Rompió el silencio

El Gobierno y el kirchnerismo cierran filas y vuelve la vieja "mesa chica de Olivos"

por Mariano Obarrio | 16 de feb de 2021 - 07:27
El Gobierno y el kirchnerismo cierran filas y vuelve la vieja mesa chica de Olivos

Pese a las tensiones internas entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner, el Frente de Todos cerró filas para intentar ganar las elecciones legislativas de octubre próximo: uno de esos signos es que volvió a funcionar a pleno la “mesa chica” de Olivos, que conformaron Alberto, Máximo Kirchner, Sergio Massa, Santiago Cafiero y Eduardo “Wado” De Pedro.

Tal como adelantó A24.com en abril último, esa “mesa” comenzó a reunirse en secreto todos los martes en la residencia presidencial en plena crisis de la pandemia para articular políticas entre Alberto y el kirchnerismo, incluido Massa.

Si bien el tono de las reuniones era cordial, Máximo Kirchner llevaba amablemente los mensajes del kirchnerismo duro junto a “Wado” De Pedro. El jefe del bloque de diputados del Frente de Todos le hablaba de igual a igual al Presidente y le formulaba sugerencias que Alberto escuchaba con atención.

Ahora, ese núcleo volvió a reunirse, hace dos semanas, para diseñar entre los tres principales sectores del Frente de Todos (kirchnerismo, peronismo y massismo) las estrategias políticas y el dispositivo electoral para procurar un triunfo en los comicios de octubre próximo. No hay un día de la semana estipulado. Si bien no está presente Cristina Kirchner, la presencia de Máximo es elocuente.

De allí salió, por ejemplo, el último aval a Massa para presentar el proyecto de ley que eliminará el impuesto a las ganancias para sueldos menores a 150 mil pesos. También allí se terminó de redondear la convocatoria a los empresarios, ruralistas y dirigentes sindicales para un acuerdo de precios y salarios para “recuperar el poder adquisitivo”. Todos los temas de la gestión, económicos y sanitarios, pasan por esas cabezas.

Comenzó a percibirse un clima de optimismo. Los números del Indec muestran un crecimiento de la economía en los últimos meses de 2020, aunque todavía no llegan a revertir la caída de 10% del año de la pandemia del coronavirus.

“Ahora la discusión interna es cómo redistribuir ese rebote estadístico y cómo recuperar el poder adquisitivo de la gente. En enero la inflación dio 4%, algo que preocupa”, señalan en el kirchnerismo.

En agosto hubo un crecimiento respecto del mes anterior del 1,4%, en septiembre de 2,3, en octubre de 2,1 y en noviembre 1,4%. El acumulado interanual todavía indica que desde enero a noviembre la caída fue de 10,6%.

También en esa mesa se acordó el anuncio del Consejo Económico y Social, para fines de febrero, que presidirá Gustavo Beliz. Cristina no está convencida, pero deja hacer. Y se acordó la pronta asunción de Alberto Fernández como presidente del PJ nacional. Si bien las elecciones internas están programadas para el 21 de marzo, lo más probable es que haya una lista única oficial y el jefe del Estado sea ungido. Con el manejo del partido, conducirá también la campaña del FdT.

El gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, quiere presentar una lista alternativa en representación del kirchnerismo más duro, que condiciona a Alberto Fernández. Lo acompañan Gabriel Mariotto, Alessandra Minnicelli (esposa de Julio De Vido) y Milagro Sala.

“Pero no va a cumplir todos los requisitos que pide la junta electoral del partido, que prevé entre otras cosas el aval de cuatro distritos y la lista del Presidente tiene 23”, señaló a sus allegados el actual presidente del peronismo, el diputado José Luis Gioja, en medio de su reposo por Covid.

Pese al acuerdo general en el oficialismo, el kirchnerismo sigue poniendo condiciones al Presidente. La lista de Rodríguez Saá es un ejemplo, junto a otros: Cristina puso reparos al acuerdo con la Mesa de Enlace para no aumentarle las retenciones a las exportaciones, pero esperará a ver el resultado de los acuerdos de la semana última con la CGT, los industriales y el campo.

Al igual que los movimientos sociales, monitoreará la evolución de los precios y de las encuestas de intención de voto para el oficialismo. También el kirchnerismo duro presionó ayer con el pedido del indulto para Milagro Sala y otros ex funcionarios del kirchnerismo condenados a prisión. Lo pidieron la directora de Asuntos Jurídicos del Senado, Graciana Peñafort, y la propia Sala. El pedido salió de la oficina de Cristina. Alberto se niega.

Ello se inscribe en la decisión impulsada también por la vicepresidenta de poner en vigencia seis artículos del Código Procesal Penal de 2014 que ordenan que las sentencias sólo quedarán firmes con un fallo de la Corte.

Se dispuso mediante la Resolución 1/2021 de la Comisión Bicameral de Monitoreo de Implementación del Código Procesal Penal Federal firmada por los senadores Anabel Fernández Sagasti (FdT-Mendoza), María de los Ángeles Sacnun (Santa Fe-FdT), Roberto Mirabella (FdT-Santa Fe), María Inés Pilatti Vergara (FdT-Chaco) y Mariano Recalde (FdT-CABA). Todo el kirchnerismo en pleno.

Por añadidura, en las últimas horas se supo, a través del Financial Times, que la expresidenta reclama internamente al ministro de Economía, Martín Guzmán, que negocie una prórroga del acuerdo de renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 44.000 millones de dólares para después de las elecciones. Busca que el ajuste del gasto no se deba hacer en plena campaña electoral.

En medio de los acuerdos pactados entre Alberto y Cristina, hubo un dato que llamó la atención en el oficialismo. Luego de que hace dos semanas se volvió a reunir aquella “mesa chica” de Olivos, el domingo siguiente, el domingo 7, Cristina Kirchner fue a cenar a la casa de Massa en Tigre junto a Máximo Kirchner y al ministro del Interior, “Wado” De Pedro. Participó la anfitriona, la presidenta de Aysa, Malena Galmarini.

El gesto más sugestivo consistió en que no estuvieron Alberto Fernández ni el jefe del Gabinete, Santiago Cafiero. “Cuando se juntan sin el Presidente es porque van a hablar con preocupación de la gestión oficial”, señalan dirigentes del oficialismo muy cercanos a los contertulios. En el panorama del Frente de Todos, se nota un corrimiento de Massa hacia Cristina que es retribuido por la ex presidenta.

El kirchnerismo duro celebró y promovió a viva voz el proyecto de ganancias anunciado por Massa y ello le dio un protagonismo novedoso al presidente de la Cámara de Diputados dentro del conglomerado peronista-kirchnerista. “Hay un idilio entre Cristina y Massa”, señalan en el Frente de Todos.

En el oficialismo, saben que la vicepresidenta necesita tener candidatos presidenciales propios para 2023, además de Máximo, Axel Kicillof y el propio Alberto. Llegado el caso se mirarán las encuestas y Massa podría estar en ese lote.

Más allá de la presidencia de Alberto Fernández en el PJ nacional, acordada con el kirchnerismo pero condicionada por el kirchnerismo duro, La Cámpora quiere afianzarse en las conducciones del peronismo del interior. Máximo Kirchner sigue pujando por constituirse en presidente del PJ bonaerense, pero el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, resiste y defiende su mandato hasta diciembre de 2021.

Sabe que resignar ese cargo puede darle demasiado poder al kirchnerismo puro para el armado de las listas del FdT en la provincia de Buenos Aires.

Máximo pretende que renuncien los 60 miembros de la conducción sin cumplir sus mandatos. Si no puede hacerlo, podría intentar con “Wado” De Pedro, como dirigente más moderado para convencer a los intendentes del PJ.

La oposición de Juntos por el Cambio, que todavía debate entre las pujas internas de halcones y palomas, todavía no tomó nota de que el kirchnerismo designó a Alejo Ramos Padilla como juez propio a cargo del juzgado federal 1 de La Plata, con competencia electoral. Podrá controlar la inscripción de fuerzas políticas, frentes, listas, impugnaciones y denuncias de fraude.

Hace dos meses, el kirchnerismo impuso silenciosamente a Daniel Bejas como juez amigo en la Cámara Nacional Electoral para equilibrar la independencia de Alberto Dalla Vía y de Santiago Corcuera. La Justicia también es un ámbito necesario para el arte de ganar las elecciones.

En este contexto, La Cámpora también controla las conducciones del peronismo distritales que puede. En la Ciudad de Buenos Aires, logró imponer a Mariano Recalde, que alternará un año cada uno con María Rosa Muiños, la esposa de Juan Manuel Olmos, asesor y mano derecha de Alberto Fernández y del actual presidente partidario Víctor Santamaría.

En Tierra del Fuego, el camporismo designó en el PJ a Walter Vuoto, intendente de Ushuaia, y en Mendoza a Anabel Fernández Sagasti. En Corrientes, La Cámpora quiere sustituir al interventor Julio Sotelo por el referente K José “Pitín” Ruiz Aragon.

En ese sentido, La Cámpora quiere comenzar a tomar posiciones clave en el peronismo para avanzar territorialmente en todo el país. Y eso también es parte del dispositivo electoral del partido de Juan Domingo Perón.