Historias de vida

A 6 años de la tragedia de Time Warp: la mamá de una de las víctimas reveló el calvario judicial que atravesó por la muerte de su hijo

Laura Orellano relató el camino en la Justicia que realizó desde el 16 de abril de 2016, cuando cinco jóvenes murieron en la fiesta de música electrónica en Costa Salguero. 
Matías Luciano Rossi
por Matías Luciano Rossi |
La madre de Nicolás Becerra

La madre de Nicolás Becerra, a seis años de la muerte de su hijo en la Time Warp: "El dolor no desaparece" (Foto: archivo).

Se cumplen seis años de la tragedia de Time Warp en Argentina, la fiesta de música electrónica en la que cinco jóvenes perdieron la vida. Uno de ellos, Nicolás Becerra, de 25 años, viajó especialmente desde Córdoba para participar de la tercera edición en el país del evento, importado de Alemania, que se desarrolló durante dos noches en el predio porteño de Costa Salguero.

Su madre, Laura Orellano, llegó a hablar con "Nico" media hora antes de que ingrese a la fiesta y se despidió como en cualquier conversación de rutina. Nunca imaginó que esa iba a ser la última vez que escucharía la voz de su hijo ni que después se iban a filtrar imágenes de su hijo muerto, tirado en el suelo. Tampoco, hasta ese entonces, tenía la menor idea de lo qué eran las drogas de diseño ni cómo era el mundo de las fiestas electrónicas.

"El dolor se sobrelleva, pero no desaparece", confiesa Laura para resumir el calvario familiar y judicial con el que se encontró a partir del 16 de abril de 2016.

A seis años de la tragedia de Time Warp, ¿cómo se encuentra la causa?

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Hace un año la jueza federal María Eugenia Capuchetti dio por concluida la investigación por las muertes de Nicolás Becerra, Francisco Bertotti, Bruno Boni, Martín Bazano y Andrés Valdez. Luego inició el trámite de consulta con las partes que intervienen en el expediente para elevar el caso a juicio oral y público.

Según las pericias de la Policía Científica bonaerense, las muertes ocurrieron por consumo de droga. Sin embargo, a lo largo de este tiempo, los familiares de esos chicos denuncian irregularidades en la Justicia hasta el día de hoy.

Por este expediente hay más de 10 procesados entre empresarios y funcionarios públicos. Entre los principales, se encuentran el presidente de la empresa Dell Producciones -organizadora del evento-, Adrián Conci; los empleados de esa firma Maximiliano Ávila, Carlos Garat, Carlos Penise y el denominado “rey de la noche”, Martín Gontad. En 2020, por otro lado, Capuchetti sobreseyó al abogado Victor Stinfale y a su socio Walter Santángelo.

Stinfale estuvo detenido 70 días como presunto "facilitador" del lugar donde se vendían drogas por supuesto "homicidio culposo, lesiones culposas" y "abandono de personas" por haber sido, junto a Santangelo, parte de una de las empresas que organizó el evento.

La empresa de Stinfale y Santangelo fue organizadora de la fiesta del predio de Costa Salguero, en lo referido a tramitar el sponsoreo del evento, por lo cual la magistrada sostuvo que no intervinieron en su "logística".

El recuerdo de la familia de las víctimas de Time Warp

- Después de 6 años, ¿cómo es convivir con la ausencia de Nicolás y cuál es tu opinión sobre la causa después de que la jueza diera por concluida la investigación?

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- Se sobrelleva, pero el dolor no desaparece. Cambió todo en la familia. En el convivir con la pérdida de Nicolás, tomamos la decisión de ser querellantes en la causa. Fue una situación de total vulnerabilidad, nos apalearon una y otra vez (en la Justicia). Aunque sepamos cómo fueron las cosas, nuestros hijos terminaron siendo "los suicidas" mientras que los responsables Stinfale y Santángelo fueron todos sobreseídos. Solo quedaron detenidos algunos perejiles.

- ¿Cuáles fueron las irregularidades que denunciaron en la causa?

- Todo fue muy irregular. El juez federal Sebastián Casanello fue el único que nos atendió como padres de víctimas. Se metió en lugares que no correspondían y lo sacaron de la causa a mediados de 2018. Después lo reemplazó Marcelo Martínez De Giorgi que "planchó" todo, no hizo absolutamente nada.

Su accionar nomás fue recibirnos bien, tomar café y hablar. Cuando lo trasladaron a otro juzgado, la jueza federal María Eugenia Capuchetti se hizo cargo. Ahí fue todo muy doloroso. Es una persona intensa, en una reunión no nos dejó ni hablar.

El primer año por lo menos había un esfuerzo de que la causa avance con la verdad. Después de eso, no pasó nada. Nadie nos dio una mano. Subimos a un ring para que nos peguen, como fue en el caso de Capuchetti. Hubiera sido menos doloroso que viniera con la verdad. No fue casual que en el último peritaje, el que peor estaba era mi hijo. Yo iba por todos lados y llamaba a todo el mundo para que esto se hiciera público. En lo judicial no pudimos hacer nada.

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Además Capuchetti nos tendió una emboscada. Dijo que en la Policía Científica de la provincia de Buenos Aires se podían hacer los estudios que veníamos pidiendo desde hace años. Finalmente tomó de pericia el informe de la morgue judicial que era lo que cuestionábamos. No se hizo otra. Si el informe de la autopsia estuvo mal hecho, la pericia fue vergonzosa. Hasta se puso que los chicos tenían "enfermedades cardíacas preexistentes", cuando un montón de padres teníamos certificados cardiológicos de ellos porque realizaban actividades físicas. Ninguno tenía un problema cardíaco. Hasta eso inventaron.

La gota que rebalsó el vaso fue cuando recibimos un llamado del juzgado para avisarnos que la morgue estaba en condiciones de realizar las pericias. Nos llamó la atención a los familiares. Todo se iba a hacer de acuerdo a lo que proponía nuestra perito. En 2017, desde la morgue dijeron que no le alcanzó la orina de los chicos para guardar y rehacer la pericia.

En la pericia de 2021, al final, se encontró orina y la cantidad de éxtasis superó todo lo dosable. En mi hijo también hubo cantidades ingentes de cocaína. Vaciaron un paquete de éxtasis dentro de la orina. Fue imposible el dosaje por la cantidad que tenían. Ante eso, decidimos salir de la querella. Tuvimos que haber pedido un ADN de la orina y cotejarlo con el de los chicos porque es muy fácil "hacer las cosas" cuando ellos mismos custodian las muestras. Esa orina no era de los chicos. Es evidente que la intención fue que zafara toda esta gente que, si era condenada, probablemente involucrara a otros.

- Durante la fiesta Time Warp, ¿qué otras cuestiones aparecieron?

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- La organización del evento había contratado un servicio de emergencias de dos ambulancias y una tercera, por las dudas. Cuando pasó todo, la tercera ambulancia no apareció porque estaba en otro lugar. Salvo una doctora que tenía conocimiento en emergentología, el resto de los médicos no tenían la capacitación actual para estar ahí, por lo menos desde hacía cinco años antes. Muchos trabajaban en instituciones psiquiátricas. Por eso a Francisco Bertotti -otro de los jóvenes fallecidos- y a mi hijo les colocaron una medicación contraindicada (haloperidol) en estados pos convulsivos. A los 10 minutos de esa inyección, los chicos se murieron.

Nosotros pedimos un detalle de todo lo que disponía esa guardia en cuento a medicación y aparatología. La lista se entregó un año y medio después, cuando ya se había ido Casanello y estaba De Giorgi. La Justicia, encima, lo aceptó. Eso se tuvo que entregar inmediatamente. Tampoco había comunicación entre los socorristas y los médicos porque no tenían handies entre ellos. Mi hijo estuvo tirado una hora y media en el predio. La gente de ahí lo terminó levantando y lo llevó a la sala de asistencia. Eso también pasó con Bruno Boni, que también falleció.

Cuando los chicos llegaron a las salas de primeros auxilios, que eran unas cocinas reformadas, tenían un "código verde", que significaba que el paciente necesita un traslado inmediato. Eso no sucedió. El electocardiógrafo recién lo llevó el SAME, que llegó a las 7.30. Los chicos habían fallecido a las 5.50. Intentaron reanimarlos cuando llevaban más de una hora muertos. De todos modos, la madre de las irregularidades fue la jueza Capuchetti. Nos trató como perros. Ella destruyó la causa.

- ¿Cómo es la relación con el resto de las familias de los chicos que también murieron en la Time Warp?

- La familia de Andrés Valdez, de Entre Ríos, no participó de la querella. No podían ir y volver de Buenos Aires con regularidad, cada uno o dos meses. Nadie nos dio una mano con el pago de los viajes y el alojamiento. El papá de Bruno Boni participó hasta un momento y después se bajó de la querella. El padre de Martín Bazano creo que sigue. Estuvimos en contacto en algún momento, pero nuestros abogados se diferenciaron en algunas cuestiones.

Con la familia de Francisco Bertotti, seguimos conectados. Elegimos los mismos representantes. Tuvimos una conexión de entrada y tiramos todos para el mismo lado. Eso está bueno. Pero es doloroso porque cada vez que nos reunimos, el tema no deja de dar vueltas. Quisiera dejar eso atrás y quedar con los buenos recuerdos vividos. Además del duelo, tuvimos que hacer otro de lo mal que nos trató la Justicia.

-¿Creés que en algún momento va haber un fallo que los deje conforme por parte de la Justicia?

- Estoy totalmente descreída de la Justicia de este país. Siguen pasando cosas injustas y La verdaderas víctimas son ninguneadas y olvidadas. Estoy convencida de que no va haber ningún fallo que nos tranquilice y más después de habernos bajado de la querella. Nada va a volver a ser como antes.

- ¿Qué mensaje te gustaría dejar sobre quién fue Nicolás?

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- Nico tenía 25 años, vivía en Córdoba y era abogado. Estaba trabajando en un estudio de Derecho Penal. Fue medalla de oro de su promoción y estaba en el cuadro de honor. Fue muy estudioso y aplicado. Hizo artes marciales desde chico porque era tímido. Era muy querido por sus dos hermanas y amigos. Era bastante amiguero.

No lo eximo de responsabilidades. Yo sabía que iba a fiestas electrónicas, hablé con el media hora antes de que ingrese al predio, pero no tenía claro lo que pasaba ahí. Nicolás ya no vivía conmigo desde hace 7 años, era un adulto. Él tomaba pastillas para las fiestas, eso lo constituye como parte responsable. Si no tomaba las pastillas capaz no pasaba lo que pasó o le hubiera pasado igual porque era un ambiente dañino. Nadie, en toda la causa, habló del golpe de calor y de la deshidratación. Los cinco chicos, en los análisis, tenían una deshidratación feroz. Siempre analicé los estudios de todos. Capuchetti se dedicó a ignorar estas cosas y apuntar contra ellos. Fue lo más fácil.

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