En tanto, en la Rosada admiten que la ley atraviesa a toda la sociedad en dos, y eso incluye a los legisladores del oficialismo, e incluso la relación del Gobierno con la Iglesia.
Pero no creen que afecte a las relaciones con legisladores como el jefe del bloque de senadores del Frente de Todos, José Mayans que ya anticipó su voto negativo, como tampoco la relación de Alberto con el Papa Francisco.
"Mayans representa a un sector de la sociedad del norte del país", dijo un alto funcionario con despacho en la Casa Rosada.
"El Vaticano está en Roma, una ciudad donde el aborto es ley, y eso pasa en muchos países, no es que nosotros nos metemos con la religión, se trata de una cuestión sanitaria", agregó una fuente muy cercana al Presidente, ante la consulta de A24.com sobre las declaraciones en contra del aborto difundidas este martes por el Papa Francisco.
Mientras Alberto definía si continuaba la jornada en Olivos o se acercaba más tarde a la Rosada, varios ministros y funcionarios se preparaban para asistir al debate desde las galerías del recinto.
Entre los que tenían previsto ir esta tarde al Congreso se destacaban el ministro del Interior, Wado De Pedro, la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra y el asesor presidencial Mike Cuberos, entre otros.
El presidente seguía de cerca los pormenores del operativo de vacunación con la Sputnik V desde Olivos, acompañado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero y el ministro de Salud, Ginés González García, pero no descartaba acercarse a la Rosada más tarde cuando se acerque la hora de la votación de la ley que considera "una promesa de campaña" y que no quiere terminar el primer año de Gobierno, sin cumplir.