Casa Rosada

La interna Alberto Fernández-Cristina Kirchner y el factor Massa como única espada para contener la crisis de confianza

Alberto Fernández se muestra hiperactivo para ahuyentar dudas sobre su salud. Cristina presiona por la economía y la inseguridad. Massa, su rol de mediador y la posible candidatura presidencial.
Stella Gárnica
por Stella Gárnica |
Alberto Fernández

Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa, la tríada del poder del Frente de Todos. El kirchnerismo y Massa reclaman, pero el presidente resiste, una mesa política para discutir las decisiones económicas y electorales. Foto: Archivo Congreso.

Las dudas sobre la salud del presidente Alberto Fernández, pusieron más incertidumbre a todo el sistema de poder en una semana en que se volvió a disparar el dólar y volvieron a fluir las divisiones casi insalvables, con la vicepresidenta Cristina Kirchner. Esta situación puso al ministro de Economía, Sergio Massa, como la última espada que tiene el oficialismo para frenar la nueva corrida cambiaria. Salió con mensajes descartando un inminente shock devaluatorio, con el objetivo del gobierno puesto en llegar a fin de año sin mayores sobresaltos.

La derrota del seleccionado de fútbol argentino en el primer partido del Mundial, puso a todo el gobierno en alerta. Pero la esperanza de un triunfo este sábado ante México y la esperanza de que si le va bien a la selección en el Mundial nos puede ayudar a cambiar la expectativa de la gente en el consumo, en las inversiones, y hasta hacer crecer la economía, sí fueron parte de los debates de funcionarios en los pasillos de la Casa Rosada.

En ese marco, Alberto se mostró recuperando de a poco su estado de salud e hiperactivo, con una maratón de reuniones con ministros y funcionarios en la Casa Rosada.

El viernes retomó los habituales actos y recorridas de obras públicas (piensa inaugurar 30 nuevos jardines de infantes, 1 por semana) en el conurbano bonaerense y continuará el lunes, con un acto en obras de remodelación de la estación del Ferrocarril Roca de La Plata; el miércoles retoma las giras por el interior, inaugurando otra tanda de viviendas sociales en la provincia de San Luis, tierra de los hermanos Rodríguez Saá, hoy aliados del gobierno.

La eterna disputa sobre quién toma las decisiones en el Gobierno

Alberto Fernández retomó la actividad en Casa Rosada y firmó la paritaria del Consejo del Salario Mïnimo, Vital y Movil. .JPG

Pese a las dudas por su salud, el presidente resiste las presiones para compartir la toma de decisiones con la vicepresidenta, y trata de mostrarse conduciendo personalmente todo el gabinete. Alberto Fernández quiere aparecer involucrado en cada anuncio o medida económica.

No solo recibió el martes a ministros por separado, sino a empresarios y dirigentes gremiales que firmaron el acuerdo paritario para el aumento del salario mínimo un 20 % en 3 cómodas cuotas hasta marzo.

Terminó la semana el viernes con el titular de la AFIP, Carlos Castagneto, luego de que Massa anunciara la inminente firma del convenio de intercambio de información fiscal con EE.UU. para "recuperar los dólares que se fugaron, para las reservas del Banco Central". Castagneto es un dirigente cercano a Cristina Kirchner.

Alberto también se mostró interviniendo en las negociaciones por la presidencia del BID, y se reunió con el canciller Santiago Cafiero y la designada vicedirectora del BID, Cecilia Todesca.

Massa también sigue de cerca las gestiones para recibir la semana que viene, el tan esperado desembolso de 500 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo que pasarán a engrosar las reservas del BCRA.

Alberto Fernández se reunió con el titular de la AFIP, Carlos Castagneto el jueves a la noche, un hombre que responde a Cristina Kirchner..JPG

El gobierno apuesta todo al acuerdo con EE.UU. para el blanqueo de fondos offshore para frenar la nueva corrida cambiaria. Castagneto y la AFIP son una parte importante en ese acuerdo para traer los dólares no declarados por empresarios en el exterior.

Pero las dudas sobre el sistema de toma de decisiones y la interna entre Alberto Fernández, Cristina Kirchner, volvieron a colocar al ministro de Economía, Sergio Massa, en el centro del escenario político en el rol de mediador, pero también de concentrador de las decisiones.

Con aval de Cristina y Alberto, Massa echó por tierra la suma fija de aumentos de salarios y ratificó las paritarias como mecanismo de recomposición salarial frente a la desbocada inflación. Queda pendiente de definición para los primeros días de diciembre sobre cómo será el bono especial de fin de año que el gobierno otorgará a trabajadores del sector privado.

Ese límite a los reclamos del kirchnerismo, sumó un punto para la autoridad de Alberto Fernández, que resiste, según ratificó por si quedaban dudas, la vocera presidencial, Gabriela Cerruti ante los periodistas acreditados en la Casa Rosada esta semana: “El presidente está mejor que antes de la gastritis, y está en plenas funciones”.

Desde el campamento kirchnerista, se quejan porque el presidente resiste llamar a una mesa de diálogo: "Nada cambió", advierten en tono de resignación.

Massa busca apoyo de EE.UU.: blanqueo de dólares para frenar la corrida y presiones por una devaluación

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Massa ensayó un fuerte discurso político contra los que especulan con un shock devaluatorio. Los trató de "cuervos" que buscan un hueco en la política económica, pero que terminan perjudicando a sus propias empresas que van a perder valor en una medida de ese tipo.

Lo dijo ante los principales empresarios que integran el círculo rojo, donde llamativamente no se habló de la corrida de los dos últimos días que llevó al dólar blue a subir caso 20 pesos en dos días. De 302 a 319 entre lunes al viernes.

En el Ministerio de Economía atribuyeron la estampida del dólar ilegal a cierto nerviosismo de empresarios y políticos que tienen fondos offshore. Temen que se firme el convenio con EEUU y la AFIP para impulsar la repatriación de esos fondos y cobrarles punitorios por evasión.

Mientras tanto, Massa apuesta a bajar las expectativas devaluatorias y atraer dólares para el BCRA con una nueva edición del dólar soja.

También espera que el FMI le apruebe la revisión del acuerdo en el último trimestre para recibir los DEGS antes de fin de año y sumar al colchón de reservas del BCRA.

Todos mensajes para intentar generar "confianza" con la promesa de estabilizar las variables macroeconómicas, como bajar el déficit fiscal y el nivel de emisión monetaria, como principal plan antiinflacionario y un discurso ante empresarios del "círculo rojo" que sonó a un adelanto de la campaña electoral, pero que admite los límites de la economía a las posibilidades del oficialismo en las próximas elecciones.

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