La última encuesta marca una exacta paridad entre el presidente Lula da Silva y Flávio Bolsonaro para el balotaje en Brasil. (Foto: A24.com)
El último debate, una oportunidad para cambiar el resultado
La estrategia de ambos candidatos estará condicionada por los errores que buscan evitar. Flávio intentará reducir la confrontación personal y concentrarse en propuestas sobre seguridad pública y economía, dos de los ejes centrales de su campaña. Su equipo considera que necesita mostrar capacidad de gobierno sin profundizar el rechazo que generan sus ataques.
Lula, en cambio, buscará evitar las provocaciones de su rival y defender su gestión. En su entorno consideran que mantener el control durante el intercambio puede ser determinante para consolidar el crecimiento que muestran las últimas encuestas.
Esta vez, el debate será transmitido por la cadena O Globo. El formato del primer debate fue una novedad y muy bien aceptado por los espectadores. Los dos candidatos no estuvieron "atados" detrás de un atril. Se movieron por el escenario, estuvieron por momentos muy cerca uno del otro, e interactuaron para discutir tanto sobre cuestiones políticas como personales. Fue una manera más "natural" para juzgar el desempeño de Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.
Paridad absoluta en la "grieta" de Brasil
La última encuesta de Datafolha antes del balotaje presidencial de Brasil muestra una disputa más que reñida entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. El relevamiento, por las preguntas realizadas además de a qué candidato se prefiere, muestra profundas diferencias entre los distintos sectores del electorado. Ambos candidatos reúnen el 50% de los votos válidos, mientras que, en la intención de voto total, el senador del Partido Liberal (PL) obtiene el 47% y el presidente del Partido de los Trabajadores (PT), el 46%. Como siempre, depurando los votos que serían considerados como inválidos para el recuento final. Aún así, esa ventaja de 1 punto no permite pronosticar un ganador el domingo.
Lula se impone entre las mujeres y Flávio entre los hombres
La división por género muestra dos tendencias opuestas. Lula alcanza el 53% de los votos válidos entre las mujeres, frente al 47% de Flávio. Entre los hombres, en cambio, el senador se impone por 54% a 46%.
La religión también marca una diferencia significativa. Lula lidera entre los católicos, con el 59%, mientras que Flávio obtiene el 73% entre los evangélicos.
Brasil. Un país dividido ideológicamente y por regiones. (foto: A24.com)
La disputa por ingresos y regiones
El nivel económico es otro factor determinante. Entre quienes reciben hasta dos salarios mínimos, Lula alcanza el 58%, frente al 42% de su rival. En los sectores con ingresos superiores a dos salarios mínimos, Flávio obtiene el 58% contra el 42% del presidente.
En el mapa regional, Lula conserva una amplia ventaja en el Nordeste, donde reúne el 68% de los votos válidos, contra el 32% de Flávio. El senador, por su parte, lidera en el Sudeste, con el 56%, y en el Sur, con el 64%. También se impone en el agrupamiento de las regiones Centro-Oeste y Norte, por 56% a 44%.
Es una división geopolítica que se consolida con cada elección. El nordeste y la región amazónica votan mayoritariamente por Lula u otros candidatos del Partido de los Trabajadores (PT) y en el centro y sur - más urbanizado e industrializado - la familia Bolsonaro (Jair antes y ahora, Flávio) tiene ventaja.
Por eso, el debate de este viernes puede ser clave. Quien juegue mejor su papel puede lograr esa pequeña ventaja que necesita para torcer la voluntad de los 168 millones de electores.
El debate final, por Globo
Serán cuatro bloques y reglas para evitar cruces personales. El debate tendrá cuatro bloques y un espacio para las consideraciones finales. En el primero habrá seis rondas de preguntas sobre cuestiones regionales y un tema prioritario nacional. Cada candidato dispondrá de tres minutos por ronda.
En el segundo y el tercer bloque, Lula y Flávio elegirán temas a partir de opciones que aparecerán en una pantalla. El cuarto será de tema libre y cada postulante tendrá ocho minutos para intervenir, sin límite de intercambios, aunque con movimientos restringidos a su lado del escenario. En principio, no será tan libre y atractivo como el primero de los debates.
Es por eso que una de las novedades será la restricción a los desplazamientos. En los primeros tres bloques, quien tenga la palabra podrá caminar por el estudio, mientras que su rival deberá permanecer en el atril hasta que llegue su turno. La medida busca evitar escenas como las del debate anterior, cuando Flávio se acercó a Lula mientras hablaba. Eso fue uno de los "ganchos" de la primera discusión.
El resultado del domingo sigue abierto. Una elección que termina de definir el mapa regional entre la izquierda y la derecha, en estos momentos, mayoritaria.