“Tenía un restito en un bolsillo, así que dije ‘me voy a tomar un tirito al baño del Rey’. Había unos guardias porque se suponía que no te dejaban pasar a la parte privada, pero fui caminando tranquilamente y me metí en el baño del Rey cerca del living. Logré entrar ahí y en la tapa del inodoro me tomo un tirito y salgo desatado”, reveló.
Ante la mirada de su hija, el compositor continuó con su relato: “Vuelvo picantón y decido que quiero conocer al Rey, pero era imposible porque estaba rodeado no solo de la gente de seguridad, sino también de diplomáticos, que ni siquiera ellos podían acceder al Rey. Estaban todos tratando de acercarse y me pasó algo que me suele pasar cuando estoy estimulado: desarrollo una mega velocidad”.
En ese sentido, reveló: “En un momento el Rey le va a pedir un canapé a la moza que estaba con las bandejas de comida, así que doy dos zancadas y lo interrumpo. Le digo: ‘Juanca, buenas noches, soy un artista marginal y te quería conocer’. Me mira rarísimo y todos los de seguridad ya se pusieron con el walkie talkie, todos con cara de terror, perplejos”.
“Le digo al Rey: ‘Mirá, soy la pareja de esta actriz…’ Y ahí le cambia el chip porque a él le gustaba esa actriz con la que yo salía, era una referente. Ahí me mira a los ojos, medíamos exactamente lo mismo, me clava la mirada roja por el alcohol y me dice: ‘Te felicito, qué buena familia tenés’”, contó.
“Yo le dije dos ganzadas más y después, literal, rompí todos los protocolos mundiales: lo agarro del hombro, ya estaban explotando todos los de seguridad, y le digo: ‘Bueno, Juanca, no te molesto más, estás muy ocupado’. Es imposible tocar a un Rey. Fue maravilloso”, concluyó.