"Sé que el trabajo dignifica a la persona y es lo que no tenemos", dijo la primera, en tanto que la segunda agregó de inmediato: "Y aquí hay gente que no tiene hijos y sí tiene trabajo. No puede ser, empiecen a estudiar ese tema".
Fue entonces, casi en voz baja, que el pequeño Mateo se sumó. "Mientras nosotros nos morimos de hambre, ustedes se sientan y no hacen nada", dijo al borde de las lágrimas. "Escuchen lo que les dice el niño. Por favor, escuchen", arengó su mamá. Y de inmediato, ya entre llantos, el niño lanzó la frase antes mencionada, mientras el resto de las personas que lo acompañaban comenzó a aplaudir.