“Yo decía que no quería”, sostuvo la denunciante, quien aseguró que pidió que se detuvieran, pero que sus pedidos no fueron escuchados.
Qué ocurrió después del presunto ataque
La denunciante y su amiga regresaron a la Argentina el lunes 19 de enero en barco. Ese mismo día, la joven afirmó haber recibido un mensaje por Instagram de Carlos Zambrano. El contenido del mensaje fue breve: “loquita”, acompañado por un pedido para que le facilitara su número de teléfono y poder comunicarse por WhatsApp.
Según la declaración, el exdefensor de Boca comenzó luego a llamarla y a enviarle mensajes de manera reiterada, aunque la joven no respondió ni atendió ninguna de las comunicaciones.
En las horas posteriores, la denunciante acudió a distintos hospitales y centros de salud, donde fue atendida por médicos, una asistente social y una psicóloga. Tras esas evaluaciones, tomó la decisión de radicar la denuncia formal ante la Justicia argentina.
Qué medidas se tomaron contra los jugadores denunciados
El mismo día en que la denuncia tomó estado público, Alianza Lima comunicó la separación del plantel profesional de los tres futbolistas acusados: Carlos Zambrano, Miguel Trauco y Sergio Peña Flores. La institución informó que inició un procedimiento disciplinario interno y manifestó su disposición a colaborar con las autoridades judiciales.
La situación derivó además en un episodio de tensión en el club: tras conocerse la decisión dirigencial, la barra de Alianza Lima se hizo presente en el estadio, logró ingresar al campo de juego y encaró a los futbolistas, en un intento de agresión que obligó a reforzar la seguridad.
Mientras la investigación judicial sigue su curso, el testimonio de la joven se convirtió en una pieza clave de una causa que sacudió al fútbol peruano y volvió a poner el foco en la gravedad de las denuncias por violencia sexual en el ámbito deportivo.