El presidente Javier Milei junto a la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Gueorguieva. (Foto: archivo)
El contraste con el incumplimiento de 2025
El desempeño registrado este año representa un cambio respecto de lo ocurrido durante 2025. En la segunda revisión del programa, difundida en mayo, el staff técnico del FMI recordó que la Argentina no había alcanzado la meta de acumulación de reservas prevista para fines de ese año y que el desvío rondó los US$ 10.000 millones.
El organismo explicó que esa situación estuvo vinculada principalmente al proceso de dolarización de carteras previo a las elecciones legislativas de octubre, un fenómeno que generó una importante salida de capitales privados y obligó tanto al Banco Central como al Tesoro a desprenderse de divisas para contener las presiones sobre el mercado cambiario.
Como consecuencia de ese incumplimiento, el Gobierno debió solicitar una dispensa ante el FMI y acordar una recalibración a la baja de las metas previstas para 2026.
El desafío para el segundo semestre ya no estará centrado exclusivamente en satisfacer los compromisos asumidos con el FMI, sino también en continuar fortaleciendo el nivel de reservas. (Foto: archivo)
El desafío para la segunda mitad del año
El cumplimiento de la meta modifica uno de los principales focos de atención que tenía el programa económico. Además, acerca al BCRA al objetivo fijado para todo 2026, que contempla una acumulación de US$ 8.000 millones en reservas internacionales netas.
Con los resultados alcanzados hasta junio, restarían aproximadamente US$ 1.700 millones para cumplir la meta anual, según las estimaciones de Equilibra.
De esta manera, el desafío para el segundo semestre ya no estará centrado exclusivamente en satisfacer los compromisos asumidos con el FMI, sino también en continuar fortaleciendo el nivel de reservas en un contexto en el que 2027 presentará importantes vencimientos de deuda y un nuevo proceso electoral.