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Las últimas decisiones de Kicillof profundizaron su grieta con Alberto Fernández y el peronismo

Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio |
Las últimas decisiones de Kicillof profundizaron su grieta con Alberto Fernández y el peronismo

Con sus primeras medidas de gestión, el gobernador bonaerense Axel Kicillof prescindió de la Casa Rosada y de los intendentes del PJ y profundizó una grieta con el presidente Alberto Fernández y con el peronismo de la provincia. Las relaciones entre la Nación y la provincia no están bien. En cambio, el Presidente avanzó de a poco en un armado político que privilegia a los gobernadores, los intendentes, la CGT y los movimientos sociales.

En realidad, el conflicto latente es entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Según confiaron a A24.com altas fuentes del peronismo bonaerense, la vicepresidenta, jefa política de Kicillof, “avala todo lo actuado y está orgullosa de su pollo”. Para la ex presidenta, Alberto fue el instrumento que le permitió a ella desalojar a Mauricio Macri del poder y remontar las causas judiciales en su contra.

Pero Kicillof es, a los ojos de Cristina Kirchner, el heredero que tras un interregno de cuatro años de Alberto podría resucitar el proyecto kirchnerista original en la Casa Rosada, tal como ella lo dejó en 2015. “Axel es la espada, la pluma y la palabra de ella”, dijo un alto dirigente.

Este, tal vez, sea el meollo del problema. El Presidente no se imagina como una figura de transición. Tiene su proyecto político propio, se recuesta en el peronismo tradicional y mantiene serios reparos sobre los primeros pasos del gobernador.

“El gobierno nacional y los intendentes del peronismo no apoyan el paquete de suba de impuesto inmobiliario de Kicillof, que llegaba hasta un aumento de 75%”, señaló una fuente del peronismo histórico. “Axel se cortó solo”, dijeron a A24.com en las oficinas de la Casa Rosada. A eso se suma que Alberto Fernández criticó con dureza al ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, por haber impulsado la legalización de todas las drogas.

Si bien fueron los legisladores de Juntos por el Cambio quienes frenaron la sesión del Senado el viernes último, algunos intendentes del peronismo no lo defendieron y se regocijaron con el revés del gobernador. “No hace política. Cree que porque lo votaron a él le tienen que aprobar todo. Así no funciona”, dijo un intendente.

De todos modos, Kicillof negociará desde este jueves con la oposición una alícuota más moderada. La propia Casa Rosada lo cuestiona por lo bajo. Alberto, su jefe de gabinete, Santiago Cafiero, y el ministro de Economía, Martín Guzmán, consideran que el impuestazo de Kicillof se superpone al fuerte ajuste nacional. El Presidente preveía aumentar la presión tributaria al campo y a la clase media, pero Kicillof asfixiaría la economía.

Desde la provincia, en tanto, se defienden: “Le sacamos a los ricos”, dicen. Y cuestionan el plan de ajuste del ministro Guzmán, porque dicen que afecta a sectores medios y jubilados, es a medida del FMI, y podría asfixiar el crecimiento nacional y el de la provincia.

“El impuestazo de Kicillof afecta a Alberto, a la provincia y a la reactivación”, señalan desde el núcleo de intendentes. “No puede haber superposición de políticas. Le aumentamos las retenciones y ahora Kicillof le sube el impuesto inmobiliario. Ni lo consultó con la Casa Rosada”, agregó a A24.com otro de los intendentes.

La mayoría de los intendentes de la primera y la tercera sección electoral están recelosos de Kicillof. El gobernador les pidió un apoyo público y logró reunirlos el 28 de diciembre en la gobernación. Los intendentes se sacaron la foto y reclamaron la sanción de la ley, pero de manera tibia.

Los jefes comunales ya tuvieron dos episodios conflictivos con Kicillof que marcaron la relación. Y rescatan al presidente Alberto Fernández por tener una actitud diametralmente opuesta:

  • Cuando asumió la gobernación, Kicillof no incluyó a ningún intendente en el elenco de ministros. En cambio, Alberto Fernández incluyó a intendentes (o ex) de peso en su gabinete: Gabriel Katopodis (San Martín) en Obras Públicas, Mario Meoni (ex de Junín) en Transportes, Malena Galmarini (esposa del tigrense Sergio Massa) en Aysa, y Leo Nardini (Malvinas Argentinas) como segundo de Aysa. Todos manejarán fondos para las obras públicas, las cloacas, el agua potable y el transporte. Nada menos.
  • Cuando envió el proyecto de ley de emergencia a la Legislatura, Kicillof incluyó el artículo 34 que disponía que todos los fondos que la Nación les remite a los intendentes en forma directa debían ser revisados y redireccionados por la lapicera del gobernador, lo cual le otorgaba un poder discrecional sobre recursos que no son de su competencia. El conflicto escaló a tal punto que los intendentes frenaron la ley y se aprobó sin el artículo. Pero la tensión aún no se disipó.

“Alberto Fernández es otra cosa. Está haciendo política y está armando con todos: habla en privado y consulta a los intendentes, a los gobernadores, a los sindicalistas y a los movimientos sociales. Eso en el peronismo es muy importante”, señaló a A24.com un intendente, que reconoce que el Presidente quiere convertirse en jefe político del peronismo y de a poco gana terreno sobre el kirchnerismo.

Tal como anticipó A24.com, el Presidente nombró a dos hombres clave del gobernador Juan Manzur, de Tucumán: Jorge Neme al frente de la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería y Sisto Terán al frente de ex Plan Belgrano. Además colocó a funcionarios de los gobernadores Sergio Uñac (San Juan), Gildo Insfrán (Formosa), y Gustavo Bordet (Entre Ríos), entre otros.

Los intendentes se quejaron de que Kicillof “nunca los escuchó”. “Con Alberto es otra cosa… está todo 10 puntos. Mejor no puede ser”, señaló un jefe comunal. “Axel se está perdiendo la oportunidad de ser jefe político de la provincia de Buenos Aires, de tener a todos los intendentes a su lado. “No sólo hay que ganar las elecciones por 15 puntos. También hay que tener grandeza y saber escuchar”, resumió otro de los dirigentes emblemáticos del conurbano.

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