"Tuvimos que pedir varias ambulancias porque la película fue demasiado para algunos espectadores", dijo Ryan Werner, encargado de comercializar la película en Toronto, al The Hollywood Reporter.
Desmayos y vómitos fueron las reacciones de parte de la audiencia, que llegó a ver la película debido al gran boca a boca que ha obtenido, tras ganar el Premio de la Crítica en el Festival de Cannes en mayo pasado.