Schiaretti: el cordobesismo
El gobernador logró surfear el año sin tener que pronunciarse ni tomar partida en las disputas del gobierno peronista. Alberto intentó acercar posiciones todo lo que pudo y al final le rompió a Schiaretti el PJ provincial a través del senador Carlos Caserio, el histórico operador de los intereses cordobeses que renunció a la presidencia del partido para sumarse al Frente de Todos. Aunque mantiene sus diferencias con el kirchnerismo, hoy Caserio es una de las espadas del Presidente en el Senado.
Hubo, sí, algunas señales de distensión. Después de haber sido el único gobernador peronista que no firmara la solicitada de apoyo a la Nación ante la quita de fondos a la Ciudad, Schiaretti sorprendió y apareció por videoconferencia en el acto por el 17 de Octubre que se hizo en la CGT.
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El gobernador Juan Schiaretti, en videoconferencia con Alberto Fernández desde Córdoba.
El gobernador Juan Schiaretti, en videoconferencia con Alberto Fernández desde Córdoba.
Más allá del gesto, no fue suficiente. “La relación es institucional, y está fría en lo político -le reprochan a Schiaretti los peronistas cordobeses que están en el Frente de Todos-. No tienen intención de sumarse a un proyecto del peronismo nacional. Amagan, votan algunas leyes que no los perjudiquen, pero nunca van a decir que son parte”.
Algunas voces están poniendo sobre aviso al gobernador respecto de la necesidad de acordar una lista única del PJ provincial para el año que viene. El argumento es que, si las elecciones legislativas llegaran a polarizarse, el cordobesismo podría salir tercero, como ya ocurrió en 2019, una derrota que, consideran algunos, “podría ser el fin del proyecto de Schiaretti”.
Pero el jefe del peronismo cordobés sigue convencido de que el kirchnerismo le resta en Córdoba, un distrito difícil para la arenga nac&pop. "Cuando venía Mauricio Macri, era un show, y por Alberto nunca dijo nada", le reprochan los justicialistas coprovincianos, que aseguran que si el gobernador alguna vez termina acercándose al Presidente será por pura especulación.
Y ponen de ejemplo el proyecto de reforma judicial, que tiene media sanción del Senado y espera turno en Diputados. "No afecta en nada a Córdoba, al contrario, es beneficiosa para la provincia porque aumenta los lugares de atención y otorga otras ventajas operativas para la Justicia”, dicen, y advierten que como allí hubo manifestaciones de Juntos por el Cambio, el gobierno de Schiaretti resolvió que ni siquiera daría quórum. “Se desmarca cada vez que le aprieta el cinturón, y después de tantos años se hizo un poco gorila", lo aguijonean.
El randazzismo
A pesar de que casi todos sus exponentes están hoy en el Gobierno, el ex ministro de Transporte se mantiene alejado del poder. Los justicialistas de Juntos por el Cambio lo quieren -junto al salteño Juan Manuel Urtubey-, para sumar peronistas moderados al armado de la oposición. Randazzo desmintió todo vínculo con ese sector, y su silencio daría fe de eso.
Los randazzistas que en 2017 fueron detrás suyo en el frente Cumplir (y que mordieron el famoso 5% que hizo perder a Cristina Kirchner en la Provincia) están hoy integrados al Gobierno. Los intendentes Gabriel Katopodis (San Martín, hoy ministro de Obras Públicas) y Juan Zabaleta (Hurlingham), armadores de aquella campaña, orbitan en el círculo de Alberto; Aníbal Pitelli, uno de sus brazos ejecutores, es asesor presidencial; igual que Miguel Cuberos, hoy subsecretario de la Presidencia, y Fernando "Chino" Navarro, que fue uno de sus voceros en aquella campaña y hoy tiene un cargo en la Jefatura de Gabinete.
Como buen político profesional, Randazzo mantiene diálogo con todos. Tanto con Alberto, quien fue su jefe de campaña en las legislativas, como con Monzó, a quien lo une una relación de amistad. El ex ministro de Transporte tiene una diferencia de peso con el kirchnerismo: La Cámpora. Esa fue su razón para “romper” la unidad en 2017 y sigue siendo el motivo por el cual se mantiene fuera del Gobierno.
"Hablamos con él, pero nadie sabe a ciencia cierta si va a volver a la política", reconocen ante este portal los peronistas de Cambiemos, que se ilusionan con convocarlo si algún día regresara a la arena.
Los peronistas de Juntos por el Cambio
Los encabeza Monzó, ex presidente de la Cámara de Diputados durante el macrismo y, hoy, al mando de unos 12 legisladores del bloque de Juntos por el Cambio. El dirigente, que supo ser ministro de Asuntos Agrarios de la gobernación de Daniel Scioli, camina hacia 2021 con la intención de consolidar un espacio propio. Volvió a hablar con María Eugenia Vidal (quien lo resistió durante su incursión a La Plata), dialoga permanentemente con Horacio Rodríguez Larreta y trabaja codo a codo con Cristian Ritondo, otro peronista del Pro.
Este club de peronistas de Cambiemos busca conformar una suerte de polo "de centro" lo más amplio posible para disputarle poder al Gobierno. Para eso tejen con el radicalismo que responde a Martín Lousteau, en quien depositan su confianza para renovar la UCR y dar a luz a una nueva alianza.
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Massa junto a Monzó, en tiempos de la transición.
Massa junto a Monzó, en tiempos de la transición.
¿Podría haber posibilidades de acercarse al Gobierno? "Si hubo alguna expectativa nuestra de que Alberto tuviera autonomía para hacer algo bueno por el país, está claro que eso no rige más", responden cerca de Monzó ante la consulta de A24.com.
Saben que es prematuro tomar decisiones porque aún tienen que resolverse muchas variables que podrían condicionar el año electoral (si finalmente habrá PASO, por un lado, o si los intendentes conseguirán la re-reelección, entre otras). Pero por ahora apuestan por sumar voluntades, en un intercambio de naipes que tienen nombres como los de Urtubey y Margarita Stolbizer.
¿Pero qué pasa si Mauricio Macri mantiene el rechazo que viene expresando por lo que fue el ala peronista de Cambiemos? Este grupo sostiene que si el ex presidente les baja el pulgar, eso demostraría que la oposición no está lista para ganar. “Si queremos sumar nombres nuevos, el candidato no puede ser Macri. Él tiene que estar, pero no al frente de la coalición”, razonan. Una suerte de peronismo sin Macri.