El día de furia

La trastienda de una decisión que terminó con el primer ministro "afuera" y más peleas con la oposición

Javier Milei se enfureció por el paro y la movilización de la CGT y las trabas del DNU 70 y de la ley ómnibus; designó a un nuevo negociador; echó a Guillermo Ferraro de Insfraestructura y descabezó la Superintendencia de Servicios de Salud
Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio |
Milei encabezó una nueva reunion de gabinete en la que bramó contra los gobernadores y los diputados por la ley omnibus

Milei encabezó una nueva reunion de gabinete en la que bramó contra los gobernadores y los diputados por la ley omnibus

El paro de la CGT, el freno judicial al DNU y las trabas en la ley ómnibus fueron un coctail explosivo para Javier Milei. El Presidente tuvo su día de furia y se enardeció contra los diputados y gobernadores de la oposición, echó al ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro, por filtrar a la prensa secretos del gabinete, y descabezó la cúpula de la Superintendencia de Servicios de Salud en una señal a la CGT.

El ministerio de Infraestructura pasará ahora ser una secretaría debajo de la órbita del ministro de Economía, Luis Caputo, con lo cual el gabinete quedará con ocho ministerios.

Además, designó al vicejefe de Gabinete, José Rolandi, como nuevo negociador con los diputados de la oposicion dialoguista para destrabar la ley ómnibus. Sin embargo, éste no consiguió avanzar ayer en sendas reuniones y está en duda la sesión para aprobar la ley el martes próximo.

"¿Cómo no están los votos, están todos locos?", bramó Milei

Según pudo saber A24.com de fuentes oficiales, Milei comenzó el día cruzado en la reunión de gabinete en la Casa Rosada. “¿Cómo están los votos en Diputados para la ley?”, le preguntó al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. “No tenemos los votos por ahora”, contestó Menem.

“¿Pero cómo no tenemos los votos, están todos locos?”, se enfureció Milei luego de bramar insultos al aire y tratar de ignorantes a sus opositores y de poco útiles a sus propios negociadores. Luego defendió al ministro de Economía, Luis Caputo, que había dicho este miércoles que si no se aprueba la ley ómnibus las provincias iban a tener recortes peores.

“Está muy bien lo que dijo Toto Caputo. Si los gobernadores no quieren votar la ley, bueno, los voy a dejar sin un peso y los voy a fundir a todos”, dijo a voz en cuello Milei delante de todo el gabinete. La frase trascendió en el diario Clarin y el Presidente se enfureció más todavía.

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Guillermo Ferraro, afuera, y José Rolandi, el nuevo negociador con diputados

Muchos gobernadores comenzaron a hacer trascender que ellos mismos le quieren dar gobernabilidad pero que en un escenario de guerra el más debilitado sería Milei: no tiene diputados y senadores suficientes para gobernar. Fue allí que Milei decidió: "Bueno, que vaya José Rolandi a negociar con ellos". El vicejefe de Gabinete se apostó en el despacho de Martín Menem y se reunió con los bloques de la UCR y de Hacemos Consenso Federal, pero sin avances.

Milei cambia permanentemente de interlocutores: el primero fue Guillermo Francos, ministro del Interior, luego puso a Martín Menem, a Santiago Caputo, asesor en márketing, después intentó con Sturzenegger, y por último Rolandi.

Por la tarde, trascendió que Milei había tomado la decisión de echar al autor de la filtración informativa. El culpable encontrado fue el ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro, que llegó al gabinete por ser CEO de la consultora KPMG que asesoraba al Grupo Eurnekián.

En los últimos tiempos, Ferraro chocó mucho con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, por demoras en algunos nombramientos de la estructura y por su difícil carácter. El gobierno de Milei transita una crisis de gabinete permanente y parece la Casa del Gran Hermano: siempre uno se va.

Cómo se trabó el proyecto de ley ómnibus del oficialismo

El conflicto con los gobernadores escaló porque el jefe del bloque de Hacemos Consenso Federal, Miguel Pichetto, le había advertido este miércoles a Caputo que no amenazara a los gobernadores y que explicara mejor la ley ómnibus, a la que considera invotable así como está. Además, Pichetto y toda la oposición se sintieron traicionados por Milei.

El Presidente no cumplió códigos básicos de la política parlamentaria. Los bloques opositores habían acordado el martes con Menem un dictamen de 453 artículos con 55 firmas, 34 en disidencia. Pero finalmente Diputados subió al sistema por orden de Milei un dictamen que había sido rechazado el lunes por la oposición con 525 artículos, con todos los que son impasables para los opositores.

Entre ellos, la delegación de facultades especiales a Milei, las subas de retenciones a las exportaciones de derivados de soja, la eliminación de la movilidad jubilatoria, del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, las privatizaciones, el blanqueo de capitales, la eliminación de subsidios al gas a las zonas frías y el régimen de biocombustibles.

El cambio de un dictamen por otro, sin aviso, ocurrió luego de una reunión explosiva en la que Pichetto se negó a negociar este miércoles con el ministro de Economía sin cartera Federico Sturzenegger en un departamento de Recoleta. Eso hizo estallar la negociación y trabó todo.

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La sesión del martes, en una incógnita

Finalmente, se suspendió la sesión de este jueves y se reprogramó para el martes. Pero aún no está confirmado que se haga, porque los bloques opositores, de Hacemos (Pichetto) y la UCR, además de la Coalición Civica, mantienen su postura de rechazar varios artículos. El PRO, que dirige Cristian Ritondo, es el más proclive a acompañar, pero también tiene disidencias con el dictamen libertario.

Si se hace la sesión, el radicalismo y los pichettistas podrían tumbar varios artículos, porque el peronismo pondrá 102 legisladores a votar contra todo el proyecto. Por eso Menem y el ministro del Interior, Guillermo Francos, le dijeron a Milei que por ahora “no están los votos”.

La crisis de gabinete es total. Guillermo Ferraro, es el sexto funcionario que renuncia en 45 días. “¿Cómo estuvo el paro de la CGT, qué evaluación hicimos?”, preguntó Milei a su gabinete. La respuesta que le dieron fue: el paro no tuvo alto acatamiento pero la movilización de la CGT fue masiva. Milei había dicho hace semanas que la CGT eran los únicos que “la ven” y que sus opositores “no la ven”. Se refería a que entendían su política económica.

Luego de Ferraro, descabezó a Chiantore y a Strigillo

Ahora, la CGT pasó a las filas de los enemigos. Para dar una señal de fuerza, Milei hizo renunciar este jueves al Superintendente de Servicios de Salud, Enrique Rodríguez Chiantore, y a su vice, Nicolás Strigillo. Chiantore es cercano a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y tenía trato cordial con la central obrera y sus obras sociales, cuyos fondos administra la Superintendencia.

En su lugar, Milei puso a Gabriel Oriolo, exdirector de Sistemas de OSDE. Su segundo será Claudio Stivelman, director de Modum Salud. Lo sugestivo fue que Chiantore no fue echado por el ministro de Salud, Mario Russo sino por su comisario político, Mario Lugones. Russo es un ex funcionario de Malena Galmarini en Aysa. Chiantore se enteró de su renuncia por un whatsapp que le envió Lugones, el ministro en las sombras, asi como Sturzenegger es el ministro detrás del trono.

Lugones es asesor de Nicolás Posse en temas sanitarios y presidente de la Fundación Güemes. En el sector se le conocen lazos cercanos y muy aceitados en el sector de la salud con el tradicional operador radical Enrique “Coti” Nosiglia, y el jefe gastronómico Luis Barrionuevo, ex aliado sindical de Milei.

Milai había echado a Pitrau y se fueron otros funcionarios de comunicación

Antes de Ferraro, Chiantore y Strigillo, Milei había echado el 6 de enero último a Horacio Pitrau, subsecretario de Trabajo. En este caso, fue por la convocatoria al paro de la CGT, que se produjo cuando Sturzenegger cambió los términos de la negociación de la reforma laboral e introdujo la eliminación de la cuota solidaria obligatoria en los salarios.

Hasta entonces, Francos y el titular de la CGT, Héctor Daer, habían acordado toda la reforma, pero en el DNU apareció sorpresivamente ese manotazo a la caja sindical. Milei y Posse pidieron la cabeza de Pitrau.

Antes de ello, habían renunciado la secretaria de Medios, Belén Stetller y el subsecretario de Medios, Eduardo Roust.

Una nueva fiscalía para amenazar a los gobernadores

En aras de agudizar su enfrentamiento con los gobernadores, Milei también envió a su vocero presidencial, Manuel Adorni, a anunciar la creación de una nueva fiscalía anticorrupción en la Procuración General de la Nación, que dirige Eduardo Casal como procurador interino.

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Según pudo saber A24.com, esa fiscalía tendría competencias para investigar funcionarios de la Nación, de las provincias y de los municipios. Los gobernadores comenzaron a verla como una amenaza política.

La ex vicepresidenta de la Unidad de Información Financiera, María Eugenia Talerico, experta en corrupción, dijo en X que esa procuradoría se superpondría con la ya creada en 2015 Procuradoría de Investigaciones Administrativas (PIA) que sucedió a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA) dentro del Ministrio Público Fiscal.

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En resumidas cuentas, en su día de furia Milei echó a Ferraro, por la pelea con los gobernadores; a Chiantore y a Strigillo para presionar a la CGT, creó una fiscalía para amenazar a los gobernadores, y designó a José Rolandi para negociar con los diputados díscolos.

La reunión secreta en Recoleta que desató la furia de Milei

El malestar de Milei se desató, en realidad, desde el miércoles, tras una reunion secreta entre sus diputados y los de la oposicion donde apareció Sturzenegger y provocó un choque con Pichetto. La sesión que iba a ser este jueves se cayó cuando el bloque de La Libertad Avanza oficializó por orden del Presidente un dictamen de mayoría de 525 artículos que había sido rechazado por la oposición dialoguista y de ese modo desestimó otro dictamen de 453 artículos, con recortes clave al proyecto original, que había sido acordado y firmado por 55 legisladores.

“Esta fue una orden de Milei despues de una reunión escandalosa que hubo ayer en un departamento de La Recoleta”, dijo un diputado a A24.com. La reunion fue en el departamento particular del secretario parlamentario de la Cámara de Diputados, Tomás “Tomy” Figueroa.

Figueroa es hombre de confianza del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y de su primo Eduardo “Lule” Menem. Se reunieron allí porque la movilización por el paro de la CGT les hacía imposible usar el Congreso. Cuando llegó Pichetto y vio que estaba Federico Sturzenegger con los libertarios estalló. "Si está este señor acá, yo me voy. Destruyó el país, nos metió en un caos institucional con el DNU", bramó el jefe de Hacemos.

Luego Pichetto negó por la red X que se hubiera encontrado con Sturzenegger para bajar el nivel de escándalo. Pero lo hizo con un curioso posteo donde dijo que nunca se reuniría con alguien que no es funcionario.

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luego de esa discusión con Sturzenegger, confirmada por otras fuentes, Pichetto salió a retrucarle al ministro de Economía, Luis Caputo, en la red X que dejara de amenazar a los diputados y a los gobernadores con que si no salía la ley ómnibus los ajustes a las provincias iban a ser peores. Y que debía tener valentía de explicar en Diputados.

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Caputo le contestó con otro posteo en X que decía que no tenía temores y que siempre tuvo valentía, pero que había tenido que ocuparse de temas más importantes como cerrar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Cuando el bloque libertario dictaminó el proyecto de ley que no había sido acordado, la sesión del jueves se cayó y se postergó para el martes próximo y es una incógnita si podrá prosperar.

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En la casa de Tomy Figueroa, secretario parlamentario de Diputados, estaban Menem, los jefes del bloque de La Libertad Avanza, Oscar Zago; de PRO, Cristian Ritondo, de la UCR, Rodrígo De Loredo, y de Hacemos Consenso Federal, Miguel Pichetto, entre otros.

Un café en La Biela para bajar tensiones cuando todo pende de un hilo

Nicolás Massot había sido invitado, pero nunca llegó. Los referentes de la Coalición Cívica, Juan Manuel López, y Maximiliano Ferraro, no fueron invitados porque su partido, que integra Hacemos Consenso Federal, firmará un dictamen propio con 390 artículos. Ese dictamen está siendo ahora observado con simpatía por muchos dialoguistas para imponerlo en el recinto: tiene más recortes que el de mayoría.

Cuando se rompió la reunión, Ritondo, Menem, De Loredo y Zago se fueron a tomar un café a La Biela. También estaban Damian Arabia y Silvana Giudici, del PRO, y se agregaron los diputados Diego Santilli, Hernán Lombardi y Karina Banfi, de Juntos por el Cambio. Los opositores aliados a Milei intentaron restarle gravedad al conflicto pero todas las políticas del gobierno libertario penden de un hilo delgado.