Ahora, con mayor financiamiento directamente debe intentar renovar menos de lo que vencen. Mostrar que sobran dólares. O cancelar anticipadamente. La última licitación, por ejemplo, mostró según la planilla oficial, un 91% de renovación. Ocultaron que más de la mitad se hizo con aportes oficiales, principalmente de la Provincia de Buenos Aires. Son elementos que siempre terminan trascendiendo al mercado aumentando la preocupación.
Lo mismo sucede con el BCRA y las ventas de dólares a futuro. Son más de u$s 3.000 millones operados. A veces interviene el BCRA vendiendo spot, otras a futuro, otras subiendo tasa. No está claro el accionar.
Los números de la Argentina no son tan preocupantes como para validar que los papeles domésticos estén rindiendo más que los de Angola y Ecuador y que aun con riesgo de default, los precios actuales sean atractivos para inversores.
Lo que se nota son ventas gatilladas por stop loss de inversores que venden a cualquier precio. Lo mismo con el dólar: son compras de minoristas. Las empresas y fondos ya compraron lo que necesitaban para cumplir con sus pagos en moneda extranjera.
Ya entran a jugar razones psicológicas en las decisiones de inversión. En la medida en que el gobierno logre recuperar credibilidad, podrá frenar el derrape.