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POLÍTICA

Próximos pasos en la Rosada: paritaria docente, Consejo del Salario Mínimo y reuniones por ramas para controlar precios

Próximos pasos en la Rosada: paritaria docente, Consejo del Salario Mínimo y reuniones por ramas para controlar precios
El presidente Alberto Fernández culminó una semana en la que el primó el tono dialoguista (Foto: Presidencia).

Preocupado por contener la estampida inflacionaria, el Gobierno prepara el próximo capítulo de las negociaciones con los distintos sectores empresarios y gremiales, para empezar a definir los precios y salarios bajo el paraguas del 29% de inflación proyectada en el Presupuesto nacional.

El objetivo, repitieron como mantra esta semana todos los ministros del gabinete económico, es un acuerdo político en el que todos pongan un poco de esfuerzo para anclar la inflación de este año en torno a ese número.

Tras las primeras reuniones en la Rosada con el Campo, la CGT y CTA y los empresarios formadores de precios, el próximo jueves 18 el ministro de Educación, Nicolás Trotta, encabezará la primera reunión paritaria nacional docente que buscará mostrar como un ejemplo de lo que debería pasar en lo sucesivo en las negociaciones salariales en el sector privado y en todas las provincias.

Lo acordó esta semana durante una reunión secreta en la sede de la CGT de la calle Azopardo con los gremios docentes encabezados por CTERA y lo oficializó el viernes al anunciar el regreso a las clases presenciales desde Olivos, rodeado por el Presidente y el Consejo Federal de Educación.

El debate por el Salario Mínimo

En paralelo, el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, confirmó a la CGT y a empresarios, que convocará en abril al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM).

“La convocatoria está prevista para abril”, adelantó el funcionario y reclamó a gremios que moderen sus reclamos salariales en línea con el anclaje de la inflación en el 30%.

En la reunión que tuvo en la Casa Rosada junto al equipo Económico, Moroni recordó que durante la crisis del año pasado, la actitud de gremios y empresarios fue razonable y les replicó: "Ahora queremos que esa actitud se potencie este año. Queremos muestras de responsabilidad”.

La anterior negociación salarial en medio de la cuarentena de 2020, el Consejo del SMVM acordó una suba del 28 por ciento que elevó de 16.875 a 21.600 pesos el salario mínimo.

Moroni aseguró que para eso se tendrán en cuenta los indicadores de la economía real, como la suba en el precio de los alimentos: “En toda negociación seria y responsable, uno actúa en base a números reales, no en base a supuestos”, aclaró por las dudas.

En efecto, los números del INDEC sobre inflación, esta semana no le dieron una buena noticia al Gobierno. Se repitió el aumento promedio del 4% de la canasta básica repitiendo la inflación de diciembre de 2020.

De mantener ese ritmo, las consultoras privadas vaticinan una inflación anual del 50% y es eso justamente lo que la Rosada intenta frenar.

Como todos saben, el SMVM repercute en toda la cadena de valor de producción, incluso, en la nueva movilidad jubilatoria que tendrá que calcular el aumento a los adultos mayores cada 3 meses.

Para eso, los precios y salarios serán las dos variables clave, pero también la definición del gobierno sobre el cepo, las retenciones a las exportaciones -que finalmente no se aumentarían. El ministro de Economía Martín Guzmán prometió mantener el dólar anclado con una devaluación controlada del 25% en todo el año.

Negociaciones por los precios

Este miércoles, después de los feriados por Carnaval, la Casa Rosada volverá a convocar a los empresarios "formadores de precios” y al campo en mesas separadas por ramas de actividad, para empezar a discutir los costos reales de producción y corregir "distorsiones en los precios que se cobran a lo largo del proceso de producción, logística y venta al consumidor final.

"La cadena de valor" será la variable por la que el Gobierno insistirá en el reclamo a los empresarios que no aumenten los productos y dejen que esta vez los salarios le ganen 2 a 4 puntos por sobre la inflación.

Esa semana también empezarán la convocatoria a las “mesas sectoriales” para negociar con empresarios los valores de cada escalón de la cadena de valor. Eso será “sector por sector de la producción”, confirmó el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.

Más allá de los encuentros y de palabras dulces cercanas a un acuerdo, el Gobierno ordenó endurecer los controles de precios en los supermercados y comercios de cercanías.

Alberto eligió a los sindicatos como aliados

La mayor preocupación en los pasillos de la Casa Rosada revelaron que es la inflación y todo lo que harán esta semana apunta a evitar un desborde social por la crisis, desocupación y caída en la actividad por la pandemia.

A la batería de planes sociales que mantiene vigentes, el gobierno preparó un aumento de $6000 a $9000 la Tarjeta Alimentar, el plan social destinado a 3 millones de desocupados, además de incrementar la cantidad de bolsones de comida, comedores comunitarios que serán financiados por unos 300 millones de pesos aportados por el Consejo Nacional contra el Hambre, que reunió esta semana Alberto Fernández por zoom desde Olivos.

Por eso contener a la CGT y a los movimientos sociales es parte de la estrategia del Gobierno: ambos aportarán un ejército de más de 20000 militantes para salir a controlar desde este sábado las góndolas de los supermercados.

El rol de Guzmán

Martín Guzmán, el ministro de Economía que en el primer año de gestión era criticado por propios y extraños por no tener injerencia en las políticas económicas locales, y lo llamaban como el ministro que vino a cerrar las negociaciones con el FMI, sorprendió a todos esta semana cuando ante empresarios y la CGT, se mostró como el conductor de la economía.

Primero, anunció que aceleró las negociaciones con el FMI con la intención de llegar a un acuerdo en mayo: viajaría esta semana a Washington para iniciar las conversaciones para intentar cerrar el acuerdo por plazo de pago de la deuda y conseguir un acuerdo de facilidades extendidas.

Por otro lado, logró lo que muchos no lograban hace tiempo, un cerrado aplauso de los principales empresarios a los que les dijo lo que querían escuchar: reglas de juego claras, bajar el déficit fiscal y la emisión, controlar con acuerdo político la inflación para que todos ganen a partir del aumento del consumo interno, pero también con el aumento de las exportaciones.

Así, el Gobierno terminó una semana clave con la sensación de haber ganado la segunda batalla desde que empezó la pandemia.

La primera fue el aval de la vacuna rusa. En esa línea intenta avanzar a cuentagotas con el plan de vacunación.

Pero, en la Casa Rosada celebraron esta semana otro triunfo: haber evitado -al menos por ahora- una nueva guerra contra el campo y los industriales.

La estrategia de Alberto Fernández es ahora mostrarse dialoguista para intentar sacarle ventaja a la oposición que lo acusaba de autoritario.

Pero, ahora el ojo lo tendrá que poner contener los conflictos con los gremios aliados y movimientos sociales que reclaman más ayuda social, y a los socios del ultrakirchnerismo que miran de reojo el diálogo con los sectores que controlan la economía.

Un equilibrio bastante difícil en la Argentina del péndulo, con crisis que se repiten cada 10 años, pero esta vez, en medio de una pandemia y en un año electoral y con el desafío que no logró casi ningún presidente en la historia: un acuerdo para redistribuir la riqueza, sobre la base de que los empresarios no remarquen los precios ante el aumento del consumo, sino que apuesten a reinvertir y generar más oferta, por un lado, y por otro, que los salarios le ganen a la inflación. Casi una utopía.

por Stella Gárnica
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