medidas duras contra los que especulan con los precios, a la vez que reclamó aumentos de salarios ya por decreto, pero manteniendo abiertas las negociaciones paritarias, un derecho que los gremios no quieren perder a manos del poder político.
Protesta piquetera. Velan al Salario Mínimo Vital y Móvil frente a Casa Rosada y el Ministerio de Trabajo..jfif
Después de los acampes y marchas frente al ministerio de Economía, los movimientos sociales de izquierda nucleados en la Unidad Piquetera terminaron la semana con otra concentración frente a Casa Rosada para "velar el salario mínimo vital y móvil" y llevaron un féretro de madera para "enterrarlo frente al Ministerio de Trabajo".
La alegoría se produjo en vísperas de la convocatoria realizada por el gobierno para este lunes 22 de agosto a empresarios y la CGT para el Consejo del Salario que definirá el aumento del Salario Mínimo, hoy en $48.000 frente a una canasta básica definida por el INDEC en $111.000 mensuales para que una familia no sea pobre.
En un delicado equilibrio entre el ajuste del déficit fiscal y mantener a raya la tensión social, Massa terminaba de definir en estas horas las medidas para calmar los reclamos de aumentos salariales y la conversión de planes sociales en trabajo, bajo la presión del kirchnerismo, la CGT, movimiento sociales y los gobernadores del PJ.