La Jungla del Poder

Sergio Massa: problemas de gestión, horarios estrambóticos y una encuesta que le genera alivio

Sergio Massa empieza a sentir el peso de la gestión y los límites de un gobierno tricéfalo. Pero una encuesta le indica que hay margen para seguir adelante.
Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Alberto Fernandez y Sergio Massa (Foto: Telam).

Alberto Fernandez y Sergio Massa (Foto: Telam).

Quienes charlaron con Sergio Massa en los últimos días, lo notaron muy cansado, acelerado y con la mirada perdida. Les manda chats a sus funcionarios a las 4 de la mañana, como en las épocas en que armaba para ser candidato a presidente. Algunos dicen que volvió el mejor Massa; otros sienten que ya se le ve el peso de la responsabilidad en los hombros y que si no se ordena un poco, puede ir derecho al fracaso; las mejores decisiones se toman descansado. Un ejemplo: en la madrugada del viernes para el sábado, seguía en reuniones en el Ministerio de Economía.

Esta semana se encendieron las primeras alertas en la gestión de Massa. Al asumir, planteó una hoja de ruta para los siguientes 10 días. El plazo pasó, pero los puntos centrales todavía no los pudo cerrar.

  • Tuvo que patear el anuncio de la segmentación de tarifas. Todavía no se sabe cómo, cuánto ni desde cuándo. Ya hace 3 años que el Gobierno patea el tema.
  • No pudo cerrar el tope de gastos de los ministerios para hacer efectivo el recorte del déficit. Hubo reuniones, pero no anuncios. Ni siquiera pudo dar el gesto que había planificado cuando asumió de unificar ministerios y reducir estructuras burocráticas.
  • No logró hacer una mesa entre sectores del trabajo y la producción. Dicen que recién podría haber novedades la semana del 22, cuando pase la marcha de la CGT. Sin embargo, los tiempos se dilatan.
  • No pudo (¿o no quiso?) armar una foto con la Mesa de Enlace del campo ni anunciar medidas para que el agro liquide dólares. Al asumir había dicho que se reuniría esa misma semana, pero recién este viernes se concretó. Fue apenas un encuentro de trabajo, sin foto ni anuncios. Quedaron en volver a hablar en diez días y los líderes de las entidades le dijeron que el “dólar soja” que ideó el Banco Central no va a prosperar.
  • Un tema no menor. No pudo nombra a su viceministro de Economía. Es un puesto clave porque es el que tiene que manejar los números gruesos de la planificación económica. “Es abogado, no sabe, no puede. Es como si yo fuera neurocirujano”, dice un importante hombre de negocios que lo vio en la última semana.

Estas dificultades de Massa empiezan a trazar un panorama complicado que en el massismo intentan minimizar. En parte por entender el mapa político. Y en parte por la propia “Kryptonita” de Massa.

“No le interesa su vice. La ‘programación económica’ es él. Y si fuera por los economistas, los resultados hasta hoy no fueron muy satisfactorios”, dice un importante dirigente de su entorno. No obstante, reconocen por lo bajo que podría haber novedades el lunes: el nombre sería el de Martín Rapetti, socio de Diego Bossio en la consultora Equilibra. Bossio, exjefe de la Anses durante el cristinismo, es cercano a Massa, pero su ingreso al gobierno es vetado por Cristina Kirchner.

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Algunos ven que volvió

Algunos ven que volvió "el mejor Massa"; otros sienten que ya siente el peso de la responsabilidad en los hombros (Foto: NA).

Cerca de Massa desestiman que la gestión se esté lentificando: “Hay que dosificar los anuncios, si no la gente no entiende nada. Se vienen decisiones muy duras y no muy agradables para todos…”. Ponen como ejemplo que a última hora del viernes se pudo sacar el decreto de promoción del sector hidrocarburos que habilita a las petroleras a sacar dólares del país. "Va a triplicar las inversiones", se entusiasmaron incluso desde el kirchnerismo.

El problema es que los tiempos se estiran y cuesta ver medidas concretas que puedan llevar alivio a la situación económica de la gente.

La última encuesta de Opinión Pública de la Universidad de San Andrés dice que la “satisfacción general” con la marcha del país cayó al mínimo histórico: 10%. Es un número preocupante: el margen para moverse es muy finito si el clima social está tan enrarecido. Aunque la misma encuesta muestra algunos números que pueden ser esperanzadores para el proyecto de Sergio Massa…

La encuesta del “sí, se puede”

  • Sergio Massa ya es el dirigente con mejor imagen del oficialismo. 26% de positiva y un diferencial (la positiva menos la negativa) de -38. Creció 10 puntos de imagen desde la última encuesta hace dos meses y en el diferencial subió 15 puntos.
  • Sigue de mitad de tabla para abajo. Pero por lo menos muestra que la sociedad le dio cierto crédito. En junio estaba por debajo de Cristina, de Alberto y de Axel Kicillof.
  • Cristina Kirchner también tiene 26% de positiva, pero una negativa altísima de 70% (diferencial -44).
  • Alberto Fernández es el dirigente con peor diferencial de imagen del país: solo tiene 18% de positiva y 76% de negativa. Un diferencial de -58.

Nota al pie sobre la encuesta. Javier Milei, que hace 4 meses encabezaba el ranking, cayó casi a los niveles de Elisa Carrió. Hoy apenas tiene un 32% de imagen positiva y un diferencial de -21.

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Una encuesta muestra que podría haber una base social que acepte las medidas duras de ajuste que se vienen (Foto: Twitter oficial de Sergio Massa).

Una encuesta muestra que podría haber una base social que acepte las medidas duras de ajuste que se vienen (Foto: Twitter oficial de Sergio Massa).

¿Por qué es importante esto? Porque demuestra que con muy poquito se puede crecer en imagen. Y mejorar la imagen permite también tener más margen para tomar decisiones.

No obstante, la encuesta también le ofrece otro panorama alentador. Se le pregunta a la gente cuáles cree que son las tres principales causas de la inflación.

  • La ausencia de un plan económico (55%).
  • El gasto público (48%).
  • La emisión monetaria (43%).
  • El déficit fiscal (33%).

Recién más abajo aparecen la especulación (31%), los formadores de precios (25%) o la puja distributiva (10%), que son los argumentos típicamente kirchneristas. Es decir, podría haber una base social que acepte las medidas duras de ajuste que se vienen.

Otra pregunta. ¿Qué se tendría que hacer para bajar la inflación? Más respuestas sorpresivas.

  • 57% dice que hay que bajar el gasto público.
  • 41%, bajar impuestos.
  • 34%, acuerdo de precios.
  • 28%, abrir importaciones.

Otra vez, una muy alta aceptación en la opinión pública a un eventual ajuste.

Se le preguntó también a la gente si cree que con Massa mejorará la economía. Un 25% consideró que sí. Un 35% que seguirá igual y un 21% que va a empeorar. Teniendo en cuenta el descreimiento general, no está tan mal.

El factor Alberto Fernández

Alberto Fernández quedó corrido, apenas algunos actos en la Provincia o en el interior del país, pero sin ningún tipo de brillo. Igual, como se marcaba la semana pasada, es una de las Kryptonitas que tiene la gestión Massa. En un país presidencialista, no se puede gobernar con un presidente en contra.

  • Alberto planteó el martes, en un acto en Lomas, que le iba a pedir a Massa que convoque a empresarios y sindicalistas para un acuerdo. Todavía ese encuentro no tiene fecha de nada. No queda claro si intentó un gesto de autoridad o si fue otra de sus promesas al viento.
  • El miércoles cayó sorpresivamente en la reunión de Gabinete, de la que no suele participar. Intentó erráticamente recuperar algo de protagonismo. No lo tuvo.
  • En Salliqueló, también el miércoles, Alberto y Massa anunciaron juntos la apertura del segundo tramo de la licitación del gasoducto Néstor Kirchner. Ahí se vio una contradicción central que explica el periodista especializado Hernán Dobry: Alberto planteó que la obra tenía que ser financiada por el Estado; Massa dijo que debían financiarla los privados.
  • El jueves su portavoz (se supone que habla por el Presidente) dijo que hay una “sensación de estabilización”. Justo el día que la inflación marcaba 7,4% y 71% interanual.
  • “Conozco el problema de la inflación y por eso dejamos abiertas las paritarias y anunciamos bonos para los jubilados”, dijo en un acto en Chaco. Mientras, desde el massismo se dejaba trascender que la solución a los problemas de inflación es bajar el gasto público, eliminar el déficit y dejar de emitir. Lo dijo Matías Tombolini, secretario de Comercio y máximo responsable de que los precios no aumenten.
  • El viernes decidió a último momento ir a la entrega de la pensión por discapacidad número 200.000. “Acá no estamos dando nada trucho ni malgastando la plata del Estado. Estamos poniendo al Estado en el lugar en el que debe estar”, dijo para responderle al exministro de Macri Nicolás Dujovne que un día antes había planteado que la mayoría de las pensiones por invalidez son “truchas”. Todo de muy alto vuelo.
Alberto Fernández, Juan Manzu. De qué se habló en la primera reunión de gabinete con Sergio Massa como ministro de Economía.JPG
Alberto Fernández quedó corrido. El miércoles cayó sorpresivamente en la reunión de Gabinete e intentó erráticamente recuperar algo de protagonismo. No lo tuvo (Foto: Presidencia)

Alberto Fernández quedó corrido. El miércoles cayó sorpresivamente en la reunión de Gabinete e intentó erráticamente recuperar algo de protagonismo. No lo tuvo (Foto: Presidencia)

La cumbre con el campo

La reunión con el campo dejó un sabor agridulce. “Fue a escuchar, a tomar nota de las preocupaciones del sector y van a trabajar estableciendo hoja de ruta”, explicaron fuentes del ministerio de Massa. La idea del ministro es que las reuniones se hagan sin fotos ni prensa.

“Muchas veces ni sabemos dónde está Sergio. Hay muchas reuniones reservadas de trabajo, no vamos con fotógrafo”, cuentan en su equipo de comunicación.

Fue el caso de la reunión con el agro. Fue un asado que se cambió varias veces de lugar para alejar a la prensa. Al final se hizo en un parque industrial cerca de Pilar. Comieron chorizos y entraña. No hubo postre y solo se tomó café.

Los escucharon. Las cuatro entidades del campo plantearon sus necesidades, muchas veces contrapuestas. Massa instruyó a su secretario de Agricultura, Juan José Bahillo, para que vaya resolviendo los temas. Llamó la atención que también estuvo en la reunión Guillermo Michel, el jefe de la Aduana. La próxima reunión va a ser en 10 días y con equipos técnicos. Parece una eternidad para un gobierno que necesita que el campo liquide sus dólares ya.

No se profundizó en ningún tema, pero el diálogo fue ameno y productivo”, dijeron desde el Ministerio. “No hay novedades concretas”, plantearon desde el agro.

Casi una metáfora de la gestión del Frente de Todos. El gran problema de Massa es que no le sobra tiempo. Quiera o no quiera, está pagando los platos rotos de un gobierno al que casi no le queda crédito en la sociedad. Su gestión no va a tener los 100 días de luna de miel. Probablemente, tampoco tenga un mes.

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