Dólar, inflación y negociación con el FMI
Es un clásico del kirchnerismo en la previa de cada elección, es decir, atrasar el tipo de cambio frente a la inflación para crear una sensación positiva en el electorado. Pero ahora con una inflación esperada para el 2022 aún mayor que la del 2021, el tipo de cambio oficial se debe mover a un ritmo aún mayor.
El problema que enfrenta el gobierno es que acelerar el ritmo de devaluación no es tan simple: a sabiendas de ese accionar, los importadores adelantan compras al exterior dado que sino pagarán más caro con el correr de los días; los exportadores al mismo tiempo demorarán al máximo la liquidación de divisas a sabiendas que ganarán con el paso del tiempo con un dólar más elevado.
Quizás como mecanismo de supervivencia podría subir las tasas en pesos para desalentar estos movimientos pero esa decisión es considerada un sacrilegio para el kirchnerismo.
Pero la suerte del dólar oficial está ligada a las negociaciones con el FMI. Una demora en el acuerdo puede acelerar el goteo. Un entendimiento serio, no “light”, generaría la confianza en los inversores, una confianza que precisamente hoy está ausente.
En estas horas culmina la visita de la misión de funcionarios del Ministerio de Economía y del BCRA a Washington para tratar de consensuar las proyecciones de la economía argentina para los próximos años.
Las diferencias persisten: la reducción del rojo fiscal, el financiamiento de ese déficit, el fin de la asistencia monetaria del BCRA al Tesoro son algunas de las cuestiones pendientes.
Se viene un comunicado del FMI tras el fin de la visita de esta misión argentina a Washington. Aún se está lejos de un entendimiento.
El tiempo pasa y las reservas se agotan.