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POLÍTICA

El Gobierno, la encrucijada por el dólar y la negación del "blue": el rol de Guzmán, Cafiero y Pesce

El Gobierno, la encrucijada por el dólar y la negación del
Alberto Fernández (Foto: AFP).

En una semana de extrema tensión por la escalada del dólar y la pérdida de reservas del Banco Central, el Gobierno con el presidente Alberto Fernández a la cabeza, salió a negar que una mega devaluación sea la salida a la crisis por la falta de dólares en Argentina. Tras ratificar su apego a un sistema capitalista “solidario” -ante las críticas hacia una venezolanización por el cierre comercial del país- ratificó que la política de control cambiario continuará mientras dure la falta de dólares.

Lejos de aquel concepto del presidente del Banco Central, Miguel Pesce cuando calificó al mercado del dólar Blue como “un mercado de delincuentes”, ahora en la Casa Rosada le quitan la importancia del efecto de los dólares alternativos: “El blue y el Contado con Liquidación (CCL), no tienen efecto en los precios de la economía real”, salieron a decir a coro el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero y el ministro de Economía, Martín Guzmán.

Lo que no dicen es que el blue y el CCL, no los usan solo los ahorristas desconfiados o los especuladores que fugan divisas del país, sino también, parte de las empresas de la economía formal e informal para producir en el país.

La explicación de que "los precios de la economía no se rigen por el blue", la repitieron a coro Guzmán y Cafiero en un intento por llevar tranquilidad a la estampida -el viernes rozó el récord histórico de 178 pesos por dólar- e insistieron en señalar que la "hoja de ruta del plan económico sigue siendo el proyecto de Presupuesto 2021”.

Guzmán insistió en que a fin de este año el dólar oficial va a estar en 81,40 pesos. "Es el que rige los precios de la economía real”, dijo.

Lo dijo primero Cafiero en declaraciones a A24.com el jueves en Casa Rosada y lo repitió Guzmán durante su disertación en la jornada de cierre del 56° Coloquio de IDEA.

En política, la experiencia indica que cuando un gobierno tiene que salir a desmentir una devaluación varias veces en una semana, lo que refleja el discurso es la falta de credibilidad de la sociedad en el sistema económico y financiero.

De eso habló también esta semana la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva cuando le reclamó al Gobierno un plan sustentable para llegar a un acuerdo.

El hermético silencio envolvió en los últimos días al presidente del Banco Central, Miguel Pesce, que fue reemplazado en los hechos por Guzmán que salió a mostrarse al mando de la política monetaria y financiera.

Los rumores sobre una renuncia o cambio de gabinete por críticas internas desde el kirchnerismo por un lado, y externas por parte de los distintos sectores empresarios, no dejaron de sonar en los pasillos de la Casa Rosada y de la City porteña.

La pandemia pasó a un segundo plano

Los nuevos récords imparables de nuevos contagios (cerca de 1 millón) y muertes por coronavirus, pasaron a segundo plano en las prioridades de los argentinos.

Empresas fabricantes de autopartes, electrodomésticos, electrónicas, muebles, por mencionar solo algunas, anunciaron en muchos casos a sus clientes que frenaron las entregas de mercaderías por los problemas para producir ante la falta de insumos importados.

Muchos productos dejaron de tener precios concretos a la espera de medidas oficiales para equilibrar el dólar.

El BCRA dictó algunas medidas para frenar la corrida:

  • Aumento de 1 punto en la tasa de interés que deben pagar los bancos a ahorristas para incentivar el ahorro en plazos fijos en pesos.
  • Nuevas restricciones a los importadores para hacerse de divisas para pagar

Pero terminaron teniendo el efecto casi contrario al buscado y empeoraron la situación.

La estrategia para frenar las presiones

Mientras Alberto desmentía una devaluación, en Casa Rosada los funcionarios se mostraban hiperactivos: con varias reuniones del gabinete, visitas de intendentes, gobernadores como no se había visto desde el comienzo de la cuarentena, a mediados de marzo.

“Estoy confiado en que tenemos un equipo de gestión muy fuerte y que los argentinos entienden la gravedad de la situación”, señaló Cafiero en un encuentro con periodistas. Esta semana estuvo más movedizo que nunca.

El Gobierno insistió también en enviar señales a los empresarios, al FMI, al Mercosur y a la Unión Europea. No es la intención cerrar totalmente la economía, aclararon. Alberto envió un mensaje a la UE a través del presidente Emanuel Macrón y le pidió apoyo para un acuerdo con el FMI.

“No se lo que dicen esos economistas, pero nosotros no vamos a devaluar, esto ya lo dijo el Presidente, lo ha dicho el ministro de Economía, el presidente del BCRA: la previsibilidad en el proyecto de Presupuesto es nuestra hoja de ruta de cómo se termina este año y las perspectivas para el año próximo”, insistió Cafiero desde el CCK.

El jefe de Gabinete descartó la posibilidad de una devaluación formal, pero en los hechos los precios siguen aumentando todas las semanas y el peso pierde su valor de compra.

Cafiero admitió que “la devaluación siempre supone una caída de los ingresos de los argentinos, un aumento de los precios y caída de haberes de jubilados”. Pero aprovechó para comparar la actual situación con la megadevaluación que -de hecho- se vivió durante el gobierno de Macri con el salto del dólar blue:

“No se cual sería el propósito de generar una devaluación, teniendo en cuenta que los precios de la economía se regulan a partir de la cotización del dólar oficial”, respondió.

Y arremetió contra el ex ministro de Economía de Mauricio Macri, Alfonso Prat Gay. “Esto quedó claro desde 2015 cuando el ex ministro Prat Gay decía que la economía estaba ajustada al precio del dólar blue y tuvimos 40% de inflación ese año”

Pero el Gobierno no respondió aún cómo hará para frenar la brecha cada vez más grande entre el dólar oficial y el blue ni cómo hará para contener la inflación.

Desde el Gobierno sostienen que el acuerdo con el 99% de los bonistas privados para la reestructuración de la deuda, y un acuerdo próximo con el FMI (lo esperan entre febrero y marzo) “despeja el perfil de endeudamiento que dejó el gobierno de Macri y genera sostenibilidad de la deuda".

Sin embargo, el cepo cambiario seguirá hasta que el Banco Central pueda acumular reservas -según dijo Guzman-. Pero se guardó cuáles son las medidas para conseguir esos objetivos. La Casa Rosada espera que “los efectos de estas medidas se vean en la economía real en el mediano plazo”. El problema es cómo llegamos los argentinos al mediano plazo.

por Stella Gárnica
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