Desafío para la NASA: hallaron un nuevo planeta que sorprende a los científicos por su mal olor
Es un planeta que se pudo detectar gracias al telescopio Webb, el más sofisticado disponible por el hombre. Tiene una serie de particularidades que desconcierta a los científicos, pero lo más llamativo son las causas de su pestilencia.
Un nuevo planeta desconcierta a la NASA por sus caracterísitcas. Y por su olor. (Foto: A24.com)
Se acaba de anunciar el descubrimiento de un nuevo planeta en el Universo. Tiene una serie de características propias que asombra a la NASA. Especialmente, por su mal olor en la atmósfera. Un equipo internacional de científicos identificó nuevas pistas sobre la formación y evolución de los exoplanetas de baja densidad. El estudio se centra en L 98-59 d, una super-Tierra ubicada en el sistema estelar que no es nuestro sistema solar.
Estos planetas, con radios entre 1,5 y 4 veces el de la Tierra, suelen clasificarse en dos grandes categorías: los llamados “enanos gaseosos”, con núcleos rocosos cubiertos por atmósferas ricas en hidrógeno y helio; o los “mundos oceánicos”, dominados por grandes cantidades de agua.
Sin embargo, las nuevas observaciones sugieren que L 98-59 d podría haber seguido un camino evolutivo distinto. Y los científicos, con los primeros datos, aseguran que su atmósfera tiene un olor apestoso, similar al de un "huevo podrido".
el nuevo planteta y la tierra
El nuevo planeta dado a conocer por la NASA está a 35 años luz de la Tierra y es mucho más pequeño. (Foto: NASA)
Los datos obtenidos por el James Webb Space Telescope revelan el por qué de ese olor tan desagradable. Su atmósfera contiene compuestos ricos en azufre, como dióxido de azufre (SO), mezclados en un entorno dominado por hidrógeno. Lo que le da ese "aroma tan particular".
Más allá del olor, este hallazgo apunta a un interior químicamente reductor y rico en azufre, incompatible con los modelos tradicionales de “enano gaseoso” o “mundo oceánico”. Es decir, no sólo es un nuevo planeta, sino que no encaja en las categorías actuales usadas para ese tipo de cuerpos en el universo.
Según los investigadores, el planeta habría nacido con una gran cantidad de volátiles, incluyendo hidrógeno y azufre, que representarían más del 1,8% de su masa total. Su interior estaría dominado por un océano global de magma permanente, capaz de liberar gases hacia la atmósfera durante miles de millones de años. Lo que hace fácil entender por qué ese olor característico y tan desagradable no va a desaparecer por muchísimo tiempo.
El estudio abre una nueva ventana para comprender cómo evolucionan los planetas rocosos fuera del sistema solar y cómo sus atmósferas pueden mantenerse activas durante miles de millones de años. Por suerte, no hay peligro de que su olor nauseabundo llegue hasta nosotros. Está a una distancia de 35 años luz de la Tierra.
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La NASA hizo un modelo de la ubicación del nuevo planeta en relación a su rotación en torno a su sol. (Foto: NASA)
Algo se huele mal en el universo
El pobre nuevo planeta no tiene buena prensa. O al menos, la manera que eligió la NASA y las publicaciones científicas para llamarlo y describirlo. Primero, su nombre L98-59 no lo favorece: no se puede comparar con Venus o Marte, por ejemplo). Pero, además, luego de estudiar sus características principales nos dice que huele muy mal. A huevo podrido. ¿Por qué? Porque tiene como un gigantesco mar subterráneo que no es de agua, sino de azufre.
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La revista especializada que dio a conocer el hallazgo de un exoplaneta por parte de la NASA. (Foto: Nature Astronomy)
En la publicación "Nature Astronomy" se dio a conocer un extenso artículo con las características de este planeta, observado gracias al telescopio Webb. Y allí se destaca que este planeta tiene un mar, pero no de agua, algo que los científicos buscan por todo el Universo. En realidad, por debajo de la superficie hay un enorme mar de azufre, que aflora por diferentes lugares y liberan los gases que le dan ese olor nauseabundo al planeta.
Un equipo internacional de astrónomos cree haber identificado un nuevo tipo de planeta “líquido”, un mundo extremadamente caliente cubierto por océanos de magma y una atmósfera cargada de gases de azufre. El objeto, como dijimos, llamado L 98-59 d, se encuentra a unos 35 años luz de la Tierra y podría representar una categoría planetaria distinta a las conocidas hasta ahora.
El planeta tiene aproximadamente 1,6 veces el tamaño de la Tierra y orbita una pequeña estrella roja. Durante años los científicos pensaron que podría ser un “mundo oceánico”, es decir, un planeta cubierto por grandes cantidades de agua. Sin embargo, nuevas observaciones y simulaciones sugieren algo muy diferente: su interior estaría dominado por un enorme océano global de magma, lo que lo coloca en un estado descrito por los investigadores como con una mezcla entre líquido y sólido similar a una lava espesa.
El estudio se basa en observaciones realizadas con el James Webb Space Telescope, capaz de analizar la luz de las estrellas cuando atraviesa la atmósfera de un planeta distante. Gracias a esa técnica, los científicos detectaron gases ricos en azufre, entre ellos sulfuro de hidrógeno, una sustancia conocida por su característico olor a huevo podrido.
Las condiciones en este mundo serían extremas. Las temperaturas superficiales podrían alcanzar unos 1.900 °C, lo suficientemente altas como para mantener enormes mares de roca fundida. Además, la interacción gravitatoria con planetas vecinos probablemente generaría mareas gigantes de lava que recorrerían la superficie.
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El nuevo planeta, a 35 años luz de la Tierra, tiene un mar de azufre y ácido sulfídrico que le da un olor nauseabundo a su atmósfera. (foto: Genitleza Astrobiology)
¿Cómo se sabe que huele mal?
Por supuesto que los científicos de la NASA no pueden oler al planeta distante a 35 millones de años luz. Lo que hacen es analizar químicamente su atmósfera a partir de la luz de su estrella, usando una técnica llamada espectroscopía de tránsito.
El planeta L 98-59 pasa periódicamente frente a su estrella. Cuando eso ocurre, una pequeña parte de la luz de la estrella atraviesa la atmósfera del planeta antes de llegar a los telescopios. Los gases presentes en esa atmósfera absorben ciertas longitudes de onda específicas de la luz, dejando una “firma química”.
Al medir ese registro el telescopio Webb, se sabe que cada molécula - como agua, dióxido de carbono o compuestos de azufre - bloquea la luz en patrones únicos, lo que permite identificar qué gases están presentes. En este caso hallaron:
HS (sulfuro de hidrógeno)
SO (dióxido de azufre)
El sulfuro de hidrógeno es el mismo gas que produce el olor característico de huevo podrido en la Tierra, por ejemplo en volcanes o aguas sulfurosas. Por eso se dice, de forma simplificada para el público, que “huele muy mal”, aunque por suerte está tan lejos de nuestro hogar. en realidad está a unos 35 años luz y nadie puede olerlo directamente. Por suerte.