En ese marco, primero se autorizó una emisión por US$ 5.000 millones y posteriormente se aprobaron créditos en garantía otorgados por el Banco Interamericano de Desarrollo(BID) y el Banco Mundial.
El presidente del BID, Ilan Goldfajn, junto al ministro de Economía, Luis Caputo. (Foto: X @LuisCaputoAR)
Según la lectura del mercado, estas decisiones refuerzan la capacidad de pago de la Argentina y reducen los riesgos asociados a futuros compromisos financieros, lo que alentó una mayor demanda de bonos soberanos.
El foco puesto en la segunda mitad del año
Los inversores siguen de cerca la evolución del escenario político y las perspectivas económicas para el segundo semestre, factores que continúan influyendo sobre el comportamiento de los activos argentinos.
La mejora también se reflejó en la renta variable. Las acciones que integran el panel líder de la Bolsa porteña avanzaron alrededor de 1,6%, mientras que los ADR de compañías argentinas que cotizan en Wall Street registraron rebotes de hasta 4,3%.
Con este desempeño, el riesgo país perforó un nuevo mínimo de los últimos siete años y se ubicó en niveles que no se observaban desde fines de abril de 2018, consolidando la tendencia positiva que vienen mostrando los activos financieros argentinos durante las últimas semanas.