A través de un comunicado oficial difundido por la Cancillería Argentina, el Gobierno calificó el accionar de Washington como “una medida necesaria frente a una estructura criminal que operaba en la región”, reforzando su alineamiento con la política exterior estadounidense.
El propio Milei se refirió públicamente a la caída del régimen venezolano y aseguró que el operativo “significa el final de un dictador que venía manipulando elecciones”. En una entrevista radial, el Presidente fue aún más duro en su diagnóstico: “Es un narcoterrorista con vínculos con Irán, Hezbollah, Hamas y las FARC”, afirmó, al tiempo que denunció conexiones del chavismo con sectores del socialismo europeo.
Para Milei, la salida forzada de Maduro representa un alivio no solo para Venezuela, sino para toda América Latina. “Esta franquicia contaminó la región con ideas contrarias a la libertad. Es una excelente noticia para el mundo libre”, sostuvo.
El mandatario argentino marcó diferencias con otros líderes regionales
En ese contexto, el mandatario argentino marcó diferencias con otros líderes regionales y apuntó directamente contra Luiz Inácio Lula da Silva: “Yo condené al régimen venezolano. La posición de Lula fue muy distinta frente al narcoterrorista. A mí no me financió Venezuela; a mí me persiguieron”, lanzó.
Con Maduro fuera de escena, Milei también se refirió al futuro político del país caribeño y afirmó que Edmundo González Urrutia debería asumir el poder. “Ganó las elecciones y tiene un mandato que cumplir. Maduro era un usurpador”, aseguró.
Además, reconoció que aún no logró comunicarse con González Urrutia ni con María Corina Machado, debido a la “extrema tensión” que atraviesa Caracas.
La decisión del Gobierno argentino profundiza su postura de línea dura contra el chavismo y marca un nuevo capítulo en la política exterior de Milei, con impacto directo en el escenario regional y en la relación con los principales actores de América Latina.