¿Por qué Messi llegó a Santa Fe y no a Rosario?
El motivo de su arribo en Sauce Viejo está vinculado a las obras que se realizan en el Aeropuerto Internacional Islas Malvinas, de Rosario. Ante la imposibilidad de aterrizar allí, el entorno del futbolista optó por Santa Fe como alternativa logística, desde donde completó el trayecto final en auto hasta su casa. La decisión permitió un traslado rápido y seguro, evitando mayores complicaciones.
El último antecedente de Messi en la provincia de Santa Fe se remonta al 16 de julio de 2011. Aquella noche, la Selección Argentina, dirigida por Sergio Batista, quedó eliminada en los cuartos de final de la Copa América disputada en el país tras caer por penales frente a Uruguay, en un partido jugado en el estadio Brigadier General Estanislao López, de Colón. Desde entonces, el rosarino no había vuelto a jugar ni a presentarse públicamente en territorio santafesino.
Descanso en casa antes de un año clave
Estas vacaciones representan una pausa necesaria para Messi luego de una temporada exigente en Estados Unidos, donde logró la consagración en la MLS con Inter Miami. El descanso en Rosario llega en un momento estratégico, ya que el futbolista comenzará en las próximas semanas la preparación para un 2026 cargado de desafíos, con el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá como gran objetivo en el horizonte.
Lejos del ruido mediático y rodeado de su círculo íntimo, el capitán albiceleste eligió una vez más refugiarse en su tierra para recargar energías. Rosario vuelve a ser el punto de partida emocional de Messi, el lugar al que regresa cada vez que necesita bajar un cambio y reencontrarse con sus raíces.
Aunque no se prevén apariciones públicas ni actividades oficiales durante su estadía, su presencia genera expectativa en la ciudad y en todo el país. Cada regreso de Messi a la Argentina despierta atención, ilusión y orgullo, incluso cuando se trata simplemente de vacaciones.
Con las fiestas de fin de año por delante y un calendario exigente que se avecina, Messi ya está en casa. Y, una vez más, Rosario lo recibe como lo que es: su lugar en el mundo.