Temas menores, frívolos, pequeños, varios desacuerdos, celos, batalla de ego, inseguridades de aprendizas y experimentadas, hicieron que yo perdiera la magia que significa la alegría de ser junto a Nazarena Vélez los artífices de una comedia diferente en Carlos Paz. El público la elige noche a noche a mi familia de minas. Mi obra fue tocada por la varita mágica de la elección, de manera continua, pareja, desde su estreno. Con lindas críticas las ovacionan cada noche.
Pero mis actrices, además de ser muy efectivas en el escenario, son un poco dinamitadas al bajar de él. Un elenco raro. Buenas minas, pero especiales. Algunas más falladas. Otras más enteras. Algunas más piolas. Otras más indeseables, pero ninguna realmente jodida.
Igualmente "familia de mujeres" me genera una sensación alegremente triste. Cada vez que la veo, me río. Cuando veo el público en la sala soy feliz. Pero algo esta, estuvo y estará incompleto en mi felicidad total.
Fallé bastante. Me falló la percepción. Le erre en la puntería. No tuve buen tino en las elecciones. No supe combinar energías. No alquimicé como se debe. Fallé. No es trágico, pero es doloroso porque no me gusta fallar, pero soy fallado. Esa es la verdad de la milanesa"