Aquel tramo —entre el apagón mental y el despertar en el hospital— continúa siendo para él un vacío imposible de llenar. Sin embargo, las palabras que escuchó después formaron un rompecabezas emocional que lo acompaña desde entonces.
Cómo eran los viajes en el avión que transportó a Chapecoense
Uno de los temas que Ruschel volvió a mencionar fue la particularidad del avión utilizado. No porque el equipo sospechara irregularidades mecánicas, sino por la enorme burocracia que implicaba contratarlo. “Ya habíamos viajado con ese avión en la Sudamericana… lo que era raro era toda la burocracia para poder usarlo”, recordó.
El avión —operado por la compañía LaMia— había sido utilizado previamente por el club en otros tramos de la campaña internacional. Nada hacía prever que aquel vuelo se convertiría en una de las tragedias más dolorosas en la historia del deporte.
Por qué Alan Ruschel cree que se salvó aquella noche
Quizás el fragmento más impactante de su testimonio es el que refiere a cómo el destino alteró su ubicación en la aeronave minutos antes del accidente. Según él mismo relató, inicialmente había decidido viajar solo y buscar un asiento más aislado, en una fila trasera. Sin embargo, un detalle mínimo cambió todo.
“Quería viajar solo, entonces fui a acostarme en una fila de atrás, pero un periodista se sentó a mi lado. Entonces me llama Follmann, que estaba solo, para que me siente con él... Ambos nos salvamos”, contó.
Ese llamado fue clave. Jakson Follmann, arquero del equipo y uno de los seis sobrevivientes, también logró salir con vida aunque debió ser amputado. Ruschel está convencido de que, sin ese movimiento casual, su destino podría haber sido otro.
A nueve años del accidente, la historia de Chapecoense sigue resonando en todo el mundo. Los relatos de los sobrevivientes, como el de Ruschel, no solo mantienen viva la memoria de las víctimas, sino que también permiten comprender la dimensión humana de un suceso que marcó a una generación entera de hinchas, futbolistas y familias.