El estudio que sí existió El estudio real lo realizó el Centro Espacial Johnson y es un paso más en la preparación de los vuelos espaciales de larga duración, para estudiar los efectos de la microgravedad en el cuerpo de los astronautas. Tumbados todo el tiempo durante setenta días, a excepción de breves momentos para la realización de algunas pruebas, el voluntario estará en una cama ligeramente inclinada (con un ángulo de 6°). Una inclinación que hará que los líquidos del cuerpo se dirijan a la parte superior del organismo, provocando efectos similares a los encontrados en las enfermedades cardiovasculares frecuentes en el espacio. “Y como efecto de poner a alguien en la cama durante mucho tiempo, existe también la atrofia muscular y la densidad ósea“, dice el Dr. Cormwell en la revista Forbes.