El Frente de Todos en busca de un mensaje unificado

Acuerdo con el FMI: otra carta de Cristina, la necesidad de cerrar filas y la cercanía al círculo rojo

"Nadie está hablando de desconocer deudas", dijo la vicepresidenta, que criticó a la oposición. El rol de Manzur y Wado para acercarse a empresarios.
Diego Landi
por Diego Landi |
Wado de Pedro

Wado de Pedro, Funes de Rioja, Manzur y Beliz en el Alvear Palace, sede del encuentro del CiCyp. (Foto: Gentileza Cicyp)

La vicepresidenta se despachó otra vez por carta, vía redes sociales. Esta vez de un forma menos explosiva que tras las PASO. O por lo menos con un control de daños interno más medido respecto de la interna de la coalición gobernante.

En su misiva, remarcó la “irresponsabilidad política de la oposición” y la llamó a hacerse cargo del endeudamiento récord que contrajo el gobierno de Mauricio Macri.

Cristina, que no habló de su sobreseimiento en la causas de Los Sauces y Hotesur, les recordó una ley que obliga a los legisladores aprobar o rechazar “todo el programa de financiamiento y operación de crédito público realizados con el Fondo Monetario Internacional (FMI)”. La pelota ahora queda en el Congreso, una vez presentado el prometido plan plurianual, del que casi nada trascendió.

En un mismo párrafo, la titular de la Cámara de Senadores picanteó pero, también, reconoció la derrota, que por una semana fue eje de una bizantina discusión, vía cruces e interpretaciones propias y ajenas entre oficialismo y oposición.

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Cristina Kirchner fue investigada por lavado de dinero. “Los Sauces” y “Hotesur” son dos casos que la Sala 1 de la Cámara de Casación Federal unificó en 2019, al considerar que hay conexidad entre los hechos investigados.

Cristina Kirchner fue investigada por lavado de dinero. “Los Sauces” y “Hotesur” son dos casos que la Sala 1 de la Cámara de Casación Federal unificó en 2019, al considerar que hay conexidad entre los hechos investigados.

“Cuando se busca el voto popular en elecciones libres y sin proscripciones se debe ejercer la responsabilidad de esa representación. Más aún, cuando se han ganado las elecciones. ¿O para qué quieren las bancas? ¿Para cobrar la dieta? ¿O tal vez para viajar al exterior con pasajes gratis y viáticos en dólares? ¿Para posicionarse de cara al 2023?”, inquirió una Cristina confrontativa. La definición de responsabilidades finales quedó clara: “La lapicera no la tiene Cristina… siempre la tuvo, la tiene y la tendrá el Presidente de la Nación”. Así buscó salir del centro de las miradas, que esperaban un pronunciamiento categórico.

La oposición salió a cruzarla. "Hágase cargo, deje las cartas y póngase a escribir alguna propuesta que nos saque del desastre económico que hicieron", reclamó Alfredo Cornejo, presidente de la Unión Cívica Radical.

"No se preocupe por nosotros, señora de Kirchner; cumpliremos con nuestra responsabilidad. Ahora cumplan ustedes: dejen de postergar todo, definan un plan de gobierno de una vez y ordenen el desvarío económico, social y de inseguridad en el que vivimos", posteó la presidenta del PRO Patricia Bullrich en redes sociales.

En busca de una postura unificada en el Frente de Todos

La carta de Cristina es un nuevo y gran indicio de la necesidad del Frente de Todos de tomar una postura unificada y lograr consenso interno y externo.

En esa línea se estuvo trabajando activamente y a la luz desde el día después de las elecciones generales legislativas y con una ascendencia cada vez mayor del peronismo más tradicional a los primeros planos.

Mantener unidad en el mensaje, esa es la cuestión. “No nos une el amor sino el espanto”, dice un verso de Borges, que se podría traer a este presente signado por crisis y grietas, puertas adentro y afuera.

Lo cierto, es que en esa línea monolítica y sin fisuras de “honrar los compromisos” pero “sin postergar a los más vulnerables” ni dejar de crecer, que bajó del presidente Alberto Fernández a su jefe de Gabinete de ministros, Juan Manzur y se esparció por Guzmán y el ministro del Interior Eduardo “Wado” De Pedro, plantea dudas y aún no disipa la incertidumbre que rodea a la economía, que muestras algunos números de crecimiento.

Los interrogantes son tanto de la oposición, envalentonada con los resultados en las urnas, como de los agentes económicos de poder, remisos a creer en que se cumpla un plan de recorte, que –concuerdan, en distinto grado- será, en mayor o menor medida, lo pedido por el FMI.

Las divergencias internas se siguen haciendo notar. Solo por nombrar algunas: las posturas encontradas respecto de las retenciones a la exportación de carne, que tuvo un cruce entre Kulfas y Feletti, algún comentario de Miguel Pesce que hubo que salir aclarar por comunicado oficial, los mensajes anti-FMI del kirchnerismo duro y parte de La Cámpora, como el “desprolijo” –reconocido así puertas adentro del Gobierno- anuncio de la prohibición de la compra en cuotas con tarjeta de pasajes y servicios turísticos para viajar al exterior.

Quejas por la decisión de prohibir compra en cuotas de pasajes al exterior

Tanto la cámara de línea aéreas (Jurca) como FACVE (Foro Argentino de Consultores y Empresas de Viajes), entre otras entidades ligadas al turismo, sector vapuleado que muestra signos de reactivación, hicieron llegar el rechazo a la medida.

La decisión generó impacto aún en los que no tenían en sus planes -o directamente no pueden- viajar al exterior, en una Argentina con más de 40% de pobres. Altos funcionarios y sus círculos, a pesar de que saben que es una decisión para cuidar reservas, criticaron –en voz baja y en off- las formas de implementación y comunicación.

Según un informe del Banco Central de la República Argentina, en octubre pasado, que es el último dato que se dispone, los argentinos gastaron U$S 265 millones en “Viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta”. En los primeros 10 meses se pagaron U$S 1748 millones.

Ese monto de octubre es significativamente menor al que se alcanzó por U$S 1339 millones en enero de 2018, antes del cepo cambiario. Pero el crecimiento se hacía notar y en época cercana a las vacaciones iba a traer dolores de cabeza a las autoridades económicas.

En comparación con agosto hubo un crecimiento del 32%. El levantamiento de restricciones contra el coronavirus hizo que más gente viaje. Eso preanunciaba una sangría mayor para endebles arcas de la autoridad monetaria.

Manzur y Wado: el mensaje al círculo rojo

Llegaron en el mismo auto al Alvear Palace. Manzur, De Pedo y Beliz tenían por delante una agenda cuyo eje principal era esparcir la certeza al empresariado local y a referentes de empresas internacionales que se está trabajando el acuerdo con el FMI, que se necesita de sus apoyos y que en esta segunda etapa del gobierno, más empapado del peronismo tradicional, no hay una mirada anti-empresa.

Wado de Pedro, el ministro más cristinista del gabinete de Alberto Fernández, se reunió con empresarios de la Cámara Española de Comercio de la República Argentina (CECRA). Del encuentro, como adelantó A24.com, participaron ejecutivos de más de una decena de empresarios de firmas españolas como BBVA, Codere, Dycasa, Indra, Naturgy, Prosegur, Santander, Telefónica, Abertis, Air Europa, Álvarez Argüelles Hoteles, Día, Iberia, entre otras.

En el Salón Versailles del refinado hotel de Recoleta, el jefe de la cartera de Interior, que suele ser nexo del cristinismo con los hombres y mujeres de negocios, se encargó de resaltar, en esa charla reservada, que se necesita llegar a una posición común que cuente con el apoyo de la oposición y de todo el arco político para alcanzar un acuerdo “sustentable” con el organismo de crédito.

A los oídos de los ejecutivos, que en su mayoría lo consideran un funcionario dialoguista y “cálido”, llegó la palabra del camporista, presagiando, en algún sentido, el mensaje de aval a la hoja de ruta que este sábado emitió la vicepresidenta.

Desde el FMI reclaman que lo planeado tenga la firma también de la oposición. Tanto el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, como también Alberto Fernández y Cristina, entienden que eso se logrará.

Es posible que al resultado se arribe con más grieta y asperezas en el discurso público, pero descuentan que si Juntos tiene aspiraciones de competir en 2023 tendrá que acompañar y lograrse un consenso.

El punto de discusión es cuántos de los condicionamientos que gire el organismo dirigido por Kristalina Georgieva se podrán contraponer o resistir. Respecto de eso, el Frente de Todos insiste con que no se implementarán a costa del crecimiento.

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Beliz, Manzur y Wado de Pedro junto a empresarios presentes en el encuentro del Cicyp (Foto: Gentileza Cicyp)

Beliz, Manzur y Wado de Pedro junto a empresarios presentes en el encuentro del Cicyp (Foto: Gentileza Cicyp)

En otro salón del Alvear Palace, Manzur también desplegaba sus argumentos seductores pro capital, producción y previsibilidad, esos que todo empresario quiere escuchar en un encuentro del Consejo para el Comercio y la Producción (Cicyp), entidad que agrupa a relevantes hombres y mujeres de negocios.

“Estuvo en su salsa”. Así describen en su entorno cómo se sentía el jefe de Gabinete ante tan encumbrados interlocutores. Este “peronista clásico”, que vino a oxigenar post PASO el mapa de poder oficial fue a remarcar los ejes de los años que le quedan a la gestión Fernández, muy distinta –aclaran- a la primera.

"El peronismo no adhiere a ninguna visión que critique o demonice a empresas o sectores productivos", recalcó en el salón espejado.

Y agregó: “Hay un sector pequeño del empresariado que no entiende que el justicialismo está siempre del lado de la producción y nuestro empresariado" y remarcó la tríada que forme una “sólida y firme alianza entre los empresarios, los trabajadores y el Estado”.

Eso lo escuchó el establishment a pleno. Entre los presentes se encontraban Javier Bolzico, presidente de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA); Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC); Iván Szczech, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO); Martín Cabrales, tesorero del CICyP; Adelmo Gabbi, presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), Fabián Papini, tesorero de la Sociedad Rural Argentina (SRA); y Daniel Funes de Rioja, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) y del CICyP, entre otros empresarios nacionales.

Con tonada tucumana y con aires que retrotraían al expresidente Carlos Menem, un Manzur empoderado a pleno leyó un discurso extenso, que marcaba ejes en la relación con el empresariado en este nuevo ciclo, en el que se busca más armonía, cercanía y diálogo para no enturbiar la negociación con el FMI. Ese discurso también denotaba un afán de subirse a la carrera por el 2023.

Las urgencias económicas de la Argentina y el acuerdo con el FMI

La decisión sobre la prohibición de comprar pasajes al exterior y servicios turísticos en cuotas con tarjeta mostró la delicada situación de la reservas y de lo apremiante que resulta dar certidumbre con un plan creíble, según se pide en el mundo económico y financiero.

En el futuro cercano hay vencimientos de deuda que aceleran las gestiones que tiene que redondear Guzmán, que fue respaldado por todo el arco oficialista: desde Manzur y Wado hasta el propio Massa.

“Los servicios de deuda de febrero 2022 que no puedan refinanciarse deberán cubrirse con reservas internacionales. Entre febrero y marzo, se le deberán pagar US$ 3.245 millones al FMI y US$ 670 millones a otros multilaterales, además de caducar el “período puente” con el Club de París para regularizar US$ 2.000 millones”, indica un informe de la consultora Equilibra.

También el Gobierno reza para que las liquidaciones de la cosecha de trigo, que arrancan las próximas semanas, ayuden a llegar a marzo, con un panorama más certero. Se esperan U$S 4.000 millones. Eso podría dar más respaldo.

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Guzman y Georgieva, en uno de sus últimos encuentros (Foto:MECON)

Guzman y Georgieva, en uno de sus últimos encuentros (Foto:MECON)

Analistas económicos consideran que el dólar oficial incrementará más rápido su precio.

“De cara a la negociación con el acuerdo con el FMI, el componente que más preocupa dentro del gasto son los subsidios económicos. Tras haberse moderado en septiembre, volvieron a crecer sensiblemente en octubre (+52,4% real anual). Medido en dólares oficiales, por esta canilla se gastaron U$S 10.900 millones entre enero y octubre, lo que equivale a casi 3 veces las reservas internacionales netas (sin DEGs)”, indica un informe de la consultora GMA.

Y agrega: “En otros términos, mientras que la intervención diaria del BCRA promedió en U$S 32 millones en el período, el ejecutivo usó U$S 36 millones por día para mantener las tarifas congeladas”.

El rojo primario de 2021 terminaría en 3,3% del PIB, calcula el informe, lo que es apenas 0,7 puntos por debajo de lo presupuestado.

“La excepcional performance del campo, que fue captada vía el incremento de los derechos a la exportación, ayudó a sanear las cuentas públicas. Al igual que los DEGs y el “impuesto a la riqueza”, el milagro de la soja a más de U$S 500 la tonelada también tiene reducidas chances de volver a darse en un contexto internacional menos favorable”, sigue.

“En este sentido, una contracción del gasto público será necesaria para poder hacer el ajuste fiscal que el FMI exigiría para firmar un programa. Al estar el ala más dura del oficialismo negada a aplicar esta receta, la alternativa restante con mayor probabilidad de ocurrencia es una licuación de las erogaciones vía inflación combinada con mayor presión impositiva”, finaliza.

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