Racing lo percibió y empezó a jugar con mayor comodidad. Costas ganó la pulseada táctica, leyó mejor el partido y ajustó a tiempo. Boca, en cambio, se quedó sin rumbo y sin un plan alternativo.
Una Bombonera muda y un Boca paralizado
Tras el gol, no hubo reacción. Boca volvió a caer en sus patrones más repetidos: centros desesperados, acumulación de gente en ataque sin orden y una falta de claridad absoluta. Los jugadores buscaban por arriba lo que no encontraban por abajo, pero sin un cabeceador dominante ni un volante capaz de manejar la pelota bajo presión, cada intento se desvanecía rápidamente.
Ubeda, paralizado en la línea de cal, tampoco encontró respuestas. No fue a buscar variantes ni modificó el esquema. Ni siquiera observó a los suplentes que calentaban a un costado del campo. La falta de experiencia del entrenador quedó expuesta en el peor momento posible: en un duelo mano a mano donde el margen de error es mínimo.
Racing, sólido y con memoria reciente de grandeza
La Academia, por su parte, mostró oficio y carácter. El equipo que el año pasado levantó la Copa Sudamericana y que en este 2024 llegó hasta las semifinales de la Libertadores ,donde cayó por un margen mínimo ante Flamengo, volvió a demostrar que está preparado para los partidos decisivos.
Racing justificó la victoria en el complemento: fue más ordenado, más inteligente y más ambicioso cuando el partido lo pidió. El festejo final, cargado de emoción, simbolizó el renacer de un plantel que sabe competir en las difíciles.
Una eliminación que duele y anticipa cambios
El Xeneize se fue masticando bronca. La Bombonera, que comenzó con ilusión, terminó en silencio, con un sentimiento compartido de frustración por una eliminación que parecía evitable.
El ciclo de Ubeda queda tambaleando. La falta de reacción, la decisión inexplicable de sacar a Zeballos y el desconcierto general en un partido clave dejan al entrenador en una posición muy delicada.
Racing, en cambio, se enciende. Costas ganó un duelo táctico clave, su equipo está sólido y va por un nuevo título.
La final lo espera. Boca, en cambio, deberá procesar otra decepción en una temporada irregular, marcada por dudas, cambios y pocas certezas.