Para cumplir este objetivo, se trabajó en asegurar un presupuesto sólido. En Europa, su mánager, José Manuel Balbiani, gestionó opciones en la F2, mientras que en Argentina se sumaron empresas como una conocida petrolera estatal y una marca de cerveza. Esto permitió financiar los ensayos en Abu Dhabi y una prueba previa en Barcelona con un coche de Fórmula 2 de la temporada 2017.
Varrone cuenta con una trayectoria destacada en los monoplazas, habiendo sido campeón de la Fórmula 4 Francesa en 2018 y de la Fórmula 3 Británica en 2019. Aunque la pandemia lo obligó a emigrar a las carreras de resistencia, allí también brilló: en 2023 se coronó campeón del Mundial de Endurance (WEC) en la categoría LM GT3, además de ganar las 24 Horas de Daytona y los 1.000 Millas de Sebring.
Si bien las butacas de Fórmula 2 para 2025 ya están ocupadas, el rendimiento de Varrone en Abu Dhabi podría abrir nuevas puertas. Además, el interés de empresas argentinas podría facilitar el financiamiento necesario para una temporada completa, cuyo costo ronda los 2,5 millones de euros.
Mientras tanto, el piloto de Ingeniero Maschwitz se prepara para las 24 Horas de Daytona, donde competirá junto a Corvette Racing en un Chevrolet Corvette 206 GT3. También tiene en agenda participar en las 12 Horas de Sebring en marzo y la Petit Le Mans en octubre.
Con el apoyo de General Motors y el entusiasmo del público argentino, Nicolás Varrone mantiene vivo su sueño de llegar a la Fórmula 1 y representar al país en el máximo nivel del automovilismo mundial.