Ese nivel sostenido encendió una alarma contractual. El vínculo de Zeballos finaliza el 31 de diciembre de 2026, lo que implica que en pocos meses podría comenzar a negociar libremente con otros clubes. Una situación que en Boca no están dispuestos a dejar avanzar sin respuesta.
Por eso, la dirigencia ya inició conversaciones formales para extender su contrato, con una mejora salarial acorde a su nuevo rol dentro del plantel. La idea es prolongar el vínculo hasta 2029 o incluso 2030, elevando además su cláusula de salida. En el club confían en que el acuerdo quedará sellado en los próximos días y que el anuncio oficial será inminente.
Un mensaje claro en medio de un mercado complejo
La posible renovación del Changuito no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia. En las últimas semanas, Boca anunció la extensión de contrato de varios futbolistas considerados importantes para el proyecto deportivo. Entre ellos aparecen nombres jóvenes y otros de mayor experiencia, como Leandro Brey, Javier García, Lautaro Blanco, Lautaro Di Lollo, Milton Delgado y el español Ander Herrera.
Con estas decisiones, la conducción de Riquelme envía un mensaje concreto: ante un mercado externo lleno de dificultades, el club prioriza fortalecer su base interna. La intención es clara: evitar fugas, sostener identidad y darle continuidad a un plantel que, pese a los altibajos, mostró señales positivas en el cierre del último año.
En ese contexto, Zeballos ocupa un lugar especial. Formado en el club, recuperado tras lesiones complejas y con un perfil que conecta de manera directa con la tribuna, el Changuito se transformó en una de las banderas futbolísticas y emocionales del Boca actual. Su renovación no solo apunta a lo deportivo, sino también a consolidar una imagen de pertenencia que el hincha valora especialmente.
Mientras el mercado sigue su curso y las negociaciones por refuerzos esperan definiciones, Boca parece tener clara una cosa: antes de mirar hacia afuera, quiere asegurarse de no perder lo mejor que ya tiene dentro. Y en ese plan, Zeballos es mucho más que un nombre propio: es una apuesta estratégica a futuro.