Tenso momento en la Comisión de Presupuesto
Durante la reunión de la Comisión de Presupuesto de este lunes, Gerardo Milman tomó la palabra para hacerle una serie de preguntas al ministro de Economía, Martín Guzmán, cuando al preguntar cuánto se había pagado por el Festival de la Democracia, celebrado por el Poder Ejecutivo el viernes 10 de diciembre último, el presidente de la comisión, diputado Carlos Heller, le cortó el micrófono.
El político de JxC recurrió a Twitter para hacer su descargo: "El momento donde Heller me apaga el micrófono cuando decido preguntarle a Guzmán como los argentinos pagamos el acto del viernes pasado donde, irónicamente, celebraron el regreso de la Democracia. Basta de apropiación de los DDHH", denunció.
¿Cómo está el poroteo?
Según analizó A24.com, oficialismo tiene los 118 propios para votar a favor del Presupuesto. Necesita 129 para estar muy tranquilo de que nada malo puede pasar. Si no llegan, por lo menos pueden intentar que algunos se abstengan para que la oposición no consiga 129 votos para rechazarlo. Se aprueba con la mitad más uno de los presentes.
Pero primero lo primero. Conseguir el quórum que son 129 diputados sentados en sus bancas para habilitar el tratamiento del tema. El interbloque de Juntos por el Cambio avisó que va a dar quórum, salvo por Ricardo López Murphy.
¿Por qué esta repentina colaboración con el Gobierno? "El presupuesto es invotable pero no corresponde dejar sin la herramienta al gobierno. Y si se usa de nuevo el del 2021 es peor que peor", explican cerca de uno de los líderes del interbloque de diputados de Juntos por el Cambio. Vale recordar que el principal interbloque opositor está atomizado en varios bloques. Tanto el PRO, como las dos UCR, la Coalición Cívica y el espacio de Emilio Monzó avisaron que van a dar quórum.
Dado que Juntos por el Cambio tiene 116 diputados no tiene mucho sentido para los bloques más chicos no dar quórum. La pregunta es cómo va a hacer el oficialismo para conseguir los votos que le faltan. Y cómo va a hacer la oposición para "ayudar" al oficialismo a votar el Presupuesto sin votar a favor.
Y acá viene una cuestión técnica. Si no se aprueba el Presupuesto 2022, el Gobierno va a tener que prorrogar el presupuesto 2021. Dado que el presupuesto vigente no acertó en ninguna de las variables para este año (preveía una inflación del 28% y un dólar a $101), difícilmente sirva como ojo de ruta para el año que viene. Eso habilitaría a la Casa Rosada a hacer lo que quiera con los fondos públicos.
¿Cuál es el problema con eso si igual siempre el Gobierno termina manejando la caja? Que dejaría demasiado expuesto a los gobernadores de Juntos por el Cambio a los "caprichos" de Alberto Fernández (¿y Cristina?). Con este presupuesto 2022 al menos se garantizan una base mínima de obras y partidas para trabajar.