- En el primer trimestre de este año, en relación al trimestre previo, la desocupación pasó de 6,4% a 7,9%
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Se destruyeron 275 mil puestos de trabajo asalariados, en su mayoría formales.
- La desocupación sube porque más gente busca trabajo.
- Si se compara con el año anterior, la desocupación solo creció 0,2%. Pero el número no es absoluto.
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El empleo total aumentó gracias al crecimiento de cuentapropistas e informales.
- los asalariados formales – 2,6% de los empleos asalariados formales- explica la totalidad (y más) de la reducción de los puestos asalariados.
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El 72% del nuevo "empleo independiente" es registrado.
Caída del poder adquisitivo impulsa el pluriempleo y la informalidad.
Según el informe de FIEL firmado por la economista Nuria Susmel, el empleo total sube. Pero al mismo tiempo, el empleo asalariado cae. ¿El resultado?
Una recomposición ambigua más cerca de la sobrevivencia que del desarrollo. En términos prácticos: se destruyeron 275 mil puestos de trabajo asalariados y crecieron los cuentapropistas, especialmente los no registrados. En criollo: menos paritarias, menos aportes, menos obra social. Más changas, menos derechos.
"Probablemente, esto refleje en buena medida el paso a trabajos asociados a aplicaciones (transporte privado, reparto de comida, etc.), que tienen entrada y salida rápida del mismo y condiciones laborales flexibles, por lo que terminarían siendo el refugio ante la pérdida de empleo en el sector formal", dice el informe.
La paradoja es que el aumento de la desocupación no se debe a un desplome total del empleo, sino a que más personas salieron a buscar trabajo, empujadas por la licuación de ingresos. Y lo que encuentran, cuando encuentran, es empleo precarizado.
Para el pensamiento económico que rodea al Presidente, esto es parte del orden natural. La "rigidez laboral" se purga a fuerza de ajuste y mercado. Pero la realidad es más ruda: lo que se presenta como flexibilidad es, en muchos casos, desprotección. Un retroceso de derechos con la excusa del dinamismo.
Como dice el informe: "A pesar de la alta registración entre los trabajadores por cuenta propia, la tasa de informalidad total –medida por la registración o no de aportes al sistema de seguridad social– tuvo apenas una leve caída desde el 37,8% a comienzos de 2024 hasta el 37,5% en el primer trimestre de este año".
El Gobierno celebra un rebote que tiene pies de barro. No hay modelo de crecimiento sostenible si la formalidad laboral se derrumba. Lo que queda, entonces, es una economía que suma empleos de baja calidad mientras aplaude su propia estadística. Pan para hoy, hambre para mañana. Porque sin empleo formal, no hay futuro que aguante.
La frase final del informe lo resume todo: "En la medida en que no se creen trabajos de mayor productividad, es más difícil que la economía encuentre un sendero de crecimiento sostenible"