¿Dónde está y qué le pasa a Alberto Fernández?, fueron las preguntas más escuchadas en la Casa Rosada en la segunda semana de reacomodamientos en la coalición de Gobierno, tras la crisis por los cambios en el Gabinete forzados por Cristina Kirchner.

Alberto en recorrida por Moreno.
¿Dónde está y qué le pasa a Alberto Fernández?, fueron las preguntas más escuchadas en la Casa Rosada en la segunda semana de reacomodamientos en la coalición de Gobierno, tras la crisis por los cambios en el Gabinete forzados por Cristina Kirchner.
El oficialismo busca oxigenar al Frente de Todos en un intento de revertir la derrota en las PASO 2021 y lograr un objetivo de mínima en las elecciones del 14 de noviembre: mantenerse como primera minoría en el Congreso.
El albertismo y el kirchnerismo sellaron un pacto de no agresión al menos hasta las elecciones legislativas de noviembre, con el nuevo jefe de Gabinete, Juan Manzur como mediador, para dar un vuelco peronizador, verticalista en la toma de decisiones. Es la práctica, se ve un giro a la centro derecha de la gestión.
El Presidente aceptó correrse del centro del escenario político y apareció relegado no solo de las decisiones de campaña del Frente de Todos, sino también de los anuncios de medidas económicas y sociales diarias que hace el Gobierno.
Ahora la campaña de Alberto se limita a visitas sorpresa y timbreos casa por casa en barrios populares del conurbano en busca de votos de peronistas enojados o familias de clase media y baja golpeadas por la crisis de la pobreza y la inflación.
Pero Alberto después de 10 días de bajo perfil, sigue dando pelea y la tensión con Cristina no cede, pese a la foto que los mostró por primera vez juntos tras la crisis por la derrota en las PASO 2021, el jueves en un acto en la Casa Rosada para anunciar la ley de fomento de la agroindustria.
El rol del gobernador de Tucumán Juan Manzur como jefe de gabinete, quedó en los hechos como una especie de primer ministro al estilo de los gobiernos de tipo parlamentario europeo.
La duda sobre quién toma las decisiones de Gobierno y qué pasará con el Presidente y su gabinete después de las elecciones legislativas sigue estando al tope de las preocupaciones y temas de debate en el oficialismo.
A diferencia del sistema de gobierno Presidencialista que rige en la Constitución Argentina, en el sistema Parlamentario el Poder Ejecutivo es "bicéfalo".
En el parlamentarismo, el Presidente es electo por el voto popular pero queda relegado a una figura decorativa, que garantiza la institucionalidad, mientras que la administración real de la gestión queda en manos del Primer Ministro o jefe de Gabinete que es elegido por la coalición que tenga mayoría en el Parlamento.
Ese tipo de sistemas funciona en viejas democracias como Italia o Francia porque ante una crisis económica, política o social, el sistema prevé un cambio de gobierno. El Parlamento puede vetar un plan económico y cambiar al jefe de Gobierno.
Cualquier similitud del sistema parlamentario con la nueva realidad Argentina no es pura ficción.
La realidad mostró que el poder político más fuerte hoy en Argentina está en el Parlamento con el trío integrado por Cristina Kirchner como vicepresidenta y titular del Senado, el jefe de bloque de Diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner y el presidente de la Cámara de Diputados y tercera pata del Frente de Todos, Sergio Massa.
En este caso, el Frente de Todos, tiene hoy el poder de veto. Pone o saca jefes de ministros como quedó demostrado en los cambios de gabinete que dejaron a un Alberto Fernández casi en soledad, al haber tenido que aceptar el desplazamiento de su círculo más íntimo.
Las dudas en los pasillos de la Casa Rosada radican ahora en cómo va a seguir el Gobierno después del 14 de noviembre.
Eso dependerá de si el oficialismo logra o no mantener su actual mayoría en Diputados y en el Senado, o si queda en minoría en el Congreso, ante un avance de la oposición que avisa que, de ganar, reclamará la presidencia de la Cámara Baja.
Por ahora desmienten los rumores sobre nuevas presiones de Cristina Kirchner por más cambios de gabinete, pero nadie asegura que eso eso no cambie después del resultado electoral de noviembre.
Si la crisis se profundiza, todas las miradas están puestas en ministros que responden a Alberto Fernández: Martín Guzmán (Economía); Matías Kulfas (Desarrollo Productivo) y Claudio Moroni (Trabajo).
Eso se habló en una cumbre secreta entre Manzur, Máximo Kirchner, Wado De Pedro y Sergio Massa y Axel Kicillof el martes en las oficinas del ministro del Interior, en la planta baja de la sede de Balcarce 50.
Un día después, el miércoles, sobrevino la foto del Presidente con el Ministro del Interior, con quien Alberto Fernández estaba enojado porque presentó su renuncia ante los medios y empujó la salida de su ex jefe de gabinete, Santiago Cafiero.
En la "tregua" se acordó reducir las apariciones públicas del Presidente y crecieron los ministros del ala kirchnerista y massista, junto siempre a Manzur. Eduardo "Wado" De Pedro y Alexis Guerrera de Transporte, se llevaron en la segunda semana de gabinete renovado, la mayor parte de las conferencias de prensa y actos públicos.
De Pedro es Cristina Kirchner. En las oficinas de De Pedro se queda Cristina cada vez que visita como vicepresidenta la Casa Rosada.
Así lo hizo el viernes. Antes y después del acto con el Presidente, Cristina Kirchner se quedó en el despacho de Wado. No disimularon la tensión con el Presidente, con quien solo compartieron una caminata por los pasillos rumbo al subsuelo y el escenario en el Museo del Bicentenario. Ni siquiera habló. No hubiera tenido nada bueno para decir.
Se muestra junto a ministros más cercanos al Presidente, como Carla Vizzotti de Salud, Claudio Moroni, Matías Kulfas y Gustavo Béliz -el secretario de Asuntos Estratégicos apuntado por el kirchnerismo como uno de los principales impulsores de una eventual ruptura con Cristina, en medio del peor momento de la crisis de gabinete.
Aunque no estaba previsto en un principio, el viernes Manzur sumó al ministro del Interior, Eduardo "Wado" De Pedro a una conferencia de prensa conjunta para mostrar la pax política en la coalición. Así lo había pedido Alberto Fernández el día anterior.
"Se puede pensar distinto" y a la vez, "trabajar en equipo" fue el nuevo mensaje con que se plantó Alberto Fernández en su retorno al centro del escenario de la Casa Rosada.
El viernes volvió a levantar el perfil con reuniones en la Casa Rosada con el ministro de Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus y un grupo de científicos primero, y después un almuerzo con la cúpula de la CGT. Alberto se volvió a mostrar en la cabecera de la larga mesa del Salón Eva Perón en el primer piso de la Casa Rosada, esta vez, flanqueado por Manzur y Wado De Pedro de un lado, y por Claudio Moroni del otro.
Alberto reapareció el jueves junto a Cristina "para que no digan que esconden al Presidente", admitieron fuentes del entorno presidencial a A24.com. Horas antes, pocos sabían dónde y cómo estaba el primer mandatario. La novela continuará...